Antonio TENORIO ADAME
La política exterior mexicana del sexenio anterior al presente en curso ha cambiado de tono, sin variar su sustancia de apego al mercado, tal como lo indican las recientes decisiones presidenciales de Claudia Sheinbaum.
Los acontecimientos que afectaron la vida diplomática de la nación, en torno a los días santos, abrieron la reflexión en la convivencia humanista para su descripción en la crónica:
a.- La muerte del humanista Jurgen Habermas (1926-2026), quien introdujo el patriotismo constitucional como conciliación, (de y entre alemanes) al final de Segunda Guerra Mundial.
b.- El cambio del secretario de Relaciones Exteriores. Una responsabilidad cubierta por jóvenes en tiempos de turbulencia.
c.- Las fuerzas de injerencia externa en plenilunio del pais.
La oposición y la mayoría son pares en el debate.
A.- Habermas fue un filósofo alemán de la post guerra de 1945, perteneciente a la Escuela de Frankfurt, y quien desarrolló teorías de la comunicación y la opinión publica; recientemente abordó temas de la modernidad, no obstante se le reclamaba la crítica al capitalismo.
Una de sus aportaciones políticas se presentó en 1945, ante el reclamo mundial de culpabilidad a los alemanes de la Segunda Guerra Mundial, ante lo que mostró su arrepentimiento a pesar de ser, a la vez, víctima también; frente a esa confusión surgió la recuperación de la identidad de Alemania, por lo cual Habermas propuso el patriotismo constitucional.
En la órbita de los sentimientos descansa el principio de identidad de una nación al convertir la Constitución en el espejo del proceso de formación y consolidación de la Nación.
Es ahí donde los mexicanos quedamos sujetos a:
1.- La ausencia del Estado en la 3a parte del territorio ocupado por una fuerza armada enemiga del interés nacional.
2.- A una presión de amenazas de invasión y desintegración de Trump.
3.- Encontramos los mexicanos un refugio en el Patriotismo constitucional como la luz de recuperación de nuestra fortaleza identitaria como nación.
La mayoría debe convencer para vencer.
B.- El relevo del secretario de Relaciones exteriores, Juan Ramón de la Fuente, quien renunció por razones de salud, para dar paso a Carlos Velazco, quien se desempeñaba como subsecretario de la región de América del Norte, fue recibido con sorpresa por diversos factores, entre los que destacó su carrera meteórica iniciada por la designación de Marcelo Ebrard Casaboun, quien lo designó responsable de la Comunicación Social; ahora, resalta sobre todo por la edad temprana de sus 38 años.
La oposición se mostró encarnizada con el novel Secretario al atacarlo con infundios, pronosticar favoritismos hasta ensamblar las relaciones de Ebrard con el yerno de Trump.
La presidenta Sheinbaum refrendó su confianza, al subrayar que los resultados obtenidos son considerados suficiente aval.
En cuanto al debate de la mocedad del secretario, se recalcó la advertencia de ser el secretario del ramo más joven de los últimos 90 años, lo cual sugiere la pertinencia de otros jóvenes que lo fueron a más cien años antes, por lo menos dos muy valiosos.
Don Isidro Fabela (1882- 1964) tuvo la responsabilidad del ramo de Relaciones Exteriores durante el mandato de Venustiano Carranza en 1914, por lo que le correspondió el nombramiento a la edad de 32 años.
A don Isidro le correspondió enfrentar la política intervencionista de los Estados Unidos que culminó con el desembarco en Veracruz, así también con la incursión de Prescott y los jóvenes militares que llegarían a generales en la Segunda Guerra Mundial.
Su convencido conocimiento del intervencionismo del vecino, le llevó a escribir “Los Estados Unidos contra la Libertad”, un posicionamiento de viril nacionalismo difícil de superar.
Fueron tiempos borrascosos de la revolución mexicana, cuyos embates internos dieron lugar a la extinción del ejercito de la dictadura, la expulsión de un gobierno criminal, y la disputa del poder de la lucha de facciones, como gustaba decir al maestro Jesús Silva Herzog nombrarla.
El otro personaje de excelsa juventud no fue nombrado secretario sino oficial mayor, se le menciona por su gran patriotismo, Francisco Zarco (1819-1869), cuya designación de oficial mayor en 1848, durante la Guerra de los Estados Unidos que cercenó al país la mitad de su territorio.
Antes de cumplir los treinta años, Zarco fue un acreditado funcionario de Relaciones Exteriores; después fue objeto de expulsión y sujeto a exilio en el exterior.
Una obra cumbre” Historia del Congreso Constituyente Extraordinario de 1856 y 1857” lo señala como cronista y diputado en grado de excelencia.
Zarco, por su denodada labor de información, es reconocido como Patricio de la Libertad de Expresión y periodista de excelsa memoria.
La diplomacia mexicana y sus funcionarios estuvieron al frente de las agresiones del gobierno estadounidense.
En el presente, la diplomacia mexicana cubre las negociaciones correspondientes bajo el riesgo de sufrir el descalabro de la prepotencia externa
La legitimidad constitucional bajó al debido proceso
C.- Las fuerzas de injerencia externa.
La Secretaria de relaciones exteriores se encuentra en su apogeo de la relación entre gobiernos y la atención protectora de mexicanos en el exterior, en cuanto los asuntos graves más importantes del Estado: revisión del TMEC; Seguridad nacional; Migración, Violencia, crimen organizado, narcotráfico, extorsión; y desaparición de personas, son asuntos vinculados con sus funciones, aunque no todo se encuentra bajo su responsabilidad..
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria
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