Inundaciones en el Valle de México.

Por Rodolfo Ondarza*.

Ciudad de México 22 de junio del 2026

La Ciudad de México está asentada en lo que fue un  gran y majestuoso lago, partamos de ahí. Se ubica en una cuenca cerrada cuyas únicas salidas han sido abiertas artificialmente.
Ello da sentido a un meme, que apareció hace años, tras una inundación que decía: “Si ya saben que soy un lago para qué me pavimentan”.

Inundaciones de hoy en día.

Tlalpan, Xochimilco e Iztapalapa son las demarcaciones más afectadas por intensas lluvias en los últimos años.
En esta temporada de lluvias la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil ha debido activar la Alerta Roja para las alcaldías de Tlalpan y Coyoacán.
La precipitación provocó el desbordamiento del río San Buenaventura, el agua ingresó al Hospital de Psiquiatría del IMSS San Fernando, inundó al menos 10 departamentos en Tlalpan, fueron severamente afectadas las colonias Toriello Guerra, Isidro Fabela, Tlalcoligia, la Unidad Habitacional Bosques Residenciales del Sur, San Pedro Martir, San Andrés Totoltepec, Huipulco, se interrumpió la libre circulación del tránsito en zonas como Periférico Sur e Insurgentes Sur y la carretera Picacho-Ajusco, Avenida Zacatépetl, Calzada de Tlalpan; y alcanzó los andenes de la estación Atlalilco de la Línea 12 del Metro, también afectó la operación de la nueva Línea 14 del Trolebús.
La fuerte intensidad pluvial impactó también las alcaldías Tláhuac, Xochimilco, Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Magdalena Contreras, Milpa Alta y Tlalpan, donde se reportan inundaciones, encharcamientos y caída de árboles.

Cosas de nubes, vientos, deforestación y cambio climático.

Las lluvias intensas son comunes durante la temporada de precipitaciones, y su impacto acumulado sobre la movilidad, los sistemas de desagüe y la salud pública plantea desafíos constantes para el diseño urbano y el monitoreo climático. La frecuencia de aguaceros extremos también se incrementó: de menos de 10 al año en el siglo XX a más de 25 en el siglo XXI.

“En el caso del Valle de México, que es muy extenso, el viento sopla básicamente del noreste y trae nubes de la zona de Teotihuacán hacia esta zona de Coyoacán, Tlalpan y Xochimilco y el poniente del valle… Pero las nubes tienen un tamaño finito por lo que en la nube hay partes en las que llueve mucho y partes en la que llueve menos; tienen una dinámica de movimientos ascendentes-descendentes por lo que hay partes en las que va dejando mucha lluvia”, de acuerdo con Víctor Magaña, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM.
Por otra parte, según Elda Luyando López, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático “el centro de la ciudad, al no contar con áreas verdes ni cuerpos de agua —que son sumideros de calor—, se comporta como una zona desértica”, lo que propicia el calentamiento superficial, la formación de islas de calor y la intensificación de lluvias convectivas, típicamente de corta duración pero gran intensidad.

Los modelos climáticos confirman que habrá más lluvias extremas concentradas en menos tiempo, alternadas con periodos de sequía más severos y prolongados. Este fenómeno, conocido científicamente como la intensificación del ciclo hidrológico, es una de las consecuencias más directas del cambio climático.
El aumento de las temperaturas globales altera los ciclos atmosféricos, provocando que el agua se evapore más rápido y la atmósfera retenga más humedad. Esto genera lluvias torrenciales y aisladas en muy poco tiempo, alternadas con periodos largos de sequía. Más lluvias no significa menos sequía. Por otra parte, superar la sequía requiere de varios años de lluvias intensas.

En áreas rurales, una parte de las lluvias se infiltra, pero en aquellas cubiertas por asfalto la penetración es mínima, lo que permite sólo el llenado de las partes bajas de la cuenca.

El problema de las inundaciones y el de la eliminación de la aguas residuales han representado una gran amenaza para la salud pública en la historia de la Ciudad de México, y han tenido que ver con la desigualdad social.
“En relación con las políticas hidráulicas, había una segregación socioespacial de los sectores populares frente a los sectores de más poder económico que, según mi hipótesis, estaba vinculada con el régimen político que la ciudad tenía. Es decir, esos sectores de la población no se beneficiaron con el desagüe del Valle de México, debido a su ubicación”, ha señalado Sergio Miranda Pacheco, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

Historia de las inundaciones en la Ciudad de México.

Las «soluciones» a las inundaciones  en la Ciudad de México históricamente no han sido preventivas, sino que se han desarrollado después de que se presentan inundaciones catastróficas.

En el Posclásico (900-1521 d.C.), la cuenca incluía siete lagos de diferentes propiedades, altimetría y tamaño: Apan, Techac, Tecocomulco, Zumpango, Xaltocan, Texcoco y Chalco-Xochimilco; que recibían todas las corrientes de agua de las montañas que los rodeaban, pero sin tener una salida.
En 1519 había 70 ríos que terminaban en el gran lago, actualmente, los 70 ríos siguen siendo los mismos, pero contaminados y entubados, y claro, sin lago.

De la época prehispánica al virreinato.

La historia de las inundaciones se remonta a la Gran Tenochtitlan. Ante ese grave problema, en 1449 d.C., Moctezuma Ilhuicamina  fue asesorado por Nezahualcóyotl, cuya solución fue crear diques y muros de madera y piedra para controlar el nivel de las aguas que les rodeaban. Esta fabulosa construcción hidráulica del imperio azteca, a la par que dividió el lago y controlar sus crecidas, permitió separar el agua dulce de la salobre. Se construyó así el Albarradón de Nezahualcóyotl, que separó al lago de Texcoco del de México, con una longitud de 16 km.

Bajo la dirección del gobernante texcocano Nezahualcóyotl (1466 d.C.), se construye el acueducto que iba de Chapultepec a la isla de México-Tenochtitlan.
En 1499 d.C. se construye el Albarradón de Ahuítzotl, con el fin de evitar más inundaciones de la isla de México.

Esta albarrada fue destruida por los españoles, ignorando la sabiduría mexica. Entre lagos se levantaron palacios, iglesias, plazas y hospitales, pero no los sistemas de drenaje adecuados para aquel entorno.

La consecuencia de la destrucción de los albadarrones aztecas fue que las lluvias provocaron el desbordamiento del lago de Texcoco con la inundación de la ciudad. La deforestación, el pastoreo sin discriminación y la expansión de los cultivos a partir de la conquista habían erosionado la capa de tierra. Año con año, las lluvias arrastraban más tierra a los lagos, elevando el nivel del agua.
En 1553, 1555, 1580, 1607, 1615 y 1623 la Ciudad de México padece grandes inundaciones.

El cosmógrafo francés Enrico Martínez (Henri Martin) dirige las obras en Nochistongo (1607-1608), el primer desagüe artificial de la Cuenca de México, iniciando las obras del canal de Huehuetoca, Estado de México. Se decidió entonces construir una salida artificial para drenar los excedentes de las aguas del río Cuautitlán y del lago de Zumpango de la cuenca de México hacia la cuenca del río Tula. Su desarrollo tomó casi dos siglos, debido a diversos problemas técnicos y burocráticos.
El socavón de Nochistongo es clausurado por órdenes del virrey conde de Gelves en 1623.

La gran inundación de 1629.

Entre el 20 y 21 de septiembre de 1629, la fuerte lluvia ocasionó -literalmente- la desaparición de la ciudad, se trata de la peor inundación de que se tenga memoria en toda la historia de la Ciudad de México.
Cobró treinta mil víctimas entre los indígenas; desalojó a cerca de veinte mil familias españolas que emigraron a Puebla, y la lluvia colmó el espacio urbano durante cinco años. La capital «desapareció» bajo las aguas, donde el nivel superó los dos metros de altura, y se llegó a plantear su traslado a otro lugar. Algunas fuentes mencionan que los muertos se contaban por miles, que flotaban entre animales y muebles llevados por la corriente. La falta de higiene y el agua contaminada estancada en la ciudad inundada propagaron las enfermedades. Se calcula que unas 30,000 personas murieron en total, ahogadas o por las enfermedades causadas por las inundaciones durante los años posteriores. De alrededor de 20,000 familias que vivían antes de la inundación, quedaron solo 400. La ciudad tuvo que emerger, y reconstruirse casi desde cero.

En 1640 se reanudan los trabajos en Nochistongo, y para 1789 se concluye la salida de Nochistongo, a tajo abierto y con más profundidad. Este proyecto terminado a fines del siglo XVIII tuvo éxito parcialmente.

El siglo XIX.

