A propósito de la reciente campaña publicitaria, del Ministerio de Igualdad español, referida a que es posible una vida sexual satisfactoria, después de los 60 años, quería hacer algunos comentarios.
Ante todo, recalcar que la vida sexual de las personas, es un ámbito que pertenece a la intimidad de los seres humanos. Como tal, aquello que es íntimo y personal, jamás debería constituir tema de debate político, porque la política, por su propia naturaleza constitutiva, al menos en una democracia, que es Estado de Derecho, debería circunscribir sus competencias a los asuntos de dominio público y común de los ciudadanos. Por tanto, la privacidad de cada uno de los ciudadanos, es terreno que excede la competencia del Estado o del Gobierno, pudiendo considerar como asuntos privados, por ejemplo: las creencias religiosas, o toda aquella relación social que se adentra en terrenos íntimos, como las relaciones amorosas, y, en estrecha vinculación con el amor, las relaciones sexuales.
Por otro lado, y ya que el Ministerio de Igualdad se adentra en el polémico terreno de educar a los ciudadanos en sus hábitos amorosos, para lo cual ejerce una especie de tutela sacerdotal, muy impropia de la política demócrata, como hemos señalado, debo admitir que existen terrenos en la política que, de gestionarse con más éxito y acierto, facilitarían a los ciudadanos, llevar una vida mucho más fructífera en todas las etapas de sus vidas, con lo cual se lograría una sociedad realmente feliz, o con una capacidad mucho mayor para lograr la felicidad, dentro de lo que es posible en esta vida, abocada, como bien sabemos, a la muerte de cada uno de los seres vivos.
En un Estado democrático de Derecho, como el español, con un marcado aspecto de social, que compromete las inversiones públicas en servicios sociales considerados estratégicos, como la Sanidad, la Enseñanza, y una diversa y desparramada variedad de conceptos, bajo los cuales se concentran inversiones Estatales, en la creencia o con la justificación de que, de tal manera, se contribuye a la prosperidad social, cobra una importancia fundamental, la gestión correcta y exitosa de todos esos servicios públicos dependientes del Estado, o subvencionados por el mismo, que inciden todos en terrenos vitales para las personas. Y algo vital para alguien, o para todos en general, significa que hablamos de bienestar y de felicidad, lo cual se traduce en derechos.
A mi juicio, a esto es a lo que se debería dedicar la política de un país: a incrementar la libertad de los ciudadanos, mediante la garantía de los derechos de ciudadanía, los cuales, constituyen la libertad real y efectiva, de que logran gozar las personas, no solo en lo público y común, sino también en lo privado y personal, ya que lo uno repercute en lo otro, necesaria y lógicamente.
El Estado democrático, no es un padre que educa a los hijos, que son los ciudadanos, sino un gestor que aporta los medios pertinentes, para que los ciudadanos puedan desenvolverse de manera libre, y les sea posible desarrollar sus vidas, y realizarse como personas, de acuerdo a sus capacidades, y a sus elecciones éticas y morales, dentro de las cuales, de entrar el Estado a ordenarlas de cualquier manera, lo que va a hacer es coartar la libertad, ya que va a estar disponiendo sobre terrenos de libre elección absoluta de la ciudadanía.
Desde mi punto de vista, después de los 60 años, ¿porqué no va a haber vida, y porqué cada uno y cada cual no va a hacer en su casa y en su alcoba, lo que le parezca mejor, con su sexualidad, o con lo que le venga en gana hacer?.
Es importante tener en cuenta que, una de las mejores características de la democracia, es la diversidad en formas de ser y de pensar de los ciudadanos, frente a los Estados totalitarios, que imponen la uniformidad de los ciudadanos, ya que dictan directrices de cómo se deben comportar las personas, en lo público y en lo personal. Pero, cuando impones cualquier cosa, dictando directrices, o tratando de emitir consignas educacionales, lo que haces realmente es esclavizar a los ciudadanos, en lugar de facilitar que elijan libremente, sin coacciones o condicionantes, labor esta segunda, demócrata por antonomasia.
FRAN AUDIJE
Madrid,España,13 de mayo del 2023
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