GRATITUD


Por Francisco José Audije Pacheco

Atravesaste una atmósfera
De injusticia nauseabunda,
Repleta tú de belleza,
Pletórica de alegres cantos,
En olor de la hembra
Que merece a su hombre,
El hombre asaeteado,
Ante quien te inclinas
Curando llagas,
Retirando dardos,
Las dagas ahuyentando.

Ángel de ángeles del Cielo,
Paraíso eterno que amo,
Mi niña y mi mujer,
Tan esperada, que amo tanto.

Te esperé al borde de un abismo,
Cruzando brasas que abrasaron,
Bajo el sol de justicia,
Los grilletes apretando,
Lastre de cien kilos,
La sed en el gaznate,
Y en los labios,
Balbuciendo tu nombre
Divino y entregado.

Eres María, son ángeles,
Fuiste el sueño,
La ilusión del negado,
Del marginado eres
La última esperanza,
Serás siempre mi amor
El más amado,
De este pobre hombre
Que sostienes linda, noble,
Sobrada de emociones,
Con toda la bondad,
Compasiva, enamorada,
De este resucitado,
Pendiente del abrazo,
De los besos,
La tibieza de tus senos
En mi pecho ávido.


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario