JESUCRISTO SUPERSTAR

Al mirar la figura de este gran hombre, que es, al mismo tiempo, Dios para el cristianismo, la religión que Jesús de Nazaret fundó, tras su paso por este mundo, tratando de llamar la atención a todos, sobre la dimensión del amor en la vida de la humanidad, soy consciente de la tergiversación que, no solo sus enemigos, sino los propios cristianos, los que se supone que le seguimos, hemos ejercido sobre su vida y su mensaje de Evangelio, o de buena noticia.

Tampoco me sorprende este hecho incomprensivo, que gira alrededor de Jesucristo, a lo largo de la Historia, teniendo en cuenta que, muchos de los más cercanos a él, durante su vida, padecieron este mismo fenómeno de la incomprensión, hacia el que era su referencia, y su líder, como sus 12 apóstoles. Curiosamente, existe un personaje, María Magdalena, de la se sospecha sus orígenes de prostituta, que se acerca a Jesús, deslumbrada por el amor que irradia, en su trato a las personas, y por la coherencia de esta forma de ser, con el mensaje que predica. Podría ser, pues, la Magdalena, uno de los pocos personajes del Evangelio, que, realmente, estaban con Jesús, en una unión espiritual profunda.

Me llama la atención el estilo que tenía Jesucristo, de acercamiento a las personas, lejos de toda soberbia o mirada inquisitorial. Y es que, a quien más atención ponía, era a los más débiles, marginados, y a los que más alejados se encontraban de lo que predicaba. Con frecuencia, estos personajes en los que gustaba de incidir, no eran gente pobre o miserable, sino gente acaudalada y con poder. Era frecuente, encontrar a Jesús, comiendo, nada menos, que con los Fariseos, los que le perseguían, para acabar crucificándole, con gran saña.

Las prédicas de Jesús en descampado a multitudes, eran dirigidas a gente desheredada y desgraciada, los marginados sociales de entonces, empobrecidos por el imperialismo romano, y por la tiranía de los propios Fariseos. Mujeres, jóvenes, varones desencantados, formaban parte principal de aquellas audiencias, en las que Jesús les hablaba magistralmente, pero empleando palabras sencillas, y métodos de comprensión como las parábolas, de modo que, aquel gentío sediento de esperanza y de cariño, sentía cercanía con el Maestro, y, en muchos sentidos, es probable que aquella multitud le comprendiera.

Posteriormente, más allá de los primeros cristianos, la Iglesia fundada por Jesús, sobre el pilar del apóstol Pedro, el más carismático de sus doce primeros seguidores, ha venido siendo condicionada por las vicisitudes históricas que ha atravesado, sobre todo en su convivencia con el poder del Imperio Romano, dentro del cual se desarrolló, y tomó cuerpo.

Hemos de considerar un factor determinante de aquellos siglos romanos del cristianismo, y fue el dilema ante el que se encontró la Iglesia: ser una Iglesia mártir y perseguida, o ser una Iglesia encuadrada en el Imperio, que luchara por sus principios, en medio de la vorágine de corrupción socio-política de Roma. Ciertamente, la Iglesia se decantó por la segunda opción, pasando de vivir en las catacumbas, a vivir en los Palacios y en dignos templos. Esta segunda opción obligó, por tanto, a una adaptación del cristianismo a las creencias paganas imperiales, y a admitir prácticas nada evangélicas, como pan nuestro de cada día.

La experiencia de adaptación del cristianismo al poder romano, que llegó a unificar el poder político y el religioso, en la persona del Emperador, considero que fue el principio de mayor confusión, con respecto a la figura de Jesús de Nazaret, porque los vicios del poder, y de los poderosos, nada tienen que ver con el estilo dialogante, tan lleno de comprensión, y tan respetuoso con la libertad de cada una de las personas, que desplegaba Jesús, en su relación con cada uno a los que se acercaba.

Solo la llegada del siglo de la Ilustración, consigue desempolvar la figura de Jesucristo, y volver a ofrecer del mismo, su cara más cercana a la real. De hecho, la Revolución Francesa, si la analizamos con detenimiento, está inspirada por el carácter cristiano del amor entre hermanos, el eje sobre el que giran las ambiciones de Jesús, de liberación de los oprimidos, y de conseguir alimentos y oportunidades para todo el mundo.

FRAN AUDIJE

Madrid, España, 5 de abril del 2025
Fotografía Facebook.
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa


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