MUJER PRECIOSA (Registrado)


Por Francisco José Audije Pacheco

Me gustas, mujer,
Porque eres fuente,
Toda tú,
Tu cuerpo y tu espíritu,
En completa concordia,
Coherente y coincidente.

Fuente de la que manan
Virtudes divinas de perfección
Para la humanidad.
Dios nos regala su divinidad
En ti, mujer, que eres fuente,
Entrega de la bondad.

Toda tú, mujer,
Eres un fruto de generosidad,
Que mana hacia el hombre,
Que inunda el mundo
De vida y de paz.

Lo femenino es dar,
Manar en constante fluido,
Desde tus pechos,
Hasta tu vientre,
Cuna de la humanidad,
Alimento primigenio,
Placer postrero,
Magisterio de responsabilidad.

Que nunca confundan
Tu fuente dadivosa,
Con licencia para el saqueo.

Tus dones son para el hombre
Que es digno de ellos,
El que sabe aprovecharlos
Para su crecimiento personal,
Nunca como divertimento,
Para una juerga egoísta.

Tu fuente es universal,
Lejos de mercantil utilidad.

Mujer, tú no eres pública,
Eres de todos los que te aman,
Deseando crecer con tu alimento,
Al mamar de tus pechos,
Al asimilar tu feminidad,
Fuente de virtud y sabiduría.

Mereces respeto y veneración,
Madre del mundo,
Maestra de la humanidad.

Hazte siempre respetar,
Y que no se aprovechen
Irresponsablemente de tu dignidad,
Fuente, repleto manantial,
Que fluye con generosidad.


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