Hace cinco años empezó este proyecto y fue un gran momento en nuestras vidas. Hemos tenido dificultades y aún estamos en proceso de crecimiento. Mirando hacia atrás, recordamos con cariño los primeros pasos, las noches en vela ideando el nombre y el diseño, la emoción de publicar el primer artículo. Éramos un pequeño grupo de tres, impulsado por la pasión de compartir nuestras ideas y la convicción de que existía un espacio para voces diferentes. Cada comentario, cada visita, era una pequeña victoria que alimentaba nuestra perseverancia y nos impulsaba a seguir adelante, sorteando los desafíos iniciales con la ilusión de construir algo significativo.
Avanzamos al futuro con esperanza de ser mejores cada día y evolucionar en un verdadero medio de comunicación libre como lo empezamos a ver desde el primer día. En su momento no pensamos que resultaría; una página de noticias en aquellos tiempos ya había pasado de moda y no parecía tener futuro. Sin embargo, no nos rendimos, y ahora tenemos voz en Europa, en lugares a donde nunca pensamos que podríamos llegar, lugares a los que estamos presentes gracias a las voces libres de nuestros colaboradores. Me siento muy contento de formar parte de este esfuerzo y de convivir desde lejos con grandes autores que aportan mucho al futuro de este medio llamado Revista Unidad Parlamentaria.
Seguiremos adelante con nuestro esfuerzo editorial aplicando las nuevas tecnologías y denunciando las injusticias presentes en nuestro día a día sin temor a decir: «Que el Rey está desnudo». Los invitamos a pensar con libertad y no rendirse ante la avalancha de desinformación de los grandes medios y los dueños del mundo. Busquen la verdad de manera independiente y crítica; será difícil, pero al final es mejor equivocarse y mejorar, a vivir esclavos de una mentira bien contada.
De palabras y palabrería
Son muchas las palabras que se dicen últimamente sobre el genocidio que presenciamos todos los días en Palestina; sin embargo, la vida de nosotros, de este lado del mundo, los que no estamos afectados, sigue igual. No afecta a los «colectivos» modernos occidentales lo que ocurre. Si eliminaran en un solo día a 100 feministas, se armarían jornadas de llanto y activismo; si se va la luz en el primer mundo, salen videos de los afectados viviendo el acontecimiento como si fuera «una experiencia religiosa» que recordarán como si hubiera sido: «el apocalipsis que sobrevivimos».
Sin embargo, en Palestina viven con esto todos los días, mueren ante la mirada morbosa y condescendiente del que no puede hacer nada, pero sigue apoyando y consumiendo a los que financian la muerte de los niños todos los días.
Frases que se convierten en palabrería cuando solo sentencian: «Esto tiene que parar»; para después solo olvidarlo y regresar a los lujos que da el poder y la devoción ingenua, se llega al ridículo de ir a rezar delante de un muro y salir huyendo para no regresar nunca más. Túnicas y sotanas blancas están teñidas de sangre inocente por usar su poder y su influencia solo para dar mensajes y ser testigos, mientras que, en la realidad, tienen el poder suficiente para ser protagonistas de la solución; si tan solo les importara un poco.
Los que no tenemos poder, no dejemos de usar las palabras para crear conciencia; usemos las palabras para dejar de dar placer y poder a los que eliminan inocentes. Obliguemos con nuestras decisiones y nuestra conciencia a los poderosos a que actúen y se olviden de la simple palabrería. Quizás nuestras voces parezcan pequeñas e insignificantes frente al estruendo de la indiferencia y la maquinaria de la opresión. Sin embargo, la historia nos ha demostrado que incluso las gotas de agua pueden erosionar la roca más dura.
No subestimemos el poder de una palabra sincera, de un testimonio valiente, de una pregunta incómoda. Sigamos sembrando semillas de conciencia en cada conversación, en cada publicación, en cada acto de resistencia cotidiana. La acumulación de estas pequeñas acciones puede generar un cambio profundo e imparable, obligando a los poderosos a escuchar el clamor de la justicia y la humanidad. Abandonemos la debilidad de solo obedecer y consumir; terminemos con el miedo a perder nuestra comodidad.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
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Nuestro propósito es mostrar una realidad que frente a nuestros ojos ocurre y no tiene trascendencia en los grandes medios, un parlamento ciudadano en el que se toman decisiones a partir de la constante visión de nuestros problemas, sin dejarse llevar por fanatismos o miradas extremas.
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