Por Rodolfo Ondarza*.
Un panorama seco en Tlalpan, en el Valle de México y en el resto del país.
El acceso al agua es un derecho humano, es vida, y es salud.
El acceso al agua es uno de los derechos humanos fundamentales, esenciales para la vida, la salud y la dignidad de todas las personas
Fue establecido formalmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 28 de julio de 2010 (Resolución 64/292). En México, este derecho está consagrado en el artículo cuarto de la Constitución Política.
Las proporciones de la crisis acuífera en el valle de México y en el país son enormes y sus consecuencias revisten una gran importancia.
El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) anunció en 2024 que alrededor de 40 colonias de la alcaldía Tlalpan sufrieron múltiples cortes de agua, esto debido a los bajos niveles de líquido que presentaba el sistema Cutzamala. En ese momento se llevaron a cabo protestas en esta alcaldía exigiéndose el abasto mediante pipas argumentándose la falta de operación del pozo de agua A-P R-7. También se denunció públicamente corrupción en el sistema de pipas privadas, lucrándose con el derecho al agua de la población.
En aquellos momentos áreas de la Ciudad de México (CdMx), como Tlalpan y Tláhuac, se encontraban en condiciones hídricas críticas.
Se secaban los canales de la zona chinampera de Xochimilco, lugar de alta importancia ecológica y cultural, donde se concentran más de 140 especies de aves acuáticas, ajolotes, acociles, charales, aunado a otros problemas, como el mal funcionamiento de una planta de tratamiento de agua.
Habitantes de la alcaldía Tláhuac señalaron entonces que el agua recibida se encontraba contaminada tras la carencia de agua.
En 2024 se vio afectada la zona norponiente de la alcaldía Benito Juárez por la contaminación Del Pozo Alfonso XIII, con afectación, a finales de marzo del 2024, más de 80 colonias de dicha alcaldía. La causa de la contaminación era diésel degradado, hallado a 110 metros de profundidad en el Pozo Alfonso XIII, ubicado en la colonia del mismo nombre, en la alcaldía Álvaro Obregón, proveniente de empresas asentadas en la zona cuatro décadas atrás.
La Laguna de Zumpango; se encontraba seca desde 2023.
En esa tendencia se encontraba el Lago de Pátzcuaro. “Cada día, decenas de pipas de agua llegan a la orilla del lago desde la parte de Erongaricuaro y se llevan miles de litros”, se leía en reportes de 2024.
Chapala disminuyó su nivel de agua en ese entonces, según refiere la Comisión Nacional del Agua (Conagua). El Lago de Chapala, principal proveedor de líquido vital del Área Metropolitana de Guadalajara, es objeto del saqueo por la industria local y desagüe de sustancias residuales; todo al amparo de los gobiernos estatales de Jalisco y Guanajuato.
El Sistema Nacional de Información del Agua (SNIA) reportaba en 2024 un almacenamiento de 0 por ciento en 5 de las 7 presas principales del estado de Querétaro.
Nuevo León tenia un déficit de más de 31 millones de metros cúbicos de agua que mantenían vulnerables a las comunidades y a todos los tipos de producción del estado, generando desabasto no solo del líquido, sino de todo el sistema productivo: agrícola, ganado, industria. Nuevo León declara emergencia por desabasto de agua en presas.
Podríamos continuar una larga lista con problemas de agua en todo el país.
La escasez de agua no sólo incide en el bienestar y estilo de vida de los pobladores de una localidad, pues algunas de sus repercusiones tienen un alcance regional a mediano plazo. La escasez hídrica y desigualdad en el suministro de agua se relaciona con la rápida urbanización, el cambio climático y la gestión descuidada de nuestros recursos hídricos.
El caso de la Ciudad de México.
Según información del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), aproximadamente el 56% del suministro de agua para la capital mexicana proviene de 976 pozos distribuidos estratégicamente en varias demarcaciones. Estos pozos, que alcanzan profundidades de más de 300 metros, extraen agua de los acuíferos subterráneos para su posterior tratamiento y distribución como agua potable.