En 1856 la ciudad volvió a sufrir una grave inundación, alcanzando la altura del agua en algunas zonas los tres metros. Motivo por que se realizó una convocatoria para encontrar una solución a este problema mediante el diseño del desagüe de la ciudad. La convocatoria la ganó Francisco de Garay, pero los conflictos del país impidieron que se llevaran a cabo tal y como lo propuso. Su idea era construir un canal que saliera desde San Lázaro atravesando los lagos de Texcoco, San Cristóbal y Zumpango, canalizando así sus aguas y las de los ríos que cruzaban a su paso. Un túnel, al final del canal, conduciría las aguas hacia el río Tequixquiac. El proyecto buscaba un aprovechamiento integral del agua del valle, sin desecarlo totalmente.

En 1878 comienzan los trabajos de un nuevo sistema de drenaje para la Cuenca de México, conformado por el Gran Canal del Desagüe y el Túnel de Tequixquiac. Entre 1886-1900 se construye el Gran Canal, el Túnel de Tequixquiac y otras obras a fin de evitar las inundaciones en la Ciudad de México.
En 1879 inicia el funcionamiento del primer abastecedor de agua potable subterráneo de la ciudad. Comienzan a utilizarse caños de barro cocido, plomo, fierro y piedra para la distribución y abastecimiento de agua potable.

El Porfiriato.

Durante el Porfiriato se creó un sistema de desagüe en la ciudad, donde se construyó el Gran Canal que administraría las aguas del valle, que además permitió la construcción del alcantarillado. Fue el Ing. Luis Espinosa quien realizó el proyecto completo y definitivo del Desagüe del Valle de México, que serviría a la vez para extraer los desperdicios de la urbe.
“El proyecto constó de tres secciones o partes principales: Canal, Túnel y el Tajo de Tequisquiac. El Gran Canal de 47.527 km de extensión partía del barrio de San Lázaro, al oriente de la ciudad, y terminaba en las cercanías de la población de Zumpango, Estado de México; tenía una profundidad de 5.75 m al inicio, y 21.28 m al final. El Túnel –terminado en 1894- mostraba una longitud de 10.21 km, revestido en su parte superior por capas de ladrillos, y en la inferior por dovelas de piedra artificial de cemento Portland y arena. Por último, el Tajo que recibe la descarga del Túnel fue, de las tres, la primera obra terminada; y alcanzó una longitud de 2,500 m. En síntesis se puede decir que las aguas y residuos de la ciudad recorrían todo el Canal desde San Lázaro hasta Zumpango, donde eran recibidas por el Túnel que las conducía para desembocar en el Tajo de Tequisquiac y de ahí seguir hasta el río del mismo nombre. Después de continuar por algunos puntos como Tlamaco, cerca de Atitalaquia, sus últimos derrames son recibidos por el río Tula –afluente del Pánuco- y descargan finalmente en el Golfo de México”. “Al Ing. Espinosa se debe también la eliminación de los desechos de la ciudad. Para ello, en 1888 se encomendó la realización del proyecto al joven Ing. Roberto Gayol…El sistema que se adoptó, llamado Combinado de Transporte de Agua, constaba de tres elementos básicos: tubos de fierro para la distribución del agua de lavado; atarjeas para recoger tanto los residuos de las habitaciones como el agua pluvial de las calles, mismos que eran recibidos por grandes colectores para llevarlos al origen del Canal del Desagüe que los conduciría fuera del valle de México. De esta forma, la capital del país gozaba de un sistema de alcantarillado orgullo de la ingeniería nacional…” (https://elmirador.sct.gob.mx/manos-a-la-obra/el-desague-del-valle-de-mexico).

Siglo XX.

En 1950, se inundaron de agua y lodo dos terceras partes de la Ciudad de México.
En 1951 el Gran Canal se desbordó. Muchas casas y negocios quedaron afectados y la ciudad tuvo que improvisar sistemas de bombeos para resolver la emergencia. En 1952, se construyó el viaducto Miguel Alemán, al entubar el río La Piedad, lo que resolvía el problema de los desechos y aguas negras mandándolos al río. De ahí vino el entubamiento de muchos más ríos: parte del río Mixcoac, la totalidad del río Churubusco, el río Consulado, La Piedad y parte del río de la Magdalena, convirtiéndolos en drenajes. Se entuba parte del San Rafael, en el tramo conocido como canal de la Compañía, parte del río Ameca, parte del río de los Remedios, parte del río Hondo y del río Tlalnepantla, formando parte sistema de drenaje.

Al haber más gente en la ciudad, los problemas de desagüe de las aguas residuales se multiplicaron. La solución que se propuso para tratar de resolverlos fue crear el drenaje profundo, el cual se empezó a construir en 1967, luego de retomar y terminar el entubamiento de los ríos que aún corrían a cielo abierto en la ciudad, y se concluyó en 1975.

