NUBE

Eliezer Salinas Delpino

Aquella nube no quería precipitarse sobre el pueblo.

En vano, enviaba desesperadas señales luminosas al viento para que intercediera con su fuerza y la ayudará a mudarse del cielo del peligro.

Pero el viento, cansado o perezoso, había decidido detenerse a reposar y desatendió los mensajes.

La pesada preñez de la nube la agobiaba cada vez más y, derrotada, rompió fuentes sobre el pueblo que se inundó por enésima vez.

Cuando comprendió que con su arrepentimiento lacrimoso solo empeoraba la situación, aprovechó su livianidad para abandonar presurosa el lugar..


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