De acuerdo con diversos investigadores en los últimos 450 años no se ha cambiado la manera de gestionar el agua en Ciudad de México.
En la CdMx cerca de 300 colonias sólo tienen abasto de agua mediante pipas, pero en muchas otras el suministro es irregular e intermitente.
Poco más del 77% de la población de la Ciudad de México no tiene derecho pleno al agua. Un 43% de su población no tiene acceso a agua potable, viéndose obligada a conseguirla de maneras poco ortodoxas e insalubre. Algunos investigadores afirman que la ciudad quedará sin agua entre 2028 y 2050.
23.1% de viviendas de la capital de la República registran un consumo medido o estimado menor a 100 litros por persona, un nivel de consumo de agua menor a lo recomendado por la OMS. Mientras que 8.4% del total de viviendas de la ciudad, consumen más de 380 litros por persona al día.
La Ciudad de México y su área metropolitana es la que más agua desperdicia debido a las fugas de la red hidráulica y, según las autoridades de la Comisión Nacional del Agua, alcanza un 38%.
Requerimos que la capital se transforme en, como algunos expertos denominan, una “ciudad hidrointeligente”. Con un programa racional y socialmente diseñado sobre el manejo, uso y reúso del agua, que conforme parte de una “economía circular”, y que permita establecer una seguridad hídrica asegurando el contar con agua en cantidad suficiente y en calidad adecuada para abastecer a la población, a las actividades económicas necesarias para el desarrollo de las actividades humanas, higiénicas, agrícolas, industriales, etc., asegurar agua para el buen desarrollo del medio ambiente y de la ecodiversidad, y garantizar agua suficiente y de buena calidad aún enfrentando fenómenos meteorológicos extremos tanto de escasez como de exceso.
Para 2025 las cosas empezaron a cambiar. De acuerdo con el primer informe de Gobierno de la Ciudad de México se inició un importante trabajo para lograr el pleno aprovechamiento del Sistema Lerma, cuyos 395 pozos proveen unos cinco mil litros por segundo de agua para la Ciudad de México, agua suficiente para casi 3 millones de personas; además de mil litros por segundo destinados para el Estado de México.
Así el Sistema Lerma puede llegar a tener casi igual importancia como fuente externa de agua para la Ciudad de México que el Sistema Cutzamala.
En Tlalpan, la automatización de la operación de tanques y las redes de distribución permitió que el agua alcance cada vez más, de acuerdo con datos oficiales.
Sin embargo, a pesar de contar con pozos naturales, pueblos como Huipulco, Magdalena Atlític y San Nicolás Totolapan por momentos han tenido que recurrir a pipas para el suministro de agua o están sujetos a programas de tandeos.
A mediados de 2025 surgieron denuncias de huachicol de agua, de robo de agua a través de tomas clandestinas ilegales en ductos, conexiones clandestinas a pozos, pipas que llenan sin permiso y mafias locales que controlan el reparto, convirtiendo el derecho humano al agua en un negocio. Esto era denunciado en zonas como Santo Tomás Ajusco, Magdalena Petlacalco y San Miguel Xicalco, lo mismo ha ocurrido en San Lorenzo Huipulco.
Para lucrar con el agua se han utilizado diferentes métodos: Perforación de pozos, traspaso ilegal de líquido en pipas, ubicación de fugas, intervención de tuberías para hacer extracciones. Existen además denuncias a la opinión pública de transferencia de agua de pipa a pipa para su venta ilegal de agua que debería ser gratuita.
No sólo ofrecen el agua en lugares donde ha habido serios problemas de escasez, sino también a hoteles, centros comerciales y grandes restaurantes de la Ciudad de México, aunque se ha denunciado que el agua de Tlalpan se ha trasladado, por piperos, incluso a lugares distantes como Ecatepec.
