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Vengo de asistir al séptimo foro del Corredor Sudoeste Ibérico, y la verdad es que traigo una impresión gratísima de todo lo vivido en este encuentro, donde se han congregado «la creme de la creme» de los empresarios madrileños y de las distintas zonas afectadas, así como importantes representantes políticos, como no podía ser menos, ya que estamos hablando de una necesidad de primer orden para la ciudadanía de grandes regiones españolas y portuguesas, como son Madrid, Castilla la Mancha, Extremadura, Alentejo, o Lisboa.
De lo que se trata con esta organización y con estos foros anuales, es de animar a las instituciones públicas, tanto de España como de Portugal, a realizar una apuesta mucho más ambiciosa, por el desarrollo de infraestructuras en el Sudoeste de la península ibérica, particularmente en lo que se refiere a las comunicaciones ferroviarias, cuya situación actual podríamos calificarla, de forma gráfica, como de estar en pañales, sobre todo si la comparamos con otras regiones de España, a las que se les ha dado una preferencia estratégica en inversiones, que nos saca una ventaja de décadas, particularmente a las zonas más deprimidas económicamente de este Corredor, que estamos tratando de impulsar, para beneficio de toda España y de Europa.
Como advirtieron varios de los ponentes en este séptimo foro, no se trata tanto de competir, como de establecer una colaboración, para lo cual deberíamos estar todos unidos, los que trabajamos en el Corredor Sudoeste, y los que trabajan en cualesquiera otros Corredores que se impulsan desde otras zonas de la península. La unidad, con el fin de conseguir obtener los mejores frutos de desarrollo para España y Europa, pasa por el respeto y la interacción, ya que no es posible trabajar colaborativamente de otra manera.
No es ningún secreto, que el Sudoeste peninsular ibérico, es un territorio inmenso, con una población rural en descenso, y que se concentra en las capitales, primordialmente en Madrid y Lisboa, que son los dos puntos más extremos, a los que tratamos de unir, para que unos 10 millones de ciudadanos, puedan acceder a una mayor calidad de vida, de manera que se abran inmensamente las oportunidades de negocio, y de promoción socio-cultural, de todos estos habitantes, que, según las leyes españolas y portuguesas, cuentan con los mismos derechos y obligaciones, que todo el resto de ciudadanos en ambos países, como no podía ser menos, por supuesto, ya que somos miembros de una comunidad plurinacional de Estados, la Unión Europea, cuya base jurídica son los derechos humanos, y el sentido de su existencia, no es otra que la prosperidad de todos y cada uno de los pueblos que la componemos.
La oportunidad del Mundial de Fútbol compartido entre Marruecos, Portugal, y España, previsto para el año 2030, no debería dejarse escapar a las instituciones públicas de España y Portugal, de manera que sea factible contar con una línea de alta velocidad, entre Lisboa y Madrid, a pleno rendimiento, que haga posible los sueños de tantas personas, hoy seriamente limitadas, debido a la preocupante carencia de infraestructuras a la altura de los tiempos que vivimos, y que, volvemos a señalar, deberían ser tiempos para todos, porque todos, sin excepción, somos ciudadanos españoles, portugueses, y europeos.
FRAN AUDIJE
Madrid,España,11 de octubre del 2023
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