“LOS GAMBAS”


Por Francisco José Audije Pacheco

El obrero que come gambas,
Nunca las come por tirar el dinero,
Las come pagadas del sudor y del esfuerzo,
Las come porque se come al celebrar
La labor, y la hermanada unión de trabajadores,
En una sociedad que todo celebra
Alrededor de la mesa y los fogones.

Las gambas, pobre marisco es,
Que existen cigalas, ostras, langostinos,
Centollos, merluzas, lubinas, lenguados,
Hasta caviar del Mar Negro y del Caspio.

También tenemos esclavas eslavas,
Tailandesas y bávaras,

Niñas de Babel y de la Atlántida,

Vacaciones a los paraísos de Fidji,
De Santo Domingo, y de Palawan,

Tenemos a la linda secretaria,
A la vecina de al lado,
A la sobrina sexi,
A la compañera de la minifalda…

No he visto a mi alrededor obreros
Con acceso a nada de esto.
Puede que comieran gambas,
Un entrecot, una pescadilla,
Hasta puede que cordero,
Conejos, y pato al chilindrón.

Saben ustedes que disfrutamos de la vida
A nuestra manera, como pobres honrados,
Porque junto a los que manejan,
En comparación, somos la colilla que ellos pisan.

Vivimos nuestra unión en alegría,
Evitando los sablazos y pisadas,
El que abusa aspira siempre a más,
Y va a por nuestra debilidad.

Gambas fuera, fuera casa, curro fuera,
Adiós dignidad, por la borda la vida.

Poder no buscamos, en paz y justicia vivir sí,
Dejando a los demás vivir,
Mas, si los demás lo impidieran,
Nos van a encontrar a los “gambas” enfrente,
Siempre enfrente, unidos los puños al aire,
La dignidad en retaguardia,
La revolución al horizonte.


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