DIVERSIDAD

De otro modo, lo mismo.

ELEDUBINA BECERRIL RODRÍGUEZ
Si situamos el origen de la humanidad desde la premisa HETEROSEXUAL, y pensamos que es inmodificable o inmutable, caemos en la equivocación y el error más grave.
En efecto, todos hemos llegado hasta aquí gracias a los procesos biológicos innegables; pero existe todo un abanico de posibilidades llamado DIVERSIDAD, que es el que nos da sitio y nos ubica en el tablero del ejercicio o del NO ejercicio de nuestra sexualidad.
En la mitología griega encontramos al mayor de los dioses: ZEUS, que, así como estuvo enamorado de todas las diosas, semidiosas y humanas existentes, también lo hizo con Ganymedes, un hermoso príncipe de Troya que compartió con él, una bellísima historia de amor.
Luego, igualmente en la Grecia Antigua encontramos a la muy humana SAFO de Lesbos, la gloriosísima poetisa del amor entre mujeres.
¡Y vaya! Que ha habido diversidad, desde entonces; a partir de ahí, a lo largo de la historia antigua y moderna, quienes van a contracorriente del modelo típicamente HETEROSEXUAL, han luchado por obtener abiertamente su lugar dentro de la misma sociedad que excluye hablar sobre las preferencias sexuales.
El 28 de junio de 1969, mediante los llamados «disturbios de Stonewall» (Nueva York, Estados Unidos), se marca el inicio del Movimiento de Liberación Homosexual y es así como surge para el mundo: el Día Internacional del Orgullo LGBT (por sus siglas: Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual).
El también llamado PRIDE LGBT, que, a través de marchas para generar visibilidad y aceptación, se convierte en la respuesta frontal en contra de la vergüenza, la exclusión, el rechazo y toda la ola de agresión física (incluida la muerte por suicidio inducido u homicidio en todas sus variantes), hacia todo ser humano que por todas estas causas lo ha padecido.
El objetivo del <> ó PRIDE LGBT, ha tenido origen en la idea de que ninguna persona debe avergonzarse de lo que es, sea cual sea su: sexo biológico, su orientación sexo-afectiva, su identidad sexual o su rol de género.
La generalidad de estas marchas que suelen agrupar multitudes de seres humanos que salen ese día (el último sábado de junio), es precisamente para manifestar su júbilo, y su orgullo, porque el desplazamiento y el confinamiento de la normatividad hetero quiso apagarlo.
Entonces apareció para darle forma y fondo una bandera que es mundialmente conocida y el símbolo poderoso de la diversidad que vive y sobrevive en cada uno de nosotros. La llamada bandera LGBT o bandera del arco iris, ha sido utilizada desde 1970 y es ahora el principal símbolo del ORGULLO LGBT.
La versión más actual de la misma consiste en 6 franjas de colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta, que, en efecto, reproducen los colores del arco iris. Dentro de la bandera, los colores simbolizan también, los avances de los colectivos mundiales y las luchas de los activistas que han dado colorido al mundo.
Cada vez son más los ejemplos de celebridades y famosos que «salen del clóset», para vivir su vida sin apenarse por su circunstancia sexual y amparados por los derechos humanos que les han otorgado beneficios como: cambio de sexo, adopción y matrimonio igualitario.
El enorme cambio que ha crecido en paralelo con la sociedad, da identidad y relevancia a la diversidad, para que, de manera muy palpable, gracias a la libertad lograda, a la tolerancia y a la aceptación, se ha alcanzado: «(Vivir) de otro modo, lo mismo».
Originalmente publicado el 19 DE junio del 2020 en el número 23 de UP

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