De tal forma que entre 1954 y 1967 se construyeron nuevamente miles de kilómetros de colectores, plantas de bombeo con capacidad acumulada de más de 100 m3/s, el interceptor del poniente, el entubamiento de los ríos Churubusco, de la Piedad, Consulado, Mixcoac, etc, así como el segundo túnel de Tequixquiac.

Se inició así, en 1967, como una nueva solución el Sistema de Drenaje Profundo. Esta obra constaba, en el proyecto original, de dos interceptores de 5 m de diámetro y 18 km de longitud conjunta, con una profundidad que varía de 30 a 50 m. Los interceptores descargan al Emisor Profundo, de 6.5 m de diámetro y 50 km de longitud. La obra, considerada por muchos como «definitiva», se inauguró en 1975.

Acontecimientos contemporáneos.

Una de las inundaciones más devastadoras en el Valle de Chalco, se presentó el 31 de mayo del 2000, cuando el río de la Compañía rebasó su capacidad y se desbordó, afectando a los municipios de Chalco, Valle de Chalco Solidaridad e Ixtapaluca, ubicados al nororiente de la ciudad.

Entre 2008-2012 inician las obras del Túnel Emisor Oriente, inaugurado por el gobierno de López Obrador en diciembre de 2019.

En 2021 Tula sufrió una terrible inundación con aguas negras provenientes del Emisor Oriente con la pérdida de la vida de la vida de 14 personas, pacientes en terapia intensiva, del Hospital General de Zona Número 5 del IMSS: “…la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) y la Comisión de Aguas del Estado de México (CAEM), que operan el sistema de drenaje del Valle de México, decidieron expulsar aguas pluviales y aguas negras hacia el río Tula para evitar la inundación de la capital y municipios conurbados. Pero además, las presas del sistema hidrológico de Tula estaban llenas más allá de su capacidad, lo que contraviene protocolos oficiales; y el actual gobierno federal no efectuó las medidas de ampliación y corrección del río Tula recomendadas por la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) desde 2017 para que su cauce soporte las aguas enviadas por la CDMX mediante sus túneles emisores…Al sistema de drenaje del Valle de México lo gestiona la Comisión Metropolitana de Drenaje, constituida por representantes de la Federación, a través del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM) de la Conagua; la CDMX, a través Sacmex, y el Estado de México, a través de la CAEM, según su Manual de Diseño Estructural y Funcional” (https://grupoanimal.mx/noticias/conagua-sacmex-inundaron-aguas-negras-tula-valle-mexico-cdmx).
La población ha señalado un incremento en malformaciones fetales, cáncer, y enfermedades infecciosas debido a los residuos y desechos tóxicos industriales que conduce el río.

El río Tula es una corriente de agua que corre por el estado de Hidalgo. Originalmente nacía en los llanos de Tula, sin embargo, con la construcción de los sistemas de desagüe de la Ciudad de México y su zona metropolitana, recibe aportaciones de los ríos del Valle de México que originalmente alimentaban a los lagos de Texcoco, Chalco, Xochimilco, Zumpango y Xaltocan. Tiene como principales afluentes los ríos Tepeji, Rosas, Tlautla, Salto, Salado, Chicavasco y Alfajayucan. Las aguas residuales son distribuidas para riego a lo largo de su recorrido, mediante distintos canales, llegando a contaminar áreas de cultivo, así como agua y alimento de animales y ganado.
El río Tula forma parte de una cuenca del Río Actopan, que desemboca al Golfo de México al ser una fuente del Papaloapan, es decir, toda el agua que se junta en esa región, perteneciente a escorrentías y presas tiene que salir hacia el mar, afectando diversos ecosistemas como los arrecifales y la pesca.

El sistema para el control de avenidas es enorme, y sólo para mantenerlo en funcionamiento se requiere una gran capacidad técnica, así como inversiones cada vez más cuantiosas.
Sin embargo, actualmente se tiene un rezago acumulado en la capacidad de descarga, de tal forma que el riesgo de inundaciones catastróficas es alto.
Es necesario pensar también en el largo plazo, tomando en cuenta que, si no se detiene el crecimiento de la población en el Valle, las soluciones serán cada vez más difíciles y costosas, no sólo en relación con las inundaciones, sino con todos los servicios, dentro de los que destaca el abastecimiento de agua potable y el problema del transporte.

Causas de las inundaciones.

Las inundaciones son causadas tanto por factores naturales como humanos. Comprender las causas de las inundaciones es esencial para desarrollar estrategias que protejan a las comunidades y reduzcan los daños relacionados con las inundaciones.

