UN LLAMAMIENTO A TODOS LOS ESPAÑOLES

España vive un momento crucial, de cuyo discernimiento por parte de todos los españoles, va a depender que nuestra nación salga adelante, o se quede estancada en una decadencia fatal, que conduzca a la destrucción y desaparición de nuestra patria.

Lo primero que debemos comprender, es que los españoles no son solo los que piensan en un sentido, y los demás no son españoles. Pensar así es una estupidez, porque el mundo no es uniforme, sino todo lo contrario, es pluriforme y diverso. Por tanto, estamos en el derecho todos, de pensar como queramos, y de unirnos a los que piensan de manera semejante a nosotros, o de amar a quien más nos apetezca, por mucho que su ideología no coincida con la mía.

El amor es un sentimiento con un lenguaje universal, al que todos tenemos acceso, independientemente de nuestra clase social, de nuestra raza o nacionalidad, de nuestro sexo, de nuestra profesión, o cualesquiera otros factores que nos puedan diferenciar.

Debemos ser conscientes de que, en la actualidad, España ha sido tomada por una camarilla política, que está más cerca del crimen organizado, que de la política propiamente dicha. Y esto en cuanto a la izquierda y en cuanto a la derecha, donde los que se salvan están muy contados. Desde luego, lo que nos preside en estos momentos, es una verdadera traición a nuestro país, pero la alternativa que lidera la derecha, tampoco es que sea mucho mejor. Sin embargo, como transición al desaguisado que nos ha hecho este elemento de, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, puede ser válida si es provisional, y viene a continuación algo realmente potable para España, como serían unos verdaderos demócratas, que sean honrados, y que vayan con las mejores intenciones de establecer una democracia más afianzada, en la que se respeten las Leyes, y deje de vulnerarse la Seguridad Jurídica.

España y los españoles, no necesitamos paguitas, o ayudas permanentes, como suplemento a sueldos de miseria, y trabajos precarios. Lo que necesitamos es que haya trabajo para todos, y unos trabajos que nos den para vivir, siendo libres y autónomos, sin tener que pedir permiso a nadie para nada, en lo que ataña a nuestra vida privada. Esto nos hará libres, y es el fundamento de la verdadera libertad.

Que no nos engañen con la supresión de derechos fundamentales, a cambio de todas las perversiones sexuales posibles. Las españolas no son prostitutas, como ninguna mujer lo es, porque la dignidad de la mujer excluye este tipo de explotación sexual, muy dañina para su salud, y para su inserción en la sociedad.

Lo mismo digo de los varones: no somos los hombres homosexuales porque nos digan que es muy bueno, y que debemos probarlo. El hombre para ser hombre, debe amar a una mujer, en lo posible debería formar un hogar y una familia con la mujer amada, y hacer un proyecto de vida serio con la mujer amada y la familia procreada.

Todos debemos estar orgullosos de lo nuestro, y de lo que somos, pero que no nos engañen con que ser homosexual es maravilloso. La propia naturaleza nos dice que lo mejor es seguir nuestro instinto, y que un varón debe estar con una mujer, lo mismo que una mujer deber estar con un hombre. La homosexualidad es algo excepcional en la naturaleza, y debemos respetar a todos, tengan la inclinación sexual que tengan, porque cuentan con el mismo derecho a ser felices y a realizarse como personas, en cuanto a sus peculiaridades y formas de entender la vida. De ahí, a que todos tengamos la obligación de ser homosexuales, va un abismo, que es pura manipulación y engaño.

La izquierda cuenta con activos políticos muy recomendables, lo mismo que la derecha, pero lo que existe ahora mismo, dista bastante de ser lo más deseable para España, porque están cortados por el patrón del crimen organizado.

En la izquierda tenemos a García Paje, o a Josep Borrell, dos figuras de la política muy fiables, según han demostrado. En la derecha, tenemos también muy buenos candidatos, como Díaz Ayuso, Juan Manuel Moreno, Guardiola…

Pero dejemos de votar la venta de España a África, y a los buitres europeos, que es lo que está haciendo de manera traidora, el señor Pedro Sánchez Pérez-Castejón, sin pensar en lo mejor para España, y ajustando a sus intereses más personales la política que está haciendo, profundamente condicionada por el rey Mohamed VI, y por Ursula Von der Leyen.

Exijamos políticos y dirigentes más competentes y honrados, que amen verdaderamente a España, por encima de sus intereses personales, muchas veces viciados por defectos personales o patologías mentales sin diagnosticar.

FRAN AUDIJE


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