La visita del Papa, León XIV, a España, particularmente en su recalada en Madrid, ha sido extraordinaria, ante todo por los mensajes de humanidad y de humanismo, que ha transmitido a la sociedad española.
Me agradó, especialmente, los comentarios hechos en presencia de las autoridades de la nación, sin desperdicio, desde la primera letra, hasta la última. Por ejemplo, cuando los conminó a abandonar los enfrentamientos continuos, y les pidió unidad y hermandad, en favor de lo que nos importa a todos, relativizando esa ansia por el poder, tan marcado en la clase política española.
El discurso del Santo Padre ante las Cortes españolas, es para enmarcar y colocar en algún lugar monumental. Desde su defensa de la libertad, colocando como ejemplo las palabras de Miguel de Cervantes en El Quijote, hasta enlazar la libertad con la defensa de la dignidad humana. El aplauso fue de campeonato, cuando el Papa hubo terminado.
Sin embargo, a pesar de las palabras tan necesarias de León XIV, me pregunto hasta qué punto esos aplausos tan fuertes y prolongados, respondían al reconocimiento de una reprimenda, con manifestación de arrepentimiento, o, si, más bien, formaban parte de una pantomima, y de una reacción de hipocresía.
Mi opinión es que, a nuestros gobernantes y representantes políticos, les ha entrado por un oído, y les ha salido por el oído contrario, lo pronunciado por el Papa. Lo he visto hace un momento en la cara de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, mientras Alberto Núñez Feijóo, le recriminaba que siguiera de presidente del Gobierno, tras los escándalos judiciales a los que está dando lugar su partido, sus correligionarios más cercanos, y él mismo, que está bajo la firme sospecha de ser, nada menos que un capo de mafia.
Ante la expresión de Pedro Sánchez, después del proceso judicial en el que se está poniendo en entredicho la legalidad de todo el aparato político de su Partido, de sus familiares y colaboradores, y de él mismo, estamos en condiciones de concluir que, a este villano, lo mantiene en el poder alguien con mucho más poder que él, probablemente alguien con predicamento dentro de la Unión Europea, a quien nos han vendido mediante la monstruosa deuda pública, que no solo lleva años y más años encajando España, sino que continúa recibiendo una cantidad de dinero a chorro, sin saber muy bien a qué se está dedicando exactamente.
Desconocemos a qué se dedica todo este flujo de dinero constante, cuyo principal acreedor es la Unión Europea, pero sabemos algunas cosas que pueden ser definitivas para establecer pistas: sabemos que se ha estado incentivando monetariamente la labor de las Fuerzas Armadas, que el Estado proporciona toda clase de financiación a determinadas personas o colectivos, bajo la denominación de “Ayudas”, que tenemos a un Gobierno muy generoso con determinados países del Tercer Mundo, particularmente con Marruecos, mientras en España existe un Paro descomunal, se ha disparado la prostitución, y los signos de la marcha de la economía son francamente desalentadores.
La pregunta que se desprende de todo esto es sencilla: ¿No se estará dedicando Pedro Sánchez Pérez-Castejón, y su organización mafiosa, a apuntalarse en el poder de manera perpetua, lógicamente con el inestimable auxilio de la Unión Europea?.
FRAN AUDIJE
Fotografía Facebook
Madrid, España, 11 de junio del 2026
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