JOEL ORTEGA JUÁREZ
Ciudad de México 8 de octubre del 2026
En las últimas dos semanas la rebelión estudiantil se ha generalizado en toda Francia. En París, en Lyon, en Marsella, en el sur de todo el país, se ha dado un fenómeno de lucha de los estudiantes, que esta vez cuentan con el apoyo de los trabajadores, de los sindicatos, de las centrales, la CGT —Central General de Trabajadores —, comunista, la cristiana, la CFDT —Confederación Francesa de Trabajadores—, la socialista, la FO —Fuerza Obrera—, y muchísimos colectivos que no forman parte de ningún sindicato, de ninguna organización.
También están organizados los sindicatos de estudiantes, cosa extraordinaria porque en México nunca hemos tenido organización estudiantil nacional, ni sindical. Esta vez la organización de la izquierda, sobre todo la que encabeza la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon y de otros partidos también, están apoyando a los trabajadores.
El presidente Emmanuel Macron ha respondido con una violencia inaudita. Hay varios miles de detenidos, hay muchos jóvenes heridos, la furia de la represión es muy grande.
Sin embargo, tenemos que tomar en cuenta que es imposible frenar el descontento contra la precarización, es decir, la falta de derechos mínimos al empleo bien pagado para los estudiantes con licenciatura, con maestría, e incluso con doctorado. Tampoco pueden impedir la protesta en contra de las malas condiciones de las instalaciones para los estudiantes.
Igual que en México, también los estudiantes se oponen a la realización de exámenes en plataformas de admisión a universidades, que se generalizan sin tomar en cuenta las distintas condiciones de estudio, como si cada caso fuera igual en todas partes.
La rebelión no la pueden parar, la rebelión no es un asunto solamente emocional, romántico, sino que está vinculada al deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores, de los estudiantes, de los maestros, y también de otros sectores de la población. Quizá vamos a vivir una rebelión como no nos imaginamos.
Me siento muy contento de haber escrito hace una semana: ¡Nos urge otro 68! Nos urge porque lo que considerábamos conquistado está yendo hacia atrás, está en reversa. Las conquistas conseguidas mediante la lucha en todo el país —me refiero a México— fueron retrocediendo. Se acabaron las elecciones libres, se acabaron los tribunales independientes, se acabó el poder judicial autónomo, se están acabando cada vez más las libertades de opinión, de manifestación. El gobierno establece el estado de sitio en el Centro Histórico de la Ciudad de México y en el Zócalo. Hay censura contra los que opinan distinto al gobierno. Urge otro 68 no es algo simplemente romántico, emocional, delirante, se puede apostar a una nueva rebelión estudiantil como la de los años 60.
¡Que viva el movimiento estudiantil francés, que viva el nuevo movimiento estudiantil del siglo XXI, dejemos de estar añorando el pasado! Hoy la consigna: es solo el principio, ¡la lucha continúa!
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
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