Antonio Tenorio Adame
La presidenta Claudia Sheinbaum convocó a los mexicanos a la “unidad nacional” en defensa de los derechos de los migrantes mexicanos en los Estados Unidos, donde han sido abatidos 17 de ellos por la persecución feroz de agentes oficiales.
Así como también, propone una regulación y orientación sobre el uso de redes sociales e inteligencia artificial en menores.
Ambos casos giran en torno a la órbita del patriotismo.
Por razones de espacio, nos acercamos al patriotismo tradicional con enfoque migratorio; en otra entrega abordamos su sentido presente.
El debate legislativo es base de legitimidad
El viejo/nuevo patriotismo se encuentra bajo la míra de francotiradores.
El sentimiento amoroso por el lugar en que se nace se desvanece ante los impulsos sociales de la expulsión social por la carencia de fuentes de trabajo, ante la alternativa de emigrar para obtener trabajo bien remunerado.
La memoria nacional conserva viva la memoria del despojo de la mitad del territorio (1848) por medio del asalto de una guerra.
En el presente se contribuye desde inequidad al desarrollo de la metrópoli, con la corriente de migrantes del orden de 15 millones de población mexicana “trans -territorial”.
La migración de la comunidad mexicana en la Unión Americana representa poco más del 10 por ciento que el total poblacional asentado en territorio nacional.
Los mexicanos en el exterior, de primera generación de arribo, mantienen viva la flama de la patria que extrañan y temen perder su identidad. Las generaciones subsecuentes son sujetos al proceso de asimilación por medio del cual pierden gradualmente su identidad originaria para adaptarse al dominio cultural local.
De tal modo es la transfiguración de un procesamiento cultural híbrido de un nuevo esquema identitario.
Las naciones receptoras de migrantes: EEUU y Europa son centros receptores de migrantes por el desequilibrio de nivel de desarrollo, pero también, porque su tasa de crecimiento poblacional es regresiva y por tanto deficitaria.
Por eso, la presencia de migrantes no es una intromisión, y menos una acción delictiva, como es calificada,con fines electorales, por la nueva derecha de nacionalismo tardío.
Las razones de la mayoría deben ser explícitas
El reto para mantener vivo el patriotismo mexicano en el exterior es la brecha generacional de la adaptación/asimilación de culturas híbridas que se elaboran en la dialéctica del tiempo, bajo la condicionante nacional de cada país.
Como en nuestro caso se procesa en EEUU, donde su origen, permanencia y actualidad es un país multicultural pero también multirracial.
De tal modo, su composición hegemónica se procesa por medio del mercado e incluso la democracia electoral.
Pero la escala de exclusión y aún racismo se presenta desde sus orígenes en la formación de sectas, donde la supremacía racial es factor dominante.
El patriotismo mex-chicano debe incrementarse a partir de la defensa de su existencia como trato humanitario, y protegerlo de campañas de odio racial.
Además de evitar la tergiversación de los campos de acción de la migración de utilizar los montos de sus remesas para campañas de prestigio de políticos del oficialismo.
El manto de la demagogia oficial se presentó con toda su crudeza en el debate de los diputados el 10 de diciembre de 1996, cuando todos los partidos, incluido el PRD, utilizaban la narrativa de la “no pérdida de la nacionalidad”, daría lugar a que los migrantes mexicanos obtuvieran la “naturalización americana”, llegando a formar, con el derecho a votar, una fuerza decisiva en el Congreso, tal como lo había conseguido la “contra-cubana”, o el “Lobby judío“.
Con ese entusiasmo desbordado se aprobó la“doble nacionalidad” y, después, la “no pérdida de nacionalidad”.
La reforma más reciente a su legislación se dio en el gobierno anterior, López Obrador, mayo 2021, al otorgar por decreto la nacionalidad mexicana a la tercera generación de mexicanos nacidos en el exterior de padres nacidos en Mexico.
Lo que dio lugar a la nación mexicana se conviertiera en una “nación trans – territorial” de 145 millones de personas.
El dilema es cómo se protege la seguridad nacional o cómo se finca responsabilidades ante la transgresión de la ley como ocurre con el caso de gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, o la larga lista de gobernadores de la frontera y presidentes municipales con presuntos actos de quebranto legal.
Para efectos constitucionales
La proclama de” Unidad nacional “ está justificada, en razón de la seguridad nacional que el Estado mexicano debe proveer a sus ciudadanos, incluso extranjeros-terrritorial, y requiere por tanto de una política poblacional de Estado, donde se codifique la migración laboral como cooperación internacional.
Será de gran utilidad una revisión general de aspectos vinculados con el impacto social migratorio, sin la capa gris de adulación o beneficios colaterales de distinta índo unle, ajenos a la base racional de la expulsión forzada de la mano de obra de nuestra población juvenil.
El Estado no debe manipular el impacto migratorio. Debe protegerlo.
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