EL INSULTADO


Por Luis Mac Gregor Arroyo
Fotografía Pexels

¿Alguna vez han soñado que son Dios? Es horrible. Llega el momento en que
consideras que todo tiene que ver contigo y no hay nada que leas o veas que pudiera ser diferente. Lo peor es que las personas huyen de ti como si fueras la peste. Y qué decir de las mujeres: Pareciera que fuera uno algo abominable y resultara mejor acercarse al Diablo porque es más confiable. Según sé él se lleva las almas al infierno. Como dirían por allí: <>. Pero qué hacer, si las personas decidieron darle su alma a él por mansiones, canonjías –de un cielo que está vendido– y favores sexuales. En otras palabras, medio mundo vendió su alma al demonio (entiéndase Mefistófeles, Satán, Lucifer, o como le quieran llamar) –Ya me imagino su nombre con letras brillantes en una marquesina–… Hay que escuchar la canción de Power del último LP del grupo Kansas. Ahí dice claramente lo que debe saberse al estar atrapado
por fuerzas obscuras: <> No existe otro camino y es una aventura individual.

Eso es lo que sé. Si la gente no asume con valor su situación no hay nada que hacer. Si quien comanda la liberación del mundo es el Diablo que, me consta, más sabe por viejo que por ser Luzbel, pues hay que ser idiota para hacerlo. Si uno debe pelear con él para ser libre, pues qué cobardía al no hacerlo. Es mejor morir peleando que lamiendo el piso por donde él camina.

En fin, en mi caso tampoco la tengo sencilla. No tengo ningún compromiso grande, más que el de cuidar a mi madre. Quien ya es muy mayor. Sin embargo, me han incrustado en mi cabeza una sarta de ideas. Me cuesta mucho trabajo dejarlas de lado,
porque todos los días me son restregadas. Esta desgracia ha causado que hasta las use como defensa, por no seguir lo establecido por el común y el Diablo. Eso simplemente es de sumo incómodo. Entonces mi realidad, hasta donde la veo, es conseguir a quien sea –mujer– para poder hacer mi vida. Aunque parece, como si fuera una maldición, que no tienen el valor para confrontarme. Tal vez, al menos las que me he topado, no valen la pena. Por si fuera poco, tres mujeres, en particular, intentan destruirme, o eso
parece; pues en vez de acercarse y tomar un café conmigo ¿Tendrán pareja? ¿Serán libres? ¿Si no tienen la sartén por el mango… abrá que esperar? ¿Perder mi tranquilidad vale la pena? ¿Por qué o se cotizan demasiado o se empeñan en lastimarme por causas ajenas? El caso es que salgo lastimado por querer ayudarles. Ni modo, ahí a ver qué sucede. Además se me ha metido en la cabeza algo que yo he dejado de tiempo atrás –o he tratado de hacerlo–: El hecho que otra quiere casarse conmigo como en un año ocho meses. La verdad yo sólo lo haría con alguien con quien hiciera clic y conociera en persona durante tres años consecutivos, a lo menos.

Acontece algo muy doloroso en todo esto: algunas de las personas mencionadas creen
que pueden dirigir mi vida y eso nunca ha sido así. Yo hago mi vida. Como dice Joan Manuel Serrat: <>.

Pero no es todo. En mi imaginación de ser Dios las personas me dicen palabras soeces en la calle, sin el menor recato. Hasta ahora a ellas las he tratado como lo hacen conmigo. Si uno es sagrado, uno debe de serlo de acuerdo a lo que todos mandan. Por que Dios para ellos debe obedecerles y no lo contrario. Lo que es la realidad: no se dan
cuenta que al hacer esto siguen y seguirán como muertos vivientes. Cierto es algo: cada quien es responsable de su propia salvación. No hay milagros sino realidades.

En fin, tal vez sea mejor no soñar que uno es el todopoderoso. Me enfocaré en hechos como que la catedral de Notre Dame tiene los 12 signos del zodiaco en un vitral y en el exterior cuenta con estatuas de gárgolas. ¿Quién, en su sano juicio, puede aseverar que estos objetos representan algo santo? Es una mentira. La existencia de ambos es la mejor prueba que, al menos, desde el siglo XII la Iglesia está tomada por la obscuridad. Por ello me pregunto: ¿También estará perdido el Cielo desde hace largo tiempo ya?

Existen rumores de que Jesús ha sido hecho pedazos. ¿Habrá muerto? Es una buena pregunta. Algo podríamos considerar como cierto: el hombre no estaría contento en cómo están el Cielo y la Iglesia ahora. Ante esto sólo nos queda hacer de tripas corazón. Sólo queda esta realidad en la que nacimos. El Cielo y el Infierno no son, para nada, lugares de refugio. Nos queda sólo hacer acciones buenas y esperar lo mejor. Al menos así se vivirá haciéndose el mejor esfuerzo por hacer de nuestro planeta algo
digno.

La fantasía del Cielo y el Infierno perdidos me da vueltas por la cabeza. Me siento triste. ¿El Dios verdadero pasará por algo de esto? Me imagino que insultar es el camino fácil de las personas, además de cobarde. Como sea, en esta ficción de mi imaginación, he pensado que las personas en México tienen dignidad: ¿Y si muchos no? ¿Será mejor soñar con otras naciones? ¿Qué tal Dinamarca?

Escribo en varias revistas en línea. En varias he desarrollado una ficción, por entregas, que se refiere a esta temática. Ahí menciono a un Dios omnipotente, quien
arregla el mundo con sus conocimientos de la realidad. El ser divino deja al mundo sin guerras, hambre, cambio climático y arregla, en especial, el país donde él vive. El caso es que tras hacer todo esto nadie le da las gracias. Todo mundo sigue igual que antes. Las personas ni se inmutan. Porque el ser humano siempre inclina la balanza hacia su conveniencia y pocas veces se tienta el corazón. Como sea me fue bien con las entregas de dicha obra escrita. Debido a ello, dicho Dios, se retira de las multitudes y decide, en un lugar remoto, transmitir su sabiduría a los pocos que la han querido conocer.

Hay algo más: en uno de mis imaginarios plasmé que personas ingratas querían casar al susodicho Dios con una mujer virgen, menor de edad; pero virgen y tonta. Como si por ser todopoderoso debiera casarse y, si lo hiciera, debiera de ser con alguien que no le agrada. ¡Claro! En el presente es difícil encontrarse una mujer madura y virgen. Así que lo quieren hacer encajar con una mujer aburrida e inexperta. Claro en una Iglesia manipulada en su mayoría por Satanás, qué se puede esperar.

En los días dormí y soñé varias veces con dicha Iglesia comandada por Satanás. Donde quiere casarse a Dios por orden de un dirigente de ella, quien ha abusado de infantes. Bueno, finalmente y gracias al Cielo, todo es producto de mi imaginación y de mis sueños, dudo que Dios exista así que ha salvarnos como podamos.


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