Como español, nada me apetece que estas dos regiones, actualmente insertas en la nación del Reino de España, se independicen, pasando a formar Estados autónomos y soberanos, pero sí creo firmemente que nos debemos ir haciendo a la idea de que, con probabilidad, ocurra esta escisión, para nada deseable, desde un punto de vista genuinamente patriótico español, volvemos a repetir.
Por un lado, cada vez es más ostensible que estos dos pueblos, el vasco y el catalán, desean la independencia, pero si existen dudas, lo más lógico es acceder a referéndums que lo corroboren. Cuestaciones populares en estas dos regiones, bien organizadas desde las garantías legales y democráticas, en las que se puedan explicar con libertad, los argumentos a favor y en contra de este hecho, que sería todavía traumático en el resto de España, por lo que debemos ir mentalizándonos.
Por otro lado, si hacemos números, a los españoles que creemos en España, no nos renta tener que sobornar a los nacionalistas con el poder en sendas regiones, para que se atengan a permanecer en un estatus indeseable para ellos, desde lo íntimo, y que ponen de manifiesto de manera tan clara.
Los sucesivos Gobiernos en España, se ven obligados, las más de las veces, a negociar con los independentistas unos abusivos presupuestos, que a ellos los beneficia para su desarrollo, y que, al resto, nos mantiene empobrecidos. Presenciamos una España que se hiper desarrolla en estas dos regiones, pero que pide limosna en una inmensidad del resto de su territorio, nada más que por el hecho del soborno al que se ven obligados los distintos Gobiernos de España, para acallar parcialmente los ánimos de independencia.
Precisamente, debido a la incomodidad que se demuestra en País Vasco y en Cataluña, por formar parte de España, como hemos indicado, a pesar del pingüe soborno para calmar este malestar, prosiguen las campañas en pro de la independencia, campañas que nos desprestigian internacionalmente, y que proyectan una imagen de tiranía y opresión, que no es falsa del todo, porque los referéndums son de lo más democrático que existe, sobre todo ante el clamor demostrado, y los estamos negando reiterativamente.
La autodeterminación de una parte del territorio, nunca será agradable para los españoles que nos sentimos como tales, pero no salen los números, y tampoco parece respetuoso imponer a otros algo que detestan, al menos desde lo que parece verse a simple vista, por eso me parece elemental la realización de cuestaciones o referéndums, que corroboren los ánimos reales del pueblo en ambos exponentes de independentismo.
Lo que hace grande a un país, no es tanto la extensión de su territorio o sus recursos, aunque esto nunca sea desdeñable, por supuesto, pero es más importante la idiosincrasia de los pueblos, una idiosincrasia de costumbres solidarias y de unidad, lejos de la dos Españas eternamente enfadadas, la una con la otra, en una guerra fría interna, inoperativa para el desarrollo y la prosperidad. Es hora de poner orden dentro de nosotros mismos, y de pacificar España, para no ir siempre renqueantes, y bajo el yugo fantasmal de la guerra civil.
FRAN AUDIJE
Madrid,España, 5 de febrero del 2026
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