Cualquiera que abusa de una situación de preminencia, o de superioridad, comete varios tipos de falta grave:
Por un lado, comete una falta de cuidado, socorro, cariño, y hasta podríamos hablar de que comete negligencia, si nos encontráramos ante hechos que fueran susceptibles de calificar jurídicamente.
En otros sentidos, el abuso es siempre una grave inconsideración, que podría juzgarse como grosería, falta de educación, o contravención ética y moral.
Mi generación todavía escuchaba de nuestros mayores, el consejo de que nos comportáramos como caballeros, y las mujeres o las chicas, que fueran damas, y se hicieran respetar.
Hay infinidad de cosas que se pueden hacer, puesto que el acceso a las mismas es fácil, pero debemos haber adquirido una formación lo suficientemente rigurosa, como para discernir si debemos acometerlas, o no debemos pasar ese haro, o esos límites.
Quien posee el poder de hacer esto o lo otro, debería ser consciente de que el poder no es solo una capacidad de la que carecen otros, y de la que te puedes aprovechar para sacarle partido.
El poder también entraña responsabilidades, y quien es dueño de tal capacidad, debe contar con el poder del propio dominio, de modo que sepa lo que debe hacer, y lo que no debería hacer, por mucho que fuera posible hacerlo.
He escuchado en diversas ocasiones, decir a algunos que tienen derecho a ser felices, y que hay que vivir la vida, que es muy breve. Pero, lo mismo que se tiene este derecho, o cualquier otro, siempre subsiste la obligación de evitar hacer daño a los demás.
La moderación es algo agradable, que es de agradecer, porque implica que alguien se esfuerza en ponerle límites a su poderío.
Arrollar no es lo mejor, puesto que recuerda a las fieras de la Selva. Entre personas, la actitud debería ser de propuestas, de respeto por la voluntad ajena, es decir, de mantener el tipo mediante la educación, basada en la ética y en la moral.
Ética y moral, cuyas máximas de mayor ejemplaridad, podrían ser: «No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen. Y, «Amaos los unos a los otros, a ejemplo de quien dio la vida en rescate por todos».
FRAN AUDIJE
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria
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