VOLVER A SER MUJER

La diversidad de pensamiento es lo mejor que hay, a mi juicio, lo cual viene a traducirse en que la libertad para elegir lo que deseas hacer de tu vida, y con tu vida, debería hacerse algo fundamental en la sociedad. Estamos hablando, ni más ni menos, que de democracia y de Estado de Derecho.

Mediante la democracia, se evita la proliferación de las tiranías, al tiempo que se aceptan los derechos humanos, entre los que figura como muy fundamental, el derecho a la intimidad, y a contar con un espacio de privacidad, donde nadie pueda entrar sin permiso.

La intimidad y el espacio de privacidad, nos van a permitir diseñar nuestra vida, al margen de otras opiniones, o de imposiciones de nadie.

La libertad de una persona, se basa en su capacidad para diseñar la vida que desea llevar, o en la que desea desenvolverse. En función de la burbuja de privacidad que se nos permita mantener, vamos a ser más o menos libres, puesto que este hecho nos permite darnos a nosotros mismos nuestras propias normas, y hacer vigentes nuestros criterios, para actuar en consecuencia.

El Estado de Derecho, marca los límites y los cauces, a los que nos debemos atener todos, de modo que sea posible la convivencia en la sociedad. Es decir, dentro de las normas vitales que cada uno se da a sí mismo, debemos tener en cuenta unas limitaciones, o unos protocolos, a la hora de operar o interactuar entre nosotros, y con todos los demás.

Esta es la única forma de alcanzar la felicidad, humanamente hablando: vivir en sociedades, donde sea posible la libertad de las personas y asociaciones, con unas limitaciones y unos cauces, de modo que fuera posible la autorrealización de todos, sin interferirnos los unos a los otros, o haciéndolo de la manera más leve posible.

Es por todo lo expuesto, que no me atrevería a formular un modelo de comportamiento para todas las mujeres, porque nunca habría un consenso alrededor del mismo, y siempre surgirán discrepancias al respecto.

La mujer creo que debe ser como ella guste ser, siempre en libertad y en concordia con el resto de sus conciudadanos. Lo de imponer es algo que nos es bueno. Lo mejor, a mi juicio, es sugerir, o, como mucho, aconsejar, porque somos diversos por naturaleza, y necesitamos libertad, para buscar aquello que nos llena, en lo que vamos a estar conformes y en paz.

Si yo fuera mujer, atendería a lo que me tire según mi naturaleza, y la formación que hubiera recibido.

Desconfiemos de esos que dan órdenes amenazantes, como si fueran dioses. Ninguna obligación tenemos de cumplir mandatos ilegales, o que son fraudes, o formulados con las peores intenciones de perjudicar a terceros.

Que la mujer vuelva a ser mujer, no lo que digan unos u otros, iluminados las más de las veces, con una grave falta de educación y de guías éticas.
FRAN AUDIJE
Madrid, España, 7 de marzo del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria

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