EL DOCTOR JOSÉ MANUEL MIRELES VALVERDE

“Una lucha a muerte, para conservar la vida y la dignidad”

Eva Contreras Posadas

Se fue el hombre, quedó la leyenda, se fue la materia, pero su energía nos acompañará por la eternidad… la lucha sigue, y como decía el doctor Mireles: “fue un honor para este servidor haber participado con todos ustedes en este movimiento social, acuérdense que, si caemos nosotros, que el movimiento no se acabe”.

Y en nuestras últimas memorias de este gran hombre, recordamos también que, decía: “La lucha ya no será con armas, sino ideológica”.  Esa es la encomienda que nos deja a las nuevas generaciones un gran libertador y revolucionario”.

José Manuel Mireles Valverde (Nacido en Tepalcatepec, Michoacán, el 24 de octubre de 1958-25 de noviembre de 2020), fue médico por la Facultad de Medicina “Doctor Ignacio Chávez” de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, además de activista social. En 2013 fundó, junto a otros ciudadanos, el Consejo General de Autodefensas y Comunitarios de Michoacán, para enfrentarse a la violencia que los cárteles habían desatado en la zona de tierra caliente – en su tierra natal – a la que tanto defendió a muerte. Fue un autodefensa mexicano que durante gran parte de su vida se desempeñó como un verdadero luchador social por las causas justas, nobles y dignas, que con gran dolor por la falta de derecho de Estado, levantó la voz por las familias dolidas ante tanta maldad y crueldad. Su último cargo público fue el de Subdelegado Médico del ISSSTE en el Estado de Michoacán, donde se dedicó férreamente a combatir las malas prácticas que aun imperan en dicha institución. 

Durante el otoño del 2013 se originó este movimiento de autodefensas, y Mireles como iniciador y líder de los grupos que lucharon en contra del cártel de los Caballeros Templarios en el estado de Michoacán (la segunda célula delictiva constituida en este territorio después de los Zetas), emergió como una figura importante dentro de las milicias de autodefensa por su destacada labor combativa, social y gran capacidad de dirigir, acordar, negociar y generar esa voz unificadora de un pueblo dormido, un pueblo golpeado, olvidado y adolorido.

En palabras del propio doctor (mi muy honorable doctor Mireles); las causas que dieron origen en la lucha de su persona y de sus amigos – compañeros y compañeras de lucha –, a esa rebelión contra el crimen organizado y sus socios del Estado, ocasionaron un gran dolor en su alma, en su espíritu y su cansado corazón ante tanta maldad de unos cuántos que se ensañaron con la tranquilidad de toda la región de la Tierra Caliente y de muchos otros, con el contubernio y el solapamiento del Estado de Michoacán, e incluso, de algunas instituciones del Estado Mexicano. Y, por otro lado, por pensar y actuar lo que aquí ya hemos contado del doctor, pagó su condena en una cárcel federal donde estuvo tres años. En 2017 salió bajo libertad condicional y en 2018 fue absuelto de todos los cargos. Empero, ¿Qué lastimó tanto su alma y corazón? ¿Qué le dio valor a ese noble y gran espíritu y lo hizo levantar todo un pueblo para combatir el crimen organizado?, he aquí el comienzo del “despertar de un pueblo dormido” y la organización de un Consejo defensor de las invisibles víctimas de violencia de la Tierra Caliente, las principales víctimas; mujeres y niñas en situación de vulnerabilidad, las cuales eran captadas, violadas, secuestradas, abusadas, embarazadas y en el acto más brutal de violencia aparecían muertas.

Un día (menos esperado), su madre le marca por teléfono a la oficina donde se encontraba dando su servicio para recibirse como médico, y muy preocupada le dice:

                – Acaban de secuestrar a tu hermana la mayor de aquí del frente de la casa mientras estaba barriendo la calle. Hace cinco minutos que me lo comunicó mi compadre el Guazcaro. Él vio cuando la subieron a un carro negro y sin placas; inmediatamente le pusieron un trapo en la boca para que no gritara.

