Hablando tecnológicamente

Hablando tecnológicamente

Manuel Ayala

Puerto Natales, Chile, 17 de agosto del 2021

Leía hace un tiempo que el lenguaje no cabe en su pellejo. Es seguramente la tecnologización la que trajo consigo un crecimiento exponencial del español. Una evolución del lenguaje, acrecentada por el uso masivo de las redes, donde éste se expande constantemente y se mezcla, por lo general con el inglés, creando nuevas palabras jamás antes concebidas, que se incrustan día a día en las bocas de todos los hispanohablantes.

Cada día más teléfonos móviles y computadoras llegan a las manos de más humanos, con los cuales descubrimos mundos más allá de la literatura, con la que todos aprendimos a leer y a escribir, donde las reglas del lenguaje y el límite con lenguas extranjeras parece difuso. La brecha se acorta con las últimas generaciones, en las cuales ya predominan anglicismos en nuestra habla. Quizá encontremos algunas señales si viajamos en el tiempo. Palabras como casette (proveniente del francés), VHS (siglas en inglés de Video Home System) avisaban del gran fenómeno que después serían el DVD (siglas en inglés de Digital Versatile Disc) o más recientemente el archiconocido y usado USB (Universal Serial Bus por sus siglas).

En una mirada más hacia el pasado encontramos conceptos bastante interesantes. Descubrimos la palabra Arcade y la incorporamos a nuestro hablar. Space Invaders sobra los 80 sobresalió. El cine y la influencia estadounidense llegaba con Singing in te rain o Cantando bajo la lluvia. Comprendimos que Star Wars significa La guerra de las galaxias. Pixar también tuvo su parte con la recordada Toy Story. Y los 90 nos regalaban una de las obras maestras de Jim Carrey: The Truman’s show, mejor conocida como El show de Truman. Paradójicamente éstas últimas no han sido traducidas, o al menos no todas sus partes. En Toy Story es claro, en la otra hay una palabra que queda en inglés: show.

Según nos acercamos a los 2000 los inglesismos se multiplican. Microsoft, con Windows, se había instalado junto a Apple como líderes en sus industrias. La primera lanzaba su navegador a mediados de los 90, y se instaló como el líder rápidamente. Años antes la misma empresa anunciaba el primer servicio de e-mail de forma oficial del mundo, con Microsoft Mail. En el ‘99 salió a la luz el afamado MSN Messenger, el que se puede considerar como la primera aplicación de mensajería instantánea usada de manera global, que fue sucedida, años después, por Windows Live Messenger.

Ya pisando los dos mil, BlackBerry anunciaba su primer dispositivo móvil, con la gran novedad de traer incorporado, además de su típico teclado QWERTY, servicio de correo electrónico móvil y la posibilidad de poder enviar y recibir páginas web completas. Sin quererlo, las traducciones comenzaban a desaparecer y las palabras en inglés como “messenger”, “e-mail” o “web” entraban de lleno en el habla común. Ya en 2006, Apple, lanzaba la mayor de sus innovaciones desde el recordado iPod: el iPhone. La era digital y el crecimiento más grande del lenguaje estaban a punto de empezar.

En 2004, 2005 y 2006 arribaban tres apps, Facebook, YouTube y Twitter respectivamente —curiosamente las tres son un juego de palabras en inglés—. Comenzaba la verdadera revolución, ya que por primera vez podíamos estar realmente conectados con gente del lugar opuesto del mundo sin siquiera conocerlos. El intercambio cultural y de palabras de otros idiomas se ponen a la orden del día. Una de las primeras que llega de la mano de éstas es la palabra post (pronunciado /pōst/), de la que terminamos inventando el verbo postear y todas sus conjugaciones. “Postea una foto en tu muro de Facebook” es una de las expresiones que oíamos con frecuencia. Junto a ello, trajo consigo el revolucionario “me gusta” y “no me gusta”, que con el tiempo serían cambiados por el like y el dislike. Twitter y sus tweets se convertían también en un nuevo verbo: twittear. Un término que no ha caído aún tanto en el desuso como el post. YouTube no podía faltar y es que hemos heredado su palabra anglosajona para referirnos a las personas que tienen como profesión subir contenidos a dicha plataforma: youtuber (s).

Google en esos años se hacía el buscador más usado en la red. Para el uso de esta tan importante herramienta hemos creado el verbo googlear. En 2007 agregaba una de las funciones más usadas hoy, el traductor, la maravillosa herramienta que permite traducir al instante cualquier palabra, frase o párrafo en tiempo real, desde muchos idiomas a otros.

Años después, siendo exactos en 2009, salía a la luz WhatsApp, que, añadiéndose de la mega expansión de internet, globalizaba las faltas de ortografía, el no uso de las tildes, y se daba inicio al uso masivo de siglas como “tkm” (o “tqm” en su defecto). El whatsapearse, junto con la gran diversidad de conjugaciones del español empezaban a escucharse entre las bocas de la humanidad. Venían también los amados emojis, que más allá de los inglesismos dan una dimensión completamente distinta a nuestro lenguaje, con sus propias reglas ortográficas. ¡Casi podría considerarse un lenguaje universal!

Photoshop se popularizaba y los primeros memes surgían. Trollface, LOLcats, O RLY?, son solo un par de ejemplos de las primeras imágenes photoshopeadas que se usaron para ser reemplazados por las sencillas palabras. Sí, “photoshopeadas”, porque la app líder en edición de fotografías también tiene su propia colección de términos es español. El “WTF”, “OMG”, “LOL”, bye u OK se incorporaban a las ya dichas, sin más razón por que era cool hablar como inglés. Instagram nacía en 2010, no tuvo los inicios más rápidos, pero hacia el 2015 explotó, se volvió la red social más usada. Años después de que salieran los gameplays, llegó el nuevo concepto de moda: las stories. Junto a ellas llegaron nuevos memes con palabras como when, but, random. Teníamos los challenges y cambiamos la palabra lives por streams para cuando transmitimos en directo. Es todo cosa de trendings.

Pero los efectos del lenguaje no tocan solo a los más jóvenes. En el ámbito laboral, e importado por la gran globalización, los traductores y las multinacionales, también tenemos evoluciones en nuestra lengua. Para hacer este artículo hubo brainstorming. Esa palabra se suma a target, full-time, junior, senior, engagement, branding, marketing, sponsors, call center, briefing, coaching, entre infinidad de ellas, que, a veces, hacen inentendibles los meetings.

Desde Singing In The Rain, el casette, los shows y Toy Story; al WTF, Messenger, TKM, whatsapearse y los e-mails del departamento de marketing. La tecnología y el lenguaje, tan lejanos y cercanos a la vez.

Un comentario en “Hablando tecnológicamente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s