Estos hechos no son exclusivos de la alcaldía de Tlalpan. Desde 2018 hasta mayo de 2023, el Sistema de Aguas de la Ciudad de México documentó 124 extracciones ilegales (sin personas procesadas penalmente por ello): 8 tomas ilícitas en Tlalpan, 13 en Álvaro Obregón, 9 en Miguel Hidalgo, 7 en Azcapotzalco, 7 en Iztapalapa, 7 en Coyoacán, 6 en Xochimilco. Lo mismo se ha reportado en otros puntos del país.
El problema del huachicol de agua ha sido históricamente muy importante. De acuerdo con los datos del SACMEX, en el 2019 los cálculos que se tenían es que al menos el 50% del caudal del agua en la Ciudad de México se lo robaron, no se cobraba, no se registraba o todo junto al mismo tiempo, con el combate a los grupos criminales este factor al cierre del 2023 era del 25%.
Grupos de crimen organizado han llegado a tomar control del huachicol hídrico, abarcando también el agua de riego para venta a los agricultores, asociándose el negocio de talamontes y aserraderos clandestinos.
Vecinos y colectivos del pueblo originario de San Pedro Mártir, Tlalpan, realizaron, en 2025, acciones de la defensa de territorio y el agua que han llevado a cabo estos últimos años, tomando bajo su control 9 pozos, con gestión autónoma de los mismos, acusando de despojo y del desvío de agua hacia el Estadio Azteca debido al Mundial de Futbol. Aseguraron que durante 2022, personal del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (ahora Secretaría de Gestión Integral del Agua, Segiagua) instaló más de 300 bombas y válvulas en plena pandemia por la noche, con la promesa de repartir equitativamente el agua, pero “lo que hicieron fue llevársela”.
Exigen el respeto a sus derechos como pueblo originario.
Habitantes integrados en el Movimiento Pozo de la Resistencia señalan que la red hidráulica del gobierno capitalino ha dejado sus tomas domiciliarias sin agua suficiente, a pesar de que la comunidad alberga estos nueve pozos. Han pedido garantizar que el agua se destine a escuelas, hospitales y población necesitada.
La organización vecinal es, muchas veces, la única forma de presión real para recuperar la justicia hídrica. La participación ciudadana ha sido fundamental para exigir la democratización de la gestión, y que las colonias y barrios puedan participar en la planeación hídrica desde el nivel territorial hasta formar parte del consejo directivo del Sistema de Aguas de la Ciudad de México.
En noviembre de 2025 la alcaldía de Tlalpan informó que “Más de 50 mil personas, principalmente de las comunidades de San Pedro Mártir, San Andrés Totoltepec, los ejidos de San Pedro Mártir y el centro de Tlalpan, serán beneficiadas con la construcción de dos nuevas líneas de conducción de agua potable”.
En la misma alcaldía de Tlalpan, para diciembre de 2025, vecinos de distintas colonias protestaron contra la gentrificación de pozos de agua en la zona, quienes señalaron que el crecimiento inmobiliario y los proyectos asociados a grandes eventos estarían provocando presión sobre los recursos hídricos, especialmente en comunidades cercanas a la autopista a Cuernavaca, donde el acceso al agua ya es limitado.
Para resolver los problemas de calidad del agua proveniente de pozos ubicados en zonas en donde el agua es considerada “fósil” o ha sido contaminada, se rehabilitaron 2 plantas potabilizadoras en la Magdalena Contreras e Iztapalapa, para contar con 35 plantas potabilizadoras.
Se logró aumentar el suministro de 6 a 9 horas en promedio en la zona Cerro de la Estrella en Iztapalapa.
Para octubre de 2025 las lluvias permitieron que las tres principales presas del Sistema (Valle de Bravo, El Bosque y Villa Victoria), que tienen una capacidad máxima de almacenamiento de 782.5 millones de metros cúbicos (Mm³), y que abastecen alrededor de la quinta parte del líquido que consume la capital del país.alcanzaran 94% de su capacidad, garantizando el abastecimiento de agua por dos años para el 20% de la población del Valle de México que depende de esta fuente.
