Va siendo hora de hablar en positivo, de manera aglutinadora e integradora, sin dejar a nadie apartado, o en el ostracismo. Los discursos discriminatorios son propios de la maldad, porque hay pan para todos.
Hay pan para todos, hablando en sentido amplio, siempre y cuando estemos dispuestos a perdonarnos, haciendo borrón y cuenta nueva. Dejemos los lemas del resentimiento, los del rencor o la venganza. No tienen sentido entre hermanos o compatriotas. Debe imponerse la solidaridad, la mano que se tiende de verdad, sin reservas ni tacañería.
España nunca será viable desde el enfrentamiento en una Guerra Fría fratricida. El malestar social, las tensiones… no son buenas para España en su conjunto, aunque en el río revuelto alguien siempre se beneficie.
Si no estamos dispuestos a ceder todos un poco, en favor del otro, y viceversa, todo será más complicado, y no porque lo sea en realidad, sino porque lo complicamos nosotros mismos con nuestra actitud, egoísta, tacaña, inhumana, cruel, incompasiva… puede parecer que hacemos daño a los otros, pero nos lo hacemos a nosotros también, y en gran medida.
La paz no es la ausencia de la guerra, sino el fruto del esfuerzo ciudadano por una reconciliación fructífera, donde se superen los complejos y envidias que nos llevan a ser cicateros a la hora de arrimar el hombro, en favor de nuestra sociedad, que es imposible prospere sin la suma de la aportación generosa, de todos y cada uno de nosotros.
No se trata de que seamos de izquierdas, o que fuéramos de derechas, se trata de que cada uno y cada cual sea lo que mejor crea conveniente, en libertad, y haciendo la menor molestia posible, una molestia tolerable, en el respeto y la consideración hacia los demás.
Precisamente, el régimen democrático, como propiedad del conjunto de la ciudadanía, nos posibilita el disfrute de la manera de pensar en cada cual, y, consiguientemente, la realización de todas las personas, siempre y cuando se respete, o deje de vulnerarse, la Ley otorgada para facilitar nuestra convivencia ciudadana.
La clase política debería quedar siempre a disposición, y en servicio, del ciudadano, nunca, al contrario. Son los políticos, y la élite política, ante todo, quienes deberían comenzar por otorgar un claro ejemplo de comportamiento lícito, al servicio siempre del ciudadano, volvemos a insistir.
FRAN AUDIJE
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria

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