Francisco Arias Cárdenas

Atilio Alberto Peralta Merino

Por:  Atilio Alberto Peralta Merino

 Al combatir con las tropas de Kutusov en la campaña rusa y observar la conducción militar de éste, Karl Von Clausewitz se hizo de los elementos que sistematizaría en su tratado.

Napoleón siguiendo los lineamientos plasmados por Maquiavelo y, posteriormente por Montecuccoli, pasaría la sistematización en la recopilación de la información sensible y estratégica, el pleno suministro en las líneas de abastecimiento, y, asimismo los efectos multifactoriales que determinan el comportamiento de una sociedad en guerra; precisamente, los tópicos cuyo estudio detallaría Clausewitz bajo la experiencia vivida en la campaña descrita por Tolstoi en “Guerra y Paz”.

La formación en el estudio de la estrategia, genera una visión que, emulando a lo que al efecto refiere la teología católica en relación al sacramento del bautismo, podemos decir que: “imprime carácter”.

Un estratega, no obstante, reconoce como su igual en el mundo civil, tan sólo a un diplomático; Francisco Javier Arias Cárdenas, a la fecha embajador acreditado ante la secretaría de relaciones exteriores de la república bolivariana de Venezuela, reviste, no obstante, ambas condiciones.

Formado primero término en la academia militar, llevó a cabo estudios de ciencia política en la Pontificia Universidad Javierana en Bogotá, fundada por los padres de la Compañía de Jesús en 1623.

El colectivo Opción Ciudadana ha tenido en los últimos meses sesiones por demás interesantes, con Jaime Serra Puche sobre el cambio del TLC al T-MEC, con Oriol Malló sobre la política energética en relación con los consorcios extranjeros, y con Leopoldo Mendívil sobre su reciente novela “Secreto PEMEX”.

Resulta por demás curioso, que la novela de Leopoldo Mendívil tenga como personaje eje de su trama al finado senador José Ángel Conchello Dávila.

Conchello crítico de las negociaciones que culminarían con la suscripción del TLC, escribió en 1992 un libro sobre el tema en el que pueden leerse los siguientes párrafos:

“En febrero de 1992 hubo un fallido golpe de Estado en Venezuela contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, acontecimiento que para algunos era acción tardía de una época ya superada y para algún otro terreno anticipador de futuras tormentas sociales.

El golpe fue dirigido por oficiales de mandos medios y tomaron parte doce batallones de élite; el presidente pudo huir, según se dijo, por un túnel secreto. A primera vista el Movimiento Bolivariano de Salvación Nacional es el último latido de la época militarista latinoamericana. Sin embargo, no debemos olvidar que en 1989 el pueblo de Caracas saqueó las tiendas en protesta por la supresión de subsidios a servicios públicos (como lo exige el FMI) y además el pueblo se mantuvo neutral, salvo algunos francotiradores civiles que también dispararon al palacio presidencial.

En esa conjunción de un gobierno que se retira y un capitalismo que avanza, Venezuela era orgullo de la banca mundial por sus planes de despolitizar la economía mediante profundos programas de privatización y desregulación…”

El actual embajador, de más está decir, fue uno de los artífices de los sucesos que fueran referidos por José Ángel Conchello, por lo demás, resulta a todas luces evidente  que la política energética que aborda Leopoldo Mendívil en la trama, resulta a todas luces claro que, la política energética cuyos intríngulis desmenuza a cabalidad Leopoldo Mendívil en la trama de su novela, constituye un eje rector estratégico en la relación bilateral; así que, al parecer, las sesiones de los últimos meses del referido colectivo parecieran estar entrelazadas por un fino eje conductor.

La acentuada tendencia devaluatoria de la divisa estadounidense habrá de traer aparejada de manera natural, la revaluación de los denominados “comodities”, y particularmente del petróleo.

Por su parte, la tendencia en secuela dominó, desplegada a partir del retiro de tropas norteamericanas en Asia central con miras a restaurar prácticas propias de los años 80 y 90 en la región duró, al parecer, la víspera y el día, tal y como lo reflejan los recientes comicios presidenciales de Argentina, Bolivia y en los últimos días en Ecuador, al unísono de que afloran escenarios de crisis en Perú, Colombia y Chile. 

Las líneas de abastecimiento y los efectos multilaterales que determinan la conducta de la sociedad mundial en conflicto, juegan a favor de conductores que cuentan con la visión del estratega, sobro todo, si en su acervo se suma la formación propia del diplomático.

albertoperalta1963@gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s