El agua en el mundo.
El 2% del agua en el planeta es agua dulce, 68.9% de la cual está congelada en los polos, 30.8% es agua subterránea y sólo 0.3% es superficial y se encuentra en lagos, lagunas, ríos y humedales. En términos reales, el agua dulce total con la que contamos en el planeta es de sólo 0.6 %.
El 36 % de la población mundial vive en zonas con escasez de agua, y se espera que la demanda de agua aumente un 55 % para 2050.
Sólo 1 de cada 100 litros de agua que caen por concepto de lluvia es captado para su utilización en distintas actividades.
El cambio climático genera mayor imprevisibilidad y variabilidad en la disponibilidad de agua dulce. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que, para 2025, 1,800 millones de personas vivirán en países o regiones con escasez absoluta de agua.
El futuro del agua es muy probablemente el reciclaje. La reutilización del agua ayuda a la adaptación de las ciudades al cambio climático, siendo una fuente de agua dulce adicional y sostenible.
Sin embargo, el 80 % de las aguas residuales del mundo no se tratan de manera adecuada.
El agua reutilizada puede ser empleada en la industrias, disminuyendo la demanda de recursos hídricos limitados.
El costo de producir agua reciclada no potable se aproxima a los USD 0.32 por metro cúbico y de USD 0.45 para el agua potable.
¿Qué pasa en México?. Menoscabo del derecho humano al agua.
México dispone aproximadamente del 0.1% del total de agua dulce disponible a nivel mundial, lo que determina que un porcentaje importante del territorio esté catalogado como zona semidesértica.
En México se consumen, en promedio, 366 litros de agua por día per cápita, de acuerdo con la ONU, lo que lo coloca en el quinto puesto junto a España. Solo lo superan Estados Unidos, Australia, Italia y Japón. Aún así, existen otros datos.
El consumo de agua doméstica en México corresponde a 10% del agua dulce y en el mundo a un promedio de 8%.
Sin embargo, el que exista tubería en una casa no significa que fluya agua en ella. Desde 2006 a la fecha, cada vez menos municipios han tenido acceso a agua todos los días. Aquel año, el 61% lo tenía. Ahora, solo el 33%.
Por otra parte, en México, el quintil más pobre paga proporcionalmente más por el agua que el quintil más rico. Ser pobre siempre es un lujo.
En México alrededor de 12 millones de personas carecen de acceso a agua potable, simultáneamente las sequías se han intensificado durante la última década y la sobreexplotación de los acuíferos se ha incrementado en 15 %.
De acuerdo con la UNAM, entre 12,5 y 15 millones de habitantes no tienen acceso a agua potable en México,, lo que representa aproximadamente el 10% de la población. Entre quienes sí acceden, casi un 30% no cuenta con la cantidad ni la calidad suficiente.
El 32% de la población mexicana ha experimentado inseguridad de agua, es decir, la falta del líquido para realizar y cubrir sus necesidades básicas, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU. La seguridad de agua es el derecho humano de acceder de manera constante al agua para poder satisfacer las necesidades básicas de consumo, higiene y saneamiento, parte del sexto Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS). Incide en la salud, nutrición y el bienestar económico y psicosocial de las personas.
8 millones de viviendas en nuestro país no cuentan con suministro en su interior, aquellos en situación más vulnerable. En poblaciones rurales, este hecho es más acentuado dado que sólo un 43.2% de estos hogares poseen instalaciones de agua.
46% del vital líquido se pierde por fugas en las redes de abastecimiento, se suman la falta de cultura en el cuidado del agua, alternativas poco accesibles de reutilización, plantas de tratamiento son insuficientes y una disminución evidente en la captación pluvial.
Alarmante estrés hídrico en México.
