La Sirenita 2023: El fracaso de la política racial en el cine

SM Rico

Tiempo de lectura: 8 minutos

La película animada original fue lanzada en 1989, y continúa encantando al público con su historia cautivadora y su magia atemporal; ha dejado una huella imborrable en la cultura popular y es considerada como uno de los clásicos más queridos del estudio.

Esta es una de las últimas víctimas de la tendencia económica e ideológica de Disney de traer a acción real sus grandes clásicos, dándoles un enfoque político asentado en parte de la actualidad de los Estados Unidos de este siglo.

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Uno de los principales problemas de La Sirenita 2023 es que no aporta nada nuevo o interesante a la historia que ya conocemos. Se limita a seguir el guion de la película animada casi al pie de la letra, sin arriesgarse a hacer cambios significativos ni explorar otras facetas de los personajes o el mundo submarino. La película se siente como una simple excusa para lucir los efectos especiales y el vestuario, que, si bien son sobresalientes, no alcanzan a impresionar tanto como la reciente película de Avatar 2, asimismo no compensan su falta de emoción y originalidad.

A diferencia de otras adaptaciones recientes, como Aladdin (2019) o El Rey León (2019), que intentaron introducir algunos elementos novedosos o diferentes, La Sirenita 2023 se conforma con ser una réplica exacta y aburrida del original.

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Otro aspecto negativo es la elección del reparto, que no consigue transmitir la química y la personalidad de los personajes originales. Halle Bailey es una buena cantante, pero su actuación como Ariel es plana y aburrida, en ese sentido destaca más la actuación de Jessica Alexander (Vanesa). No logra expresar la curiosidad, la rebeldía y el carisma de la sirena que cautivó en 1989. Jonah Hauer-King como el príncipe Eric tampoco tiene mucho que ofrecer, más allá de su atractivo físico. Su personaje es insípido y olvidable, y no se entiende por qué Ariel se puede enamorar de él. En comparación con otras parejas protagonistas de Disney, como La Bella y la Bestia (2017) o Jasmine y Aladdin (2019), que lograron crear una conexión creíble y emotiva entre los actores, Ariel y Eric (2023), carecen de chispa y encanto.

El querer ser fiel a la trama de la película de 1989 le juega en contra, pues no tiene la esencia de su protagonista animada que más allá de su fachada caprichosa, se adentra en un tema de profundidad emocional. La Sirenita anterior explora temas de identidad, sacrificio y búsqueda del amor, resonando en los espectadores en un nivel muy personal. El viaje emocional de los personajes agrega capas de complejidad y hace que la historia sea aún más convincente. Es así que hasta la misma Bailey destacó esta influencia a pesar de que Ariel fuera pelirroja y no existiera la llamada “representación” en ese entonces.

Los detalles hacen la diferencia.
Los detalles hacen la diferencia.

Sin embargo, esto se pierde por motivos meramente ideológicos, es casi como si los guionistas tuvieran un “checklist” que deben de cumplir para quitar o modificar lo que podría ser molesto para su excusa clásica: “las nuevas audiencias”, que en realidad son pequeños “lobbies”, algo que exploraremos a mayor profundidad en posteriores artículos. Un ejemplo es la inclusión de un nuevo personaje, la reina, alguien que parece ser la bandera que da una dirección y propósito innecesario a los personajes con los que se involucra.

Los personajes secundarios tampoco salvan la película. Javier Bardem como el rey Tritón tiene muy poco protagonismo y no muestra la autoridad ni el amor paternal que caracterizaban al personaje animado, parece como si hubiera ido solo por el cheque y fuera el mismo todo el tiempo; enojado, triste, como sea; se nota que ese reino marino no es país para viejos.

Melissa McCarthy como Úrsula tampoco logra igualar el carisma y la maldad de la villana original. Los animales que acompañan a Ariel, como Sebastián el cangrejo (Daveed Diggs) o Scuttle la gaviota (Awkwafina), y que anteriormente fuera un macho divertido y bromista; actualmente son meros alivios cómicos que no aportan mucho a la trama, esta última se convierte en algo desgastante y desagradable en especial cuando “rapea”. Esto en contraste con otros personajes animales de Disney, como Timón y Pumba (2019) o Mushu (1998), que se robaron el show con sus ocurrencias y personalidades, Sebastián y Scuttle son simples adornos que no hacen reír ni emocionar.