Hoy en día además de las intensas lluvias las inundaciones son ocasionadas por problemas:
Ambientales: originados por el cambio climático, deforestación, desvíos y entubamiento de ríos, obstrucción por basura, etc.
Cuando talamos los árboles destruimos la cobertura vegetal del suelo. Al llover, el agua arrastra la tierra hacia las partes bajas, tapando el drenaje y azolvando los ríos y las presas, lo que favorece las inundaciones, así como la erosión del suelo por lo que esta acción del hombre es doblemente negativa.
Técnicos: desactualización o falta de planes de atención a emergencias, proyectos de prevención, atención de riesgos, etc.
Legales: desorden territorial, carencia de contratación de seguros contra desastres naturales, etc.
Políticos: falta de voluntad política para la reubicación de centros de población, emisión de leyes y reglamentos no articulados y laxos en su vigilancia, etc.

Existen una serie de problemas perfectamente identificados que crean un circulo vicioso que explica las inundaciones:
Crecimiento poblacional explosivo y desordenado, con irregularidades territoriales y asentamientos en zonas de riesgo; el cambio climático ocasiona intensas precipitaciones en tiempos más reducidos, así como la presencia de huracanes con mayor frecuencia; la urbanización conduce a deforestación; la urbanización lo evita la recarga de los acuíferos, además de que el hundimiento de la superficie terrestre podría traer consecuencias catastróficas este hundimiento diferencial de la ciudad de México de alrededor 40 cm/año daña tuberías de drenaje y de abastecimiento de agua potable; la inversiones a destiempo y la falta voluntad política agravan la situación de inundaciones; el entubamiento de ríos con aguas negras lleva a mayor deterioro; la basura en vía pública contribuye a la obstrucción del drenaje.

De acuerdo con la Secretaría de Gestión Integral del Agua los drenajes se tapan por la contaminación de:
-Aguas residuales: Provenientes de hogares e inundaciones.
-Residuos sólidos: Basura en calles y coladeras.
-Aguas pluviales contaminadas: Arrastran aceites y productos químicos.
-Residuos industriales: Incluyen metales pesados y sustancias tóxicas.

Análisis y Soluciones.

En muchos casos, las poblaciones han perdido el contacto con su entorno y, aún dentro de la región en la que viven y trabajan, no siempre conocen los sitios por donde ante una lluvia extrema escurriría el agua en forma natural. Cuando la gente olvida esta situación puede subestimar el riesgo.

Es posible pronosticar la presencia de un fenómeno hidrometeorológico capaz de generar una inundación, ya que se llevan a cabo acciones de monitoreo y estudio de la evolución de los ciclones tropicales y las lluvias durante sus diferentes fases, lo cual, en teoría, permite informar oportunamente a las autoridades de protección civil y a la población para que se tomen las medidas preventivas u operativas más adecuadas.

Las soluciones para mitigar las inundaciones combinan infraestructura pública, tecnología de captación y participación ciudadana.

La solución integral a las inundaciones por deficiencias de drenaje en las alcaldías Tlalpan y Xochimilco combina la modernización de infraestructura masiva del gobierno de la Ciudad de México, el rescate ecológico y la prevención vecinal.
Al encontrarse en la zona de escurrimiento natural del sur del Valle de México, ambas demarcaciones requieren estrategias que disminuyan la velocidad del agua y aumenten la capacidad de desalojo.

La lluvia es limpia, pero al tocar pisos o techos se contamina con tierra, basura plástica y coliformes fecales de animales, lo que la hace dañina para la salud. Se estima que el 50% de los encharcamientos graves son provocados por basura acumulada.

En buena medida el problema de las inundaciones, se pudo haber solucionado con separar las aguas negras, recuperar las aguas limpias de los ríos para aprovecharlas.

Las inundaciones al poniente y al sur de la ciudad indican que el riesgo ante aguaceros intensos (más de 30 mm/día) puede verse incrementado por el aumento de la frecuencia de estos eventos.

Con el objeto de analizar la problemática de las inundaciones y encontrar soluciones a estos fenómenos es necesario considerar todos los factores que sean factibles de incluir en el cálculo.
Es entonces fundamental entender las características físicas y fisiográficas de las cuencas, con el fin de conocer los principales factores que influyen en el escurrimiento de la zona de estudio. Las características fisiográficas en combinación con asentamientos humanos irregulares con vivienda precaria en zonas de riesgo, convierte a los fenómenos de tipo hