LOS IDUS DEL INE

Antonio TENORIO ADAME

En la Imperial Roma, el tercer mes del año era dedicado al Dios de la guerra: Marte. Durante esos días del año 44 ac. Julio Cesar después de su 4ª nominación como dictador, ahora como vitalicio, fue advertido de los malos augurios de su muerte, sin hacer eco de los temibles signos, el Emperador desprovisto de su “guardia corps” cayó apuñalado por senadores opuestos a su tiranía.

La sombra del funesto marzo se extiende en el presente. El sistema político del país se ve sujeto a tensiones que apuntan a un triunfo arrollador de la mayoría oficial Morena, por un lado, por el otro al descrédito de esos posicionamientos al poner en evidencia faltas al reglamento electoral.

Es por eso que el presidente Andrés Manuel promueve la firma de un Acuerdo de la democracia, cuyos críticos califican de redundante e innecesario, cuando caen en la descalificación ciega, más bien debería aceptarse como un compromiso a cumplir de la responsabilidad oficial, o si se quiere profundizar en el tema lacerante electoral se abriría el lente óptico para examinar el federalismo electoral que fue seriamente afectado por la centralización de la reforma de 2014 al otorgarle facultades que correspondían a los Estados en la creación del INE, todo está marcado como un órgano centralizador bajo el argumento de nacionalizar las funciones electorales y se despojó a los Estados de su facultad originaria de organizar sus propios comicios.

LOS PODERES DIFUSOS ELECTORALES REVERSIBLES

La legislación electoral y su interpretación pueden transformarse en verdaderas armas políticas. Como llega ocurrir en la manipulación, donde al recomponer la geografía distrital, se modifica totalmente el resultado electoral con una simple redistritación.

En el caso de la sobrerrepresentación, a veces, se admiten fallas menores, sin reparar en que la ley está diseñada para evitar que en el año electoral se apliquen reformas, esto limita al Congreso con más razón al INE.

No se puede ir a una elección cuando una vez iniciado el proceso se cambian las reglas del juego a medio partido con el fin evidente de beneficiar al contendiente que nombró al árbitro.

¿Cómo se vería que hoy se anulara la representación proporcional?

¿O que todo fuera representación proporcional?

El INE está frente al gobierno con la idea de preservar los intereses de los derrotados en la elección pasada por el pueblo de México, para proteger los intereses de la derecha a cualquier costo, bajo la premisa de que la mejor defensa es el ataque.

Imaginemos una votación con el 90% de los votos para un partido, en ese caso no le toca nada al ganador y las 200 diputaciones de representación proporcional se reparten entre los que tengan el 10 por ciento.

Si se hacen las cuentas y se juega con varios números, se verá que al final las medidas solo buscan evitar que Morena tenga mayoría calificada.

Realmente el dilema está en cuánto vale cada voto.

Ese es realmente el meollo del asunto, mas allá de los temas de justicia y equidad que en realidad se pueden aplicar al revés y seguirán injustos e inequitativos, pero a conveniencia del árbitro.

El árbitro juega.

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