DIOSES OLVIDADOS

Eliezer Salinas Delpino

.

El muchacho se iba aterrorizado a lo profundo obligado por la resaca de aquél mar embravecido de pronto.

Logré asirlo por los alborotados y largos cabellos, solo para comprender que me iría con él.

Entonces invoque el auxilio del Dios Poseidón.

El mar se calmó y el muchacho y yo volvimos a la orilla con una nueva historia que contar.

Reencontrándonos, además, con un viejo Dios al cuál elevarle en el futuro nuestras plegarias marinas y submarinas.


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario