Celebramos en el día de hoy, al apóstol Santiago, patrono de España, según la tradición legendaria, de la llegada del apóstol a la entonces iberia romana, donde desembarcó en las hoy costas andaluzas, siguió caminando por la vía romana que unía la Itálica con Mérida, continuó hacia Coimbra y Braga, y terminó en Iria-Flavia, Padrón, en Galicia. Esta leyenda, llegada hasta nuestros días por vía oral, quedó enraizada en la tradición ibérica, y en el año 1630, siendo monarca Felipe IV, el papa Urbano VIII decretó oficialmente que el Apóstol Santiago, el Mayor, fuera considerado solo y único Patrón de la Nación Española.
«Dios hizo a Santiago, Patrón de España, que no existía entonces, para que cuando llegue el día pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y con su espada», afirmó en una ocasión, piadosamente, Francisco de Quevedo.
Tradicionalmente, desde la mítica batalla de Clavijo, enclave situado en la actual Rioja, Santiago, además de patrón de España, ha sido considerado protector y adalid del Ejército español, el cual, desde los medievales tiempos de la Reconquista, hasta la Edad Moderna, tenía por costumbre proferir el grito de: ¡Santiago y cierra España!, en cada ocasión que se lanzaba a la ofensiva militar.
En los tiempos de la Reconquista, la mencionada batalla de Clavijo, fue considerada determinante en la lucha contra los invasores árabes de la península ibérica, y fue en la misma donde comenzó a labrarse la leyenda de Santiago como guía de las tropas españolas hacia la victoria.
La batalla tendría su origen en la negativa de Ramiro I de Asturias a seguir pagando tributos a los emires árabes, con especial incidencia en el ignominioso tributo de «las cien doncellas». Por ello las tropas cristianas de Ramiro, capitaneadas por Sancho de Tejada, irían en busca de los musulmanes, con Abderramán II al mando. El mencionado denigrante tributo, consistía en: “cincuenta nobles para tratar casamiento con ellas, y las otras cincuenta para mancebas”.
La noche previa a la batalla, Ramiro I tuvo un sueño, en el que se le anunciaba que el apóstol Santiago se haría presente en la batalla, junto a las tropas hispanas, a las que conduciría hacia el triunfo. La noticia de este sueño premonitorio, fue comunicada a las tropas cristianas, que pudieron corroborar cómo un singular guerrero, a lomos de un caballo blanco, combatía contra las en teoría superiores huestes árabes, a las que terminaron venciendo los cristianos.
El relato legendario de estos hechos, no empaña, sin embargo, los logros históricos de los que lucharon contra la invasión musulmana de Iberia, a los que tardaron en expulsar de la península, todo lo que duró la Edad Media. En el enclave donde se suponía que tuvo lugar la batalla de Clavijo, se han realizado excavaciones arqueológicas, que confirman este choque militar de tanta fama, fechado el 23 de mayo del año 844.
FRAN AUDIJE
Madrid,España, 25 de julio 2024.
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