Fernando Villanueva Ávalos
Tocumbo, Michoacán, 6 de marzo del 2026,
Decíamos en un artículo anterior que la reforma electoral, “RELEC”, que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió al Congreso, plantea un debate que debe trascender la coyuntura actual y ahondar en la figura de los plurinominales como posibilidades reales de representación democrática directa, más allá de su acotamiento partidista. Recordamos un argumento del Gral. Francisco J. Múgica, quien siendo legislador se opuso a la reducción de pluris, pues consideraba que este procedimiento electoral era un acto democrático directo que fortalecía a los estados federados.
En su intervención en el histórico Constituyente de Querétaro -que promulgó la Constitución de 1917-, Múgica refería que reducir el número de diputados si bien representaba un ahorro, debilitaba la capacidad operativa y de negociación de los estados, mas aun de aquellos que tienen una baja representación en la cámara de diputados.
Como hemos visto, la reforma electoral claudista, la RELEC, ha motivado infinidad de artículos de prensa en infinidad de medios, generando, como ha venido sucediendo en otras coyunturas políticas, dos bandos: uno que apoya abiertamente la propuesta y otro que la critica -con algunas diferencias. Por un lado, la “Derecha” -permítasenos nombrar así al conjunto de la oposición a la 4T y sus aliados-, ha aprovechado para atacar políticamente al gobierno, aprovechando el disgusto de los partidos aliados Verde Ecologista y del Trabajo, quienes mostraron resistencia a la propuesta, principalmente [por su intención de eliminar listas de pluris, lo que han entendido como una limitación a las capacidades de negociación partidista, además de buscar reducir el financiamiento a partidos y reestructurar al INE.
Los liderazgos del PT y Partido Verde se han mostrado cautelosos de no enviar señales negativas a Palacio Nacional, sabiendo que la presidenta -como ha venido demostrando- tiene consistencia en el ejercicio del poder al momento de exigir que su plan de gobierno siga adelante. Sin embargo, en política no todo es el ejercicio de la pura fuerza, sino que el poder requiere también de mecanismos sutiles de negociación para no dar lugar justamente a que pequeños conatos de incendio hagan arder la pradera y se vuelva incontrolable.
Ello ha obligado a la jefa del poder político gobernante a dar pasos con cautela, reconsiderando la propuesta de reforma electoral para pulir algunos elementos y hacer ajustes menores buscando su aprobación en el Congreso, pues lo contrario sería una derrota que empañaría la gobernabilidad que ha mantenido con pinzas, inclusive, pero que le ha permitido mantener un rating alto de aceptación -sobre todo a raíz del viraje mostrado en la estrategia de seguridad pública.
Finamente, el 4 de marzo fue recibida por el Congreso la propuesta. Kenia López Rabadán, diputada presidenta de los Diputados, así lo informó: “Hoy recibí… la Iniciativa de Reforma Electoral enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta iniciativa propone reformar 11 artículos de la Constitución”, dando inicio al proceso legislativo que turna la propuesta al debate de las comisiones integradas por fuerzas políticas, antes de subirla al pleno
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Dos elementos se suman al debate de la RELEC; por un lado, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que sigue siendo una figura de peso en la ideología de la izquierda mexicana y cuyas declaraciones -si bien esporádicas- nunca pasan de lado y se vuelven de hecho prácticamente termómetro de gobiernos o políticos de izquierda; el inge pues, ha expresado una postura cautelosa y crítica respecto a la RELEC, pues considera necesario hacer “un diálogo muy amplio” entre sectores que están directamente vinculados, como partidos políticos y la academia, promoviendo un debate nacional en las aulas universitarias, espacios donde el exlíder fundador del Frente Democrático Nacional se ha mantenido con cierta vigencia y parece sentirse cómodo. Cardeñas ya había dicho que los senadores pluris le sobran a la democracia mexicana, a la que pide facilidades para la participación política directa sin trabas ni procesos burocráticos excesivos, elementos de su ensayo de “democracia progresista” que desarrolla en su libro homónimo.
Si bien al final su postura mas bien respalda la propuesta (no olvidemos que Lázaro Cardeñas Batel es jefe de la Oficina de la Presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo y una carta posible siempre que se baraja la sucesión presidencial en México), previendo rispidez del momento actual en el Congreso, dijo lacónico esperar que “las diferencias no lleven a enemistades”.
Del otro lado, las curules rojas en la Cámara de Diputados se han encendido ante la declaración del líder de bancada, Reginaldo Sandoval, quien ha declarado que el PT votará en contra de la RELEC. El líder michoacano de los laboristas defiende de forma natural su pasado, pues ha sido 4 veces diputado plurinominal en los últimos catorce años: de 2012 a 2015 legislador local en Michoacán y desde 2018 a la fecha, 3 veces reelecto como diputado federal.
Sus principales argumentos son el riesgo de que morena se convierta en un partido único o “partido de Estado”, al debilitar la pluralidad política en las cámaras, pues considera que rompe el sistema de representación de las minorías y se cambia por un sistema plebiscitario. Y critica de incongruencia a la Alianza gobernante, pues considera innecesaria una reforma que cambia las reglas con las que la coalición ganó la Presidencia y el Congreso: “Juntos ganamos todo”, recordó al mencionar procesos como Veracruz y Coahuila, donde la alianza no fue total y se dieron derrotas importantes, y llamó a la calma a quienes acusan de traidores a los petistas por su exigencia de bajar de la reforma los temas de los pluris y el presupuesto a partidos -un tema donde coinciden con los Verdes.
Como advertencia, el petista recordó que Morena no tiene por sí solo la mayoría calificada y que la reforma sin los votos del PT no sería aprobada “los números te dicen que se necesitan 334 y no van a conseguirse si no vamos juntos Morena, PT y Partido Verde”.
Un punto simbólico del fantasma que recorre San Lázaro fue visible ayer en las curules de la Alianza, cuando al anunciar la presidencia del Congreso la llegada al pleno de la Reforma Electoral los diputados Morenistas la vitoreaban, mientras las bancadas rojas y verdes la respuesta fue el silencio.
Lo que no deja dudas es que estamos ante un punto sin retorno del sexenio claudista y los renchidos del tercer piso de la 4T están comenzando a fraguarse.

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