Ese secuestro se dio en el transcurso de las 7:00 am, para la tarde, ya habían detenido a los delincuentes en un operativo a 8 kilómetros de Apatzingán, en San Juan de los Plátanos, rumbo a Tepalcatepec, porque el doctor había hecho todo lo posible con sus contactos y amistades para lograr regresar a su hermana; y después de este hecho doloroso y complejo, así le continuaron muchos otros secuestros a personas familiares, amigos/as y conocidas del doctor, acrecentando esa necesidad de hacer algo por la comunidad y ese dolor e impotencia de seguir tolerando la maldad y la violación de los derechos humanos de todas y todos en el municipio. Es aquí donde Mireles describió su motivación para participar en los grupos armados de autodefensa por el abuso del crimen organizado contra él, su familia, y la brutal decapitación de algunos vecinos; así como el embarazo de más de 200 menores de quince años por miembros del crimen organizado, lo cual le hizo tomar las armas junto a sus vecinos a fin de defender su comunidad en Tepalcatepec, las cosas no podían continuar así, en su más sensible y triste pensamiento, decía: “estamos cansados de recoger en bolsas negras los huesos de nuestros familiares sin que ninguna autoridad intervenga, los autodefensas queremos que se imparta justicia”.

“En tres años atendió puras niñas embarazadas, la mayor de 14 años. Supervisó el embarazo de 200 niñas”, hasta que dijo: ¡Basta!, ¿Qué no podemos defender a estas niñas? Y esa fue la gota que derramó el vaso de la lucha armada contra el narcotráfico y el crimen organizado de la zona de Tierra Caliente, después de vivir en carne propia el secuestro de su hermana, amigos y familiares, decapitaciones, extorsiones, robos, violaciones sexuales a niñas y adolescentes, saqueos y un estado de violencia generalizada en su municipio, despertó y se armó de valor para limpiar el territorio, era momento de que alguien hiciera algo por todas esas personas que estaban sufriendo la criminalidad de un Estado solapador de la delincuencia, un estado que incluso, tenía nexos muy directos con el crimen.

Después de una vida polémica, de acusaciones falsas, persecución por el Estado y la nación, hacer historia a nivel nacional e internacional, después de muchos caídos y caídas en la guerra contra el crimen, de liberar de la crueldad a los municipios de la Zona Caliente de Michoacán, de sobrevivir a un accidente en el helicóptero donde viajaba en el 2014 y de toda una historia de lucha, dedicación, amor, compromiso, sueños, dificultades, planes, ideas e ideales de gobernar la tierra que tanto defendió, que tanto amó, la tierra a la cual, estuvo dispuesto a darle su vida.

Finalmente, el doctor José Manuel Mireles Valverde, después de haber abandonado las autodefensas, y haber pasado por toda esa serie de sucesos dolorosos, que lo llevarían a conocer los niveles más oscuros de la inconsciencia humana, después de ser liberado de la cárcel decide incursionar en la política y sumarse al proyecto de nación del Lic. Andrés Manuel López Obrador, acompañando durante toda la campaña al humanista y líder de México; reconociendo un hombre de valores y lucha, a otro gran hombre de valores y lucha.

El doctor, comienza un nuevo sueño, una nueva aspiración, a la llegada al poder de AMLO y su Movimiento de Regeneración Nacional, es nombrado el doctor subdelegado Médico del ISSSTE en Michoacán, y es aquí donde vuelve a reafirmar su sueño de libertad y transformación para su tierra, por la que tanto luchó, ahora ya no solo pensaba en la Tierra Caliente, sino que sus aspiraciones crecieron a esa posibilidad de contender por la gubernatura de Michoacán.

Él sabía que contaba con el apoyo de su gente, de su pueblo, de su tierra. Seguía firme y sin descansar trabajaba duramente contra la desigualdad y la corrupción en el hospital. Estaba seguro que podría ser el gobernador de Michoacán y llevarlo a un mejor camino; con un proyecto de ideales bien constituidos; no mentir, no robar y no traicionar, la propuesta estaba ya sondeada y ubicada desde su lucha como autodefensa en la cercanía con el pueblo: seguridad, salud y educación, con un Michoacán para los Michoacanos. Y su corazón de niño grandote lo hacía vivir con ilusión, despertar y creer en mejorar, en la paz para todo el territorio Michoacano, sabía perfectamente qué y cómo le dolía al pueblo la injusticia social.

Hoy es increíble que el hombre de acero, el hombre inagotable, el luchador social, el gran rebelde, el caudillo, el valiente, el amigo, hermano, compañero, líder social y auténtico servidor del pueblo, se ha ido a causa del COVID, perdiendo su primera batalla el 25 de octubre de 2020, se le recordará por las eternidades, se le agradecerá por siempre ese levantamiento que comenzó en aquel humilde pueblo cálido y marginado que lo vio nacer. Todo nuestro respeto al general… ¡La lucha sigue, hasta siempre doctor Mireles, por la eternidad… Michoacán para los Michoacanos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s