Rabinowitz y Pertierra

Por: Atilio Alberto Peralta Merino

allbertoperalta1963@gmail.com

Puebla, Puebla, 1 de julio del 2021

La resolución de la Asamblea General de la ONU 337 “Unión Pro Paz” dio pie al despliegue de tropas norteamericanas en la península de Corea, con motivo del cual, se propiciaría un delicado desencuentro entre general Douglas MacArthur y el presidente Harry S. Truman.

Desencuentro que terminó por abrir un espacio político propicio a la conformación de comisiones legislativas avocadas a investigar filiaciones políticas a las que en la época se les denominó “anti-estadounidenses” y que presidieron Richard Milhous Nixon en la cámara de representantes y Joseph MacCarthy en el senado.

En tal tesitura, cobraría especial relevancia en la vida pública, tanto política como cultural de los Estados Unidos, la actuación del abogado Víctor Rabinowitz.

El abogado neoyorkino tomó a su cargo la defensa de primera víctima de la “cacería de brujas” aludida en la pieza teatral de Arthur Miller, la misma que, curiosamente, no correría por cuenta del senado, ni tendría como destinatario a ningún integrante de los elencos de los estudios de cine de Hollywood, debidamente denunciados por el joven líder del sindicato de actores Ronald Reagan; sino a un destacado diplomático del departamento de estado, como lo habría sido en efecto nada más y nada menos que Alger Hiss, el diligente secretario ejecutivo de la conferencia llevada a cabo en San Francisco, en la que habría de suscribirse el instrumento constitutivo de las Naciones Unidas, suscrita a nombre de México por el canciller Ezequiel Padilla.

Destaca el jurista chileno Eduardo Novoa Monreal, su participación en la defensa de la nacionalización del cobre decretada por Salvador Allende ante las reclamaciones que las compañías expropiadas habían presentado ante las cortes estadounidenses, tal y como con antelación, lo había hecho en defensa de la decisión del gobierno revolucionario de Cuba en relación a las empresas americanas asentadas en el territorio insular en el célebre caso denominado Sabatino Vs Banco Nacional de Cuba.

Defendió asimismo a Daniel Elsberg de los cargos penales presentados en su contra por la filtración al diario Washington Post en 1971, del informe sobre la “Guerra de Vietnam” encargado por el secretario de defensa Robert McNamara y que se encontraba debidamente resguardado por la corporación RAND.

Víctor Rabinowitz  se inscribe en una tradición de abogados estadounidense, cuya actuación ha revestido enorme relevancia en la vida pública de su nación, a grado incluso de repercutir  en el acontecer mundial ; desde Clarence Darrow quién se hiciera célebre con el nombre de Henry Drummond  que le fuera asignado por los dramaturgos Jerome Lawrence y Robert Edwin Lee en su obra teatral “Heredarás el Viento”, caracterizado por Spencer Trayce en la clásica cinta de Hollywood, y a quién recuerdo caracterizado por Augusto Benedico en el “Teatro el Granero” de la Ciudad de México.

 Elmer Gertz, al abogado que desafió a la sociedad de su tiempo promoviendo que se levantara la censura a la portentosa obra de Henry Miller “Trópico de Cáncer”, y con ella  a la obra de autores que de una u otra manera gravitaron en torno a su publicación, como Anaïs Nin y Lawrence Durell con su inquietante “Cuarteto de Alejandría”; se erige a no dudarse en otro de los abogados hechos de la misma madera de la del neoyorkino hijo de inmigrantes judíos lituanos, y a quién escogí como eje de la presente narración, en virtud de la honda huella que el ya aludido libre del jurista chileno Eduardo Novoa Monreal deja en todo aquel que haya tenido el gusto de leerlo con detenimiento.

Recién se anunciaba del deceso de Rabinowitz en 2007, cuando el abogado José Pertierra se presentaba espectacularmente en el escenario de la vida pública estadounidense llevando la defensa de los agentes cubanos infiltrados en la organización “Hermanos al rescate”, así como el patrocinio del estado venezolano ante los cortes norteamericanos en el proceso de extradición del terrorista Luis Posada Carriles.

En días recientes, un grupo de amigos nos avocamos a escribirle a Pertierra solicitando su intervención pro bono en una acción que permitiría  desentrañar a cabalidad la índole de la actuación de USAID en México; acción que se haya inspirado, no sólo en el significado profundo que por sus enormes implicaciones lleva aparejada su brillante trayectoria; sino en toda una tradición que en él se cristaliza y que se ha pretendido esbozar en estos párrafos reconociendo como eje conductor de la narrativa que en los mismos se contiene, la memoria insigne del abogado de Víctor Raboniwitz.

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