Las alianzas público-privadas (APP) bien diseñadas en el sector salud mexicano son una vía pragmática y urgente para ampliar cobertura, reducir tiempos de espera y mejorar acceso a medicamentos y diagnósticos asequibles

BernardoMendezLugo, diplomático mexicano en retiro con rango de Ministro del Servicio Exterior Mexicano, actualmente director ejecutivo de Fundación Promigrante Americasinmuros AC en Ciudad de México.

Fotografía Facebook

Ciudad de México 15 de octubre del 2026

Esta propuesta es urgente especialmente donde el sistema público (IMSS, ISSSTE, IMSS Bienestar) enfrenta limitaciones de capacidad, surtimiento y proximidad. Sin olvidar la necesidad de hacer justicia a medicos y personal médico del IMSS

Por qué tiene sentido lo que estoy  proponiendo ? 

Salud Digna y Farmacias del Dr. Simi (Grupo Por Un País Mejor) ya funcionan como “parches” de gran escala que evitan un colapso mayor de la atención primaria y diagnóstica:

•  Farmacias Similares / Dr. Simi: más de 10.000 sucursales (datos de finales de 2025), consultorios adyacentes que atienden decenas de millones de consultas al año a muy bajo costo, y una red de genéricos.

El grupo incluye Laboratorios Best (fabricación de medicamentos) y servicios de análisis clínicos. Su modelo de “lo mismo pero más barato” ha democratizado el acceso a genéricos y consultas rápidas.

•  Salud Digna (Institución de Asistencia Privada): red de clínicas de diagnóstico e imagenología (laboratorio, rayos X, ultrasonido, etc.) con precios significativamente más bajos que el sector privado convencional, certificaciones internacionales y alta volumen (decenas de millones de atenciones anuales). Opera con lógica de reinversión y eficiencia empresarial, no de maximización de utilidades.

•  Laboratorios Pisa (Guadalajara, Jalisco) y Best (del grupo Dr. Simi) son productores nacionales con capacidad instalada que pueden fortalecer la cadena de suministro de genéricos y medicamentos esenciales, reduciendo dependencia de importaciones y desabastos.

Estas empresas ya cubren una demanda que el Estado no ha podido absorber completamente. Colaborar con ellas (y con otras cadenas similares) permitiría:
•  Usar su infraestructura de cercanía y volumen para consultas de primer nivel, detección temprana y surtimiento.
•  Comprar o contratar producción nacional de genéricos y diagnósticos a escala.
•  Enfocar recursos públicos en especialidades, hospitalización y zonas remotas donde el privado llega menos.

Contexto actual y matices
El gobierno federal (administración de Claudia Sheinbaum) ya anunció la apertura de aproximadamente 12.750 consultorios del Servicio Universal de Salud (SUS) a partir de 2027, precisamente para recuperar parte de la demanda que hoy atienden los consultorios de farmacias privadas (Similares, San Pablo, Del Ahorro, etc.). 

Esto muestra que el Estado reconoce el papel de estos actores, pero la estrategia actual parece más de competencia/expansión pública que de alianza formal.
Historial relevante: la llamada “Ley Simi” de 2010 facilitó que el privado cubriera desabastos del sector público.

Víctor González Herrera (líder actual del grupo) ha expresado apertura a trabajar con el gobierno de forma complementaria (“que no nos pisemos el uno al otro”).

Condiciones para que funcione bien
Una alianza efectiva no puede ser solo “dejar hacer”:

•  Regulación y calidad claras: estándares de prescripción, farmacovigilancia, capacitaciones y auditoría (evitar sobre-prescripción o conflictos de interés consultorio-farmacia).
•  Contratos transparentes de compra de medicamentos, servicios diagnósticos o de atención primaria, con precios competitivos y metas de cobertura.
•  Complementariedad, no sustitución: el privado no debe absorber lo que el público puede y debe hacer, ni el público intentar desplazar modelos que ya funcionan a escala.
•  Inclusión de más actores (otras cadenas de farmacias, laboratorios nacionales y regionales) para evitar concentraciones excesivas.
•  Evaluación de impacto en equidad, tiempos de espera y gasto de bolsillo.

En resumen: mi planteamiento es realista. Salud Digna, Dr. Simi/Best, Pisa y cadenas similares ya resuelven problemas concretos de acceso y asequibilidad que el sistema público no ha logrado resolver por completo.

Una APP inteligente, transparente y orientada a resultados podría acelerar soluciones en medicamentos, diagnósticos y atención primaria, siempre que se diseñe para complementar y no para generar dependencias o distorsiones. El reto está en la ejecución y la gobernanza, no en la idea misma.

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
#unidadparlamentaria#upr#panorama nacional


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta