53 años sin el Che / Raúl Jiménez Lescas

¿Cuándo llegó Ernesto Guevara a México? Aún no se le conocía como el Che.

Ernesto Guevara pisó suelo mexicano el 21 de septiembre de 1954. Llegó por Tapachula, proveniente de Guatemala (pero no para entrar a “Guatepeor”). México fue una “Estación de paso” muy importante para el futuro comandante Che Guevara. De aquí salieron a liberar al verde caimán que tanto amaban (ver poema).

Fue refugiado político. Se casó con una exiliada peruana, Hilda Gadea y tuvo una hija. Fue fotógrafo. Escribió poemas y cartas. Trabajó un libro de medicina e hizo experimentos con gatos de la calle. Médico auxiliar en el Hospital Civil. Dió clases en la Facultad de Medicina. Fue “oyente” en la UNAM en una cátedra de Jesús Silva Herzog. Trotador de calles en la entonces CDMX. Reportero de los Juegos Panamericanos.

Conoció a los cubanos Raúl y Fidel Castro. Subió el volcán Popo y casi llega al cráter. Charló con la esposa de Albizu Campos, Laurita, luchadores boricuas. Soñó con viajar a París, a China, a Polonia y la “Cortisona” (la Cortina de Hierro según el argot de la Guerra Fría), pero sólo llegó a CuernavacaTolucaMichoacánTuxpan, Veracruz y Cuba, donde luchó con el Movimiento 26 de Julio.

Un día, el futuro Che fue al 1º de mayo de 1955 y su diagnóstico de la Revolución Mexicana fue contundente: “La Revolución Mexicana está muerta, estaba muerta hace rato y no nos habíamos dado cuenta […] El desfile de los trabajadores organizados parece un entierro […] Los une el presupuesto, la nómina del gobierno. Vámonos, viejo.” (Taibo, 1996, p. 94).

En México, el Che escribió a Fidel un poema:

Vámonos

ardiente profeta de la aurora

por recónditos senderos inalámbricos

a liberar el verde caimán que tanto amas.

Cuando suene el primer disparo y se despierte

en virginal asombro la manigua entera

allí, a tu lado, seremos combatientes,

nos tendrás.

Cuando tu voz derrame hacia los cuatro vientos

reforma agraria, justicia, pan, libertad,

allí, a tu lado, con idéntico acento,

nos tendrás.

Y cuando llegue el final de la jornada

la sanitaria operación contra el tirano,

allí, a tu lado, aguardando la postrera batalla,

nos tendrás…

Y si en nuestro camino se interpone el hierro,

pedimos un sudario de cubanas lágrimas

para que se cubran los guerrilleros huesos

en el tránsito de la historia americana.

Nada más.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s