San Juan de la Cruz en Nueva España

Atilio Alberto Peralta Merino

albertoperalta1963@gmail.com

Ciudad de Puebla, Puebla, 2 de diciembre del 2021

San Juan de la Cruz es, a no dudarse, la máxima expresión de la mística española, acreedora en su expresión y sus alcances de la erótica árabe de Ibn Arabian, e Ibn Hasam, floreciente en la Córdova de los Omeyas.

Fray Crisógono de Jesús de la O.C.D. (Orden de carmelitas descalzos) escribió en 1943 con motivo del cuarto centenario del poeta del “Monte Carmelo”, el que acaso haya de considerarse el mejor trabajo existente al respecto.
Una obra escrita con claros fines hagiográficos, en plena posguerra española y en tanto Hitler se enseñoreaba a cabalidad en Europa; para sorpresa de cualquier acucioso lector que en la ocasión pudiera sentirse inclinado a hacer referencia a alguno de los formidables textos del escritor francés Georg Bataille.
El estudio de referencia alude tanto a una solicitud de “pase real” para trasladarse a Nueva España a favor de Juan de Yepes, así como a la existencia de un volumen denominado “Carmelo Mexicano”.

El “pase real” fue negado al poeta como también le fuera negado a Miguel de Cervantes Saavedra, por lo que hace al libro en cuestión, Fray Crisógono se circunscribe a señalar que, en relación al mismo, tenemos tan sólo referencias de su existencia. El emperador Carlos en compañía de la emperatriz Isabel de Portugal, decidieron y ordenaron el 17 de octubre de 1535 en la ciudad de Madrid que “no pasen religiosos a fundar en las Indias sin licencia del Rey, según consta al respecto en la Recopilación de Leyes de Indias que corriera a cargo de Antonio de León Pinello.

Al menos hasta el año de 1943, el “Carmelo Mexicano” habría estado extraviado en algún inaccesible y oculto rincón del “archivo de indias” en Sevilla. De haberse encontrado o de encontrarse en algún momento futuro, seguramente nos encontraremos en presencia de alguna especie de manual administrativo de la orden carmelita, reformada por otra gran pluma de nuestra lengua como al efecto lo es Santa Teresa de Jesús; un manual de actividades acaso aburrido por decir lo menos, no obstante, y ante el verbo vibrante del santo de la “Noche Oscura” frente a las disposiciones de la corona ante las indias, en ese libro podremos muy bien tejer “prisión de fantasía” como dijera la madre Juana Inés.

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