La versión de la que emana este film cuenta con un conjunto de momentos icónicos, estos momentos contribuyen al impacto duradero de la película y se han convertido en parte integral de la cultura popular y en esta cinta desaparecen; el ejemplo más claro se encuentra en el diálogo que desencadena la trama en la versión animada: “es que yo lo amo”, es una frase que marca un antes y un después, y que nos lleva al inicio de un viaje que cambia el destino de los personajes, tiene un propósito, un inicio y una finalidad. Pero eso no ocurre en esta película, el “propósito actual” parece un simple deseo o curiosidad por lo que sea, menos por el amor.

Comparación inevitable

La música es otro elemento que falla en esta adaptación. Las canciones originales, compuestas por Alan Menken y Howard Ashman, son icónicas y memorables, pero en esta versión pierden su fuerza y su encanto. Las nuevas canciones, escritas por Lin-Manuel Miranda, son innecesarias y no encajan con el tono ni el estilo de la película. La interpretación vocal de los actores tampoco está a la altura de las expectativas, y se nota demasiado el uso del auto-tune. Frente a otras adaptaciones musicales de Disney, como El Jorobado de Notre Dame (1996) o Frozen (2013), que hicieron vibrar con sus temas épicos y emotivos, canciones que los niños cantaron por años y que sin embargo en La Sirenita 2023 no representa novedad alguna y deja fríos e indiferentes a los espectadores con sus canciones insulsas y repetitivas sosteniéndose solo en el recuerdo de las originales.

«La Sirenita» tiene un significado cultural bastante amplio desde hace décadas tanto dentro del canon de Disney como en la industria de la animación en general. La película marcó el comienzo de la llamada era del Renacimiento de Disney, que vio un resurgimiento en la calidad y popularidad de las películas animadas. Su éxito allanó el camino para los clásicos posteriores y revitalizó el interés por el arte de la animación. Sin embargo, esta cinta parece estar tan lejos de ser lo que pretende que tal vez sea parte del final de la debacle de una compañía que actualmente es demandada por sus propios inversionistas, resultado de sus pésimas decisiones.

Algo de lo que carece esta nueva versión y es parte de la inevitable comparación con la cinta del 89; es una fortaleza central de la Sirenita animada, y radica en sus mensajes positivos. La película fomenta la autoaceptación, abrazando la singularidad de uno mismo siguiendo sus propios sueños. Enseña lecciones valiosas sobre el amor, la lealtad y la importancia de tomar decisiones basadas en el corazón (aunque en la versión del cuento deja otra lección más trascendente). Estos mensajes continúan inspirando y resonando a través de los años.

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En definitiva, la Sirenita de 2023 es una película que no hace justicia al clásico de Disney, y que solo sirve para explotar la nostalgia de los espectadores. Es una adaptación innecesaria y decepcionante, que no tiene nada que ofrecer más allá de unos efectos visuales deslumbrantes. Esta parece más una mala copia o parodia politizada en lugar de lo que pretende en el marketing, y está encaminada a convertirse en algo del montón para Disney +, a pesar del constante bombardeo en redes sociales de que está en el número uno, cuando en realidad, ha quedado al nivel de sus más bajas expectativas económicas en comparación con su monumental presupuesto final.

Ficha técnica

Título original:  The Little Mermaid

Año: 2023

Duración: 135 min.

País: Estados Unidos Estados Unidos

Dirección: Rob Marshall

Guion: Jane Goldman, David Magee, Ron Clements, John Musker

Música: Alan Menken, Lin-Manuel Miranda

Fotografía: Dion Beebe

Compañías involucradas:

Lucamar Productions, Marc Platt Productions, Walt Disney Pictures, 5000 Broadway Productions, Xm2 Pursuit

Distribuidora: Walt Disney Pictures

Reparto: Halle Bailey, Javier Bardem, Melissa McCarthy, Jonah Hauer-King, Daveed Diggs, Jacob Tremblay, Lorena Andrea, Sienna King, Kajsa Mohammar, Simone Ashley, Awkwafina, Jessica Alexander, Lin-Manuel Miranda, Noma Dumezweni, Emily Coates, Jude Akuwudike, Art Malik.

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.


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