LA ESTEPA EN EL JARDÍN DE LOS MANIQUÍES (CUENTO) CAPÍTULO 2 ANTHARA SILESIA

ELEDUBINA BECERRIL RODRÍGUEZ

La navaja del barbero se deslizó muy suave por su rostro, evocando la delicadeza similar de la faz, que tanto le inquietaba.

Periódicos y revistas sobre una mesa, sobre la cual destacaba la publicación de Y&M, colocándolo en el ojo del huracán.

El barbero lo miraba de reojo, aprendió su nombre justo cuando terminó de afeitarlo.

-Gracias-

– Cuando guste señor Baenerum – sonrieron ambos.

Por la tarde llegó el paquete.

Tan solo había llenado su tiempo de actividades simples y comunes, porque lo que realmente deseaba se encontraba en el interior de esa caja.

La abrió mostrándosela:

– Mira – y volteó hacia ella.

Abrió la enorme caja, el espectáculo de formas, diseños y colores quedó frente a sus ojos deslumbrándolo.

Con éxtasis indescriptible, la siguió mirando, fija en su pensamiento como cada vez que la observaba.

– Tu cuerpo que ha llegado a mí, hoy comenzará a tener lo que le hace falta – y dicho esto, comenzó a sacar de la enorme caja: pelucas, pestañas, uñas, bilés, maquillajes, bolsas de mano, zapatos deportivos, collares, zapatillas de tacón, pulseras, coderas, brazaletes e innumerables objetos y accesorios femeninos.

– Ah, ah, pero primero, lo primero. Te llamarás Anthara Silesia. Anthara lo escuché de voz de unos aborígenes australianos y sugiere “una bella melodía”, Silesia proviene del latín, que dice que vienes del silencio, entonces tú eres, la más hermosa melodía que viene del silencio – Juslar, reía y hablaba con ella, como si Anthara lo estuviera escuchando.

Se escapaba a cualquier hora del día o la noche, para estar con ella. En sus reuniones con Du-Pont o Enovid, dibujaba en sus cuadernos de apuntes todo lo que deseaba realizar con ella.

Comenzó una bitácora de lo que ocurría, en el interior del ‘jardín’, así le nombraba a su habitación, donde ella permanecía junto a otros maniquíes, destacando siempre.

En una agenda anotó el nombre y sus actividades realizadas:

DÍA 1 . – Anthara Silesia, en la casa, color rosa pálido.

DÍA 2 . – Elegancia púrpura, cerca de la piscina.

DÍA  3. – Por la noche, mientras las luces del 4 de Julio iluminan, Anthara Silesia y yo bailamos ” Gopher Mambo” de Yma Sumac.

Apostilló este día, especialmente, tratando de copiarla en dibujo porque deseaba que su maravillosa experiencia en el baile traspasara el papel y la tinta.

Al tomarla entre sus brazos y sentir su talle tan delicadamente fino que casi sucumbía frente a su fuerza, no pudo resistir la mirada, el abrazo sensual y cadencioso que lo derretía.

– Si pudieras finísima Anthara sentir la seducción que provocas en mí, tendrías la vida que quiero para ti. Pero te prefiero así, porque eres dueña de la eternidad y la eternidad se adueña también de ti. –

Los fuegos artificiales iluminaron tanto al maniquí, como jamás se había visto.

DÍA 4 . – Paseando por la sala, en rosa fuerte.

DÍA 5 . – Encendiendo el color vino.

DÍA 6. – Anthara en rojo muy fuerte.

Su asistente pensó que algo muy raro estaba ocurriendo, porque eran muy extrañas las ausencias de Juslar. En el día número cinco encontró un reloj muy extraño en la sala, al mostrárselo esperó una respuesta que Juslar ignoró y declinó como siempre.

En el séptimo día, fue siguiéndolo a escondidas y lo que vio fue terrible, pensó que tenía una chica viviendo en el cuarto de los maniquíes.

Quiso tocar la puerta, pero prefirió guardar silencio y seguir averiguando hasta saber la verdad.

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