EL SOCIALISTO


Por Francisco José Audije Pacheco

Foto: Caprichos de Goya

Llegué al poder
Amparándome en unas siglas
Cuyos ideales no entiendo ni comparto,
Pero me sirven de disfraz y tapadera
Para llegar donde se corta el bacalao,
Llevándome la mejor tajada
Y haciendo daño a diestro y siniestro.

Porque mi verdadera identidad
Es la de un pijo facha y matón;
Lo del puño y la flor, mera pose es,
¡Qué queréis que os diga!,
Me la suda y me la repampinfla;
Que yo obedezco al dictado de mis cojones,
Pues soy más chulo que un ocho:
Cuantos más votos me aúpan,
Más burro soy y más coces doy.

Mi corazón es duro como los canchos
De insospechada dureza del Guadarrama;
Mi apellido, el de un pura sangre español
Con reminiscencias de torturador cruel.

Donde piso, traigo el recuerdo de Atila.
Mi legado será el del mítico Abundio.

Pasé por la piel de toro cual matador,
Y no quedó en pie, ni el toro, ni la Plaza,
A mi paso decidido, todo se derrumbó.


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