Por: Atilio Alberto Peralta Merino
Ciudad de Puebla,Puebla,15 de abril del 2026
Las crónicas antiguas reseñan la maravilla arquitectónica del antiguo cementerio que, guardando toda distancia , habría muy bien podido ser equiparable a la majestuosidad que asiste a “la Chacarita” en Buenos Aires, reducido hoy a un escuálido vestigio que sobrevive, en medio de la explanada de un centro comercial erigido sobre los sepulcros.
Los cadáveres que salían en carretas durante las madrugadas por la puerta lateral del hospital colonial establecida en la “Cancha de San Pedro” , teniendo como destino el sepulcro en uno de los barrios emblemáticos y más antiguos de Puebla, en medio del cual se aprecia una muestra inigualable de barroco indígena tardío, como al efecto es la capilla de Santa Inés.
Xanenetla, -lugar de arcilla fina- en lengua Náhuatl, es hoy un espacio en el que se ha enseñoreado la inseguridad de manera rampante, cuya belleza de trazo urbano, no obstante, se hace digno de ser destacado ante la efeméride de la misa de “novena de viernes santo” oficiada por Frey Toribio de Benavente.

Después de que el espacio que ocupamos se despoblara por una guerra prolongada entre los poblados de Totimehuacan y Tepeaca, el primer asentamiento en el espacio que hoy ocupamos se debió a reparadores de “mala suela” como se dice en la tragedia de Shakespeare sobre “Julio César” en algún momento entre la caída de Tenochtitlan y la fundación formal de la ciudad, entre 1521 y la fundación formal tuvo lugar el despliegue de un grupo de zapateros que escogieron un 25 de octubre, día de San Crispín y San Crispiniano, santos patrones de su gremio para iniciar a ofertar sus servicios a los transeúntes que iban de Veracruz a la Ciudad de México.
Fray Bartolomé plasmó en su libro : “Las Costumbres de los Indios”, el hecho de que celebró el referido oficio el 16 de abril de 1530, y no fue, sino hasta el siglo XVIII, al unísono de que se edificaba en Xanenetla la capilla de Santa Inés, que Mariano Fernández e Echeverría y Veytia señalaría que tendría que haber sido en realidad el 16 de abril de 1531 dado que en el año previo, Luis de Foncerrada era aún Obispo en Santo Domingo, Maldonado no había sido designado escribano de la Real Audiencia y la fecha ritual referida por “Motolinía” correspondía en realidad a dicha fecha.
Finalmente, en las actas de cabildo de 1532, a partir de las cuales parte la documentación preservada, los habitantes deciden fundar la ciudad por segunda ocasión, ante la devastación causada por los temporales al asentamiento original , cuyo ubicación hoy por hoy se ignora; la Ciudad de Puebla, en consecuencia se fundó por segunda ocasión el 29 de septiembre de 1532, fecha que celebraban los vecinos con tal carácter.
Los Ángeles, nombre original de la ciudad, fue fundada en dos ocasiones al igual que Buenos Aires , siendo por cierto relevante en la segunda fundación de la ciudad austral la participación de Álvar Nuño Cabeza de Vaca cuyo paso por nuestras latitudes tras el largo periplo entre la Florida y Mazatlán fue cabalmente documentada por el cronista Diego Muñoz Camargo.
La desaparición del cementerio de Xanenetla, constituye una perdida enorme, no sólo por lo que hace la arquitectura funeraria, sino fundamentalmente por lo que hace a la memoria de nuestra historia que nunca tanto como en los días que corren se hace necesario tener en cuenta.
En fechas recientes se señaló que 5981 piezas de nuestro acervo cultural habían desparecido, posteriormente se adujo primero que nueve por ciento de las mismas se habían recuperado para días después señalar , de manera por demás contradictoria, que en realidad “nunca se habían extraviado sino que tan sólo estaban mal inventariadas” , previamente se había anunciado que fue recuperado de un componente más abultado, 104 piezas donadas a dicho acervo por el pintor oaxaqueño Francisco Toledo.
Aceptándose la plena validez de explicaciones de tal índole, no deja de llamar la atención que no fuesen comunicadas las sanciones administrativas e incluso patrimonial y penales por negligencia profesional de las que tuvo que haberse hecho acreedor un responsable del área de supervisión y auditoria capaz de “mal inventariar” 5981 piezas del acervo histórico de la localidad.
Hace mucho que los espacios de la burocracia cultural dejaron de ser un mero espacio para jovencitos amanerados y señoras maduras ociosas, al paso de que de manera cada vez más manifiesta , el trasiego de bienes culturales se enquista como una de las manifestaciones más conspicuas de la criminalidad, ante lo que, un atentado pirómano en la Puerta del Perdón de la Catedral en los albores del año que transcurre, puede muy bien sugerir un distractor que oculte un mar de fondo.
Un sacrilegio reciente, perpetrado en pleno centenario de la “Guerra Cristera” al que habría sumar otras acciones llevadas a cabo con antelación en el tiempo como la edificación de un centro comercial sobre un antiguo cementerio , y que, en conjunto, nos sugieren un escenario en el que » en nombre del orden priva el caos y la anarquía, en el de la religión la impiedad; así como la bastaría impera el de la familia, y en nombre de la propiedad el robo».
albertoperalta1963@gmail.com
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