Hasta 2019, cifras del World Resources Institute (WRI), indicaban que el país tenía un alto nivel de estrés hídrico, lo que significa que cada año se extrae una media del 40% del agua disponible para su uso, al ubicarse como la segunda nación con mayores niveles en este rubro dentro de América Latina.
A nivel mundial, México ocupó la posición 24 en un total de 164 evaluados.
Estas condiciones agravadas por el cambio climático incrementarán las sequías e incendios forestales.
En nuestro territorio los recursos hídricos están distribuidos de forma desigual. Encontrándose la mayoría en el sur-sureste, pero en el centro y norte, donde se encuentra la mayor cantidad de población y la economía, hay menos.
De 653 acuíferos que hay en la nación, 105 están sobreexplotados, de acuerdo con datos de Conagua.
70 % del territorio nacional tiene muy bajas precipitaciones. Únicamente el 1% de la lluvia es captada para su utilización en distintas actividades.
Las actividades empresariales que consumen más agua.
Las actividades agropecuarias consumen la mayor cantidad de agua dulce, tanto en México como en el mundo. En México, la agricultura y la ganadería consumen el 76.3%. En el mundo, estas actividades consumen en promedio 70%.
Los siguientes grandes consumidores son la industria y la generación de energía. En México consumen 13% del agua dulce; el promedio mundial es de 22%.
En México, el sector que más agua desperdicia es el que más la consume: el sector agropecuario (agricultura y ganadería). Las estimaciones de la Conagua mencionan que 57% del agua que consume se pierde por evaporación pero, sobre todo, por infraestructura de riego ineficiente, en mal estado u obsoleta.
La alimentación y la agricultura son dos de las actividades que más recursos hídricos necesitan para llevarse a cabo. De hecho, desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estiman que la industria agroalimentaria requiere de aproximadamente 100 veces más agua que la que utilizamos para fines personales. Para tener una imagen más exacta de esta situación: el riego necesario para llevar a cabo las tareas en la agricultura y en la ganadería consumen hasta el 70% del agua que se extrae de los ríos y de las reservas subterránea. El 20% va para la industria y el 10% para uso doméstico.
La irracionalidad del agua embotellada.
El conocer la huella ecológica o hídrica de cuanto consumimos nos permite identificar el impacto que nuestra sociedad tiene sobre el planeta, y de qué manera ponemos en riesgo la existencia de nuestra propia especie.
México es el país número uno en consumo de agua embotellada del mundo.
Se ha estimado que Coca-Cola utiliza de media 1,95 litros de agua para comercializar un litro de su agua, Unilever 3,3 litros y Nestlé 4,1 litros (sin tener en cuenta el agua dentro de sus envases).
Beber agua envasada tiene un coste entre 100 y 1,000 veces superior a hacerlo desde la llave.
Comprar agua embotellada tiene un impacto medioambiental 3,500 veces mayor que beberla de una llave, cuando es potable. Genera millones de toneladas de plástico al año que no se reciclan, y no es ni más sana ni más segura; la falta de un marco sólido alrededor de la comercialización no garantiza la calidad del agua.
El agua envasada no está exenta de problemas de calidad por contaminación orgánica (benceno, pesticidas o microplásticos -90% del agua embotellada-); inorgánica por metales pesados, pH, turbidez, etc. o microbiológica (por bacterias patógenas, virus, hongos y parásitos). Un estudio del Instituto Politecnico Nacional, del 2015, reveló que el 70% del agua embotellada muestreada en la Ciudad de México presentaba contaminación por bacterias de origen fecal (E.Coli), agua que había estado en contacto con excremento humano o animal.
La producción de botellas, vasos y empaques alimenticios contribuye a una contaminación visible en ríos y lagos, lo que amenaza tanto al medio ambiente como a la salud humana.
A lo anterior se agrega que los microplásticos tienen efectos respiratorios, endocrinos, cardiovasculares y potencialmente producen cáncer. Existe una alta presencia de microplásticos en la cadena alimenticia, así como en el agua dulce y el agua potable.
México ocupa el primer lugar en obesidad infantil y el segundo en adultos, de los cuales más del 50% acostumbran a comer alimentos chatarra varias veces por semana y el 13% todos los días.
Importancia ecológica de la huella hídrica, y otras cosas que nos matan.
La Gaceta Unam de 2019 mostró que México ocupó el nada honroso primer lugar entre los países con mayor número de consumidores de refresco con 163 litros al año por persona, 40% más que Estados Unidos, quien ocupó el segundo lugar con un consumo de 118 litros.
Una de las industrias que tiene mayor impacto ambiental es la refresquera; Coca-Cola extrae al año 55 mil millones de litros de agua, y, para producir medio litro de refresco, necesita 34.5 litros de agua, es decir, requiere 69 litros de agua para elaborar 1000 mililitros de esta bebida.
Las empresas dedicadas a la producción de comida ultraprocesada, tales como Coca-Cola. Pepsi, Nestlé, Bimbo, entre otras, consumen 133 mil millones de litros de agua en sus procesos de producción, reveló el laboratorio de estudios sobre empresas transnacionales (LET) de la UNAM.
En Mérida, Coca-Cola tiene concesiones en 17 pozos, de los cuales extraen 4 mil 400 millones de litros de agua. Esta es la entidad donde más se consume refresco en el país y 49 por ciento de la población tiene diabetes.
Para el cultivo en los campos de la cebada y el lúpulo necesarios para dar lugar a un litro de cerveza se necesitan aproximadamente 155 litros de agua, según The World Wildlife Fund (WWF).
La producción de un kilo de aguacates precisa de 2,000 litros de agua.
Las grasas animales y los productos lácteos son los alimentos que más agua necesitan para su producción.
Si hablamos de medio kilo de mantequilla, se necesitan unos 2,700 litros de recursos hídricos para su producción; para medio kilo de queso, 2,500 litros; para una hamburguesa, unos 2,400 litros; y para una bolsa de papas fritas, 185 litros.
La contaminación del agua.
El agua en la mayoría de las cuencas es de mala pobre calidad, con contaminación química y biológica,lo que se traduce en enfermedades.
El 80% de los cuerpos de agua del país presenta algún tipo de contaminación por las aguas residuales de las ciudades, hospitales y los residuos industriales vertidos en los ríos.
La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, después de la del petróleo, debido al impacto ambiental de la industria textil que se extiende desde la producción, distribución y exhibición hasta la adquisición, los procesos de cuidado y lavado y, finalmente, su desecho.
La producción textil es responsable del 20% de las aguas residuales globales y del 10% de las emisiones globales de carbono.
La industria azucarera es la que produce la mayor cantidad de materia orgánica contaminante, y la petrolera y química las que producen los contaminantes de mayor impacto ambiental. El sector industrial compite por el uso del agua con otros sectores productivos, particularmente con el agrícola.
La contaminación del agua y sus efectos en nuestra salud.
Metales pesados, como plomo, mercurio, cobre, sustancias cancerígenas, como el benceno, cadmio y furano, entre otros y elementos químicos como el arsénico, cloroformo, cloruro de vinilo, dióxido de nitrógeno, cromo, plomo y níquel, plaguicidas, fertilizantes, y bacterias como E-coli o enterococos fecales se desplazan libremente por los ríos y otros cuerpos de agua de México.
La contaminación daña los mantos acuíferos y escurre a los arroyos y esteros, afectando los mares.
Estos elementos tóxicos se bioacumulan en las personas, flora y fauna; afectando a sus habitantes, incluyendo niños, adultos mayores y embarazadas.
6.8% de los cuerpos de agua presentan toxicidad aguda, lo que se traduce en enfermedades como cáncer – lo cual es muy preocupante tomando en consideración que los casos de cáncer aumentarán 77% para 2050 en relación a 2022 de acuerdo a la OMS -, o padecimientos renales y neurológicos, de la piel, abortos, etc.; dañando también las tierras de cultivo y de pastoreo.
Origen del conflicto del agua en México.
Durante el ejercicio fiscal de 2022 a 2023, se incrementó en 100% el presupuesto para el sector Conagua, 33,000 millones de pesos, que se incrementaron de un año para otro, sin embargo esto no es suficiente.
La CEPAL estima que México necesita una inversión anual de 1,3 puntos del PIB para resolver los problemas hídricos abandonados por décadas. La cifra es enorme equivalente el 28% del IVA recaudado, según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
En México existen 21 millones de personas sin acceso diario al agua potable y se requiere una inversión de 120,000 millones de pesos anuales durante 10 años para abatir la problemática, de acuerdo con la ONG Consejo Consultivo del Agua.
Sin embargo, aún teniendo el monto de la inversión necesaria, es necesario reformar urgentemente diferentes leyes para que este sea un logro para el bien común.
Aunque el derecho al agua se encuentra en nuestra legislación, no se cumple.
El artículo 27 constitucional nació revolucionario, pero fue drásticamente reformado al estilo neoliberal en 1992 durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Para hacer esta reforma los salinistas partieron de un consenso histórico que finalmente llevan al agua a fluir sin restricción y con apoyo del Estado en dirección a la acumulación de valor, sin atender a su distribución equitativa, y sin responder a la justicia social, en un marco de corrupción que ha privilegiado al mercado y a la privatización del agua, que debe pertenecer a la Nación.
Ha imperado la poca coordinación, un reducido presupuesto, así como la concentración del agua en manos de un puñado.
Se han otorgado títulos de concesión sin un proceso transparente que permita cederla a un tercero en caso de que el usuario original ya no requiera utilizarla. Existen malas prácticas entre los usuarios, como hacer uso de un volumen mayor al concesionado, traspasar el título a otros usuarios sin transparencia, o cambiar el uso sin la actualización de la concesión.
Han abundado las deficiencias en el monitoreo desuso del agua. 97% de los los títulos para el aprovechamiento de agua registrados en el Registro Público de Derechos de Agua (REPDA) no tienen medidor y 93% de los medidores instalados no han sido verificados; agregándose las tomas clandestinas, por las cuales se llega a perder hasta un 15% del agua potable en México.
El Gobierno municipal se encuentra a cargo del servicio de agua potable. Es decir, el nivel de gobierno que tiende a ser estructuralmente más pobre, menos profesionalizado y más débil es quien tiene a su cargo uno de los servicios más esenciales para la vida humana. En México, hay miles de gestores de agua que operan sin coordinarse. Según el Censo Económico, existen 2.826 organismos operadores de agua. Algunos Estados, como Oaxaca, tienen más de 200.
El gran abandono presupuestal del agua ocurrió entre 2015 y 2017, cuando se redujo en un 45%. Con el precio del petróleo a la baja, el Gobierno Federal decidió dejar de subsidiar inversión hídrica.
A nivel federal no existe un regulador, solo un ente responsable de otorgar concesiones y asignaciones de agua: la Comisión Nacional del Agua (Conagua). El 70% del volumen de aguas concesionadas están en manos de 2% de los titulares, que constituyen la “hidrocracia”, las concesiones de agua incluso se prestan a la especulación.
Es imposible determinar si los concesionarios están extrayendo más agua de la permitida porque no hay suficiente vigilancia.
En México, el 75% del agua va a la agricultura, según datos de 2022 de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), y la mayoría de esa agua es manejada por medio de concesiones otorgadas a Distritos de Riego que se usan en la agricultura.
Los Distritos de Riego son organismos privados que han dado vida a lo que la organización civil Agua Para Todos, constituyéndose la hidrocracia, que influye de manera determinante en la distribución del agua, los recursos públicos y hasta las cuotas que pagan los usuarios.
Lo anterior ha provocado serios conflictos con activistas ecologistas y con pueblos originarios.
La privatización y monopolios del agua.
El agua se ha privatizado y el destino de México se encuentra en riesgo. Según el colectivo Agua para Todos, bancos como JP Morgan, HSBC, Banorte, Citibank, entre otros, han adquirido concesiones para uso agrícola en áreas donde se estima que en el futuro será buen negocio vender agua. Por ejemplo, Banco Azteca tiene una concesión en el Valle de México por 2,2 millones de metros cúbicos y BBVA tiene una en Nayarit por 2,1 millones.
Soluciones a la crisis hídrica y al derecho del pueblo mexicano al agua.
En febrero de 2012 se elevaron a rango constitucional los derechos humanos al acceso al agua y saneamiento en México mediante la reforma del párrafo sexto del artículo 4°.
México requiere los recursos jurídicos a través de la Ley General de Aguas efectiva para poder permitir al pueblo el acceso al derecho humano al agua, incorporando los elementos normativos necesarios para que el Estado haga efectivo este derecho.
Las reformas a la Ley General de Aguas son necesarias más allá que desde 2021, la Comisión de Recursos Hídricos propuso la creación de un Fondo Nacional de Infraestructura Hídrica que cumpla los compromisos de inversión hídrica hacia 2030. Se trata de 600,000 millones de pesos necesarios para atender las anomalías de los recursos hídricos en el país.
Por otra parte son necesarias acciones como la evaluación y actualización de la delimitación de cuencas a nivel nacional, utilizando criterios geofísicos. Asimismo, urge la la administración y el monitoreo efectivos de las concesiones.
El Estado se encuentra obligado a brindar a cada individuo de la sociedad acceso inmediato y contundente a la cantidad de agua que necesita para satisfacer sus necesidades más urgentes para sobrevivir, esto es, para beber y evitar riesgos inminentes a la salud.
También el Estado se encuentra obligado a asegurar a cada persona —tomando en cuenta los elementos particulares y conceptuales pertinentes (como el género y la edad, o el clima)— la cantidad de agua necesaria para mantener estándares dignos de vida y de protección de la salud humana que permita el goce pleno del resto de sus derechos humanos, a esto de le denomina nivel nuclear del derecho humano al agua. Por lo tanto, el nivel núcleo define un piso estructural de obligaciones que el Estado debe satisfacer de inmediato y del cual debe partir para, progresivamente y en función de sus condiciones económicas y políticas, alcanzar el tercer nivel: la plena realización del derecho humano al agua, promoviendo el desarrollo pleno de las capacidades humanas de los mexicanos.
Por lo que una Ley General de Aguas justa debe regular la sobreexplotación, proporcionar un marco para que cada una de las concesiones se revisen y no se extraiga más agua de la que ingresa, evitando el huachicol y la comercialización ilegal.
Una ley que revise de acuerdo a los intereses nacionales las concesiones, su monitoreo y vigilancia, así como las necesidades presupuestales y mecanismos de financiamiento para la infraestructura hídrica, y que permita tener a México sistemas hídricos más eficientes que garanticen el acceso al agua para todos los mexicanos.
Rodolfo Ondarza-Rovira*. Ciudad de México. Neurocirujano. Activista en Defensa de Derechos Humanos. Periodista. Miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE) y de la Academia de Geopolítica y Estrategia de la SMGE. Miembro de la Legión de Honor Nacional de México. Diputado y Presidente de la Comisión de Salud de la ALDF durante la VI Legislatura por Tlalpan, México. @DrOndarza
https://www.unotv.com/estados/ciudad-de-mexico/pipas-en-cdmx-lucran-con-desabasto-de-agua-en-tlalpan/
https://www.eleconomista.com.mx/amp/politica/En-Mexico-12-millones-de-personas-carecen-de-acceso-a-agua-potable-20230322-0009.html
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores
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