CIGARRAS

Eliezer Salinas Delpino

Las cigarras chillan desesperadas pidiendo nuestro auxilio ante su injusto destino.

Acostumbramos oirlas como quienes oyen llover.

Pero en ocasiones la lluvia se retrasa, prolongando la agonía de las estridentes chillonas.

Nos desinteresamos y limitamos a convertir la justificada angustia de aquél «animalejo» en una señal de alerta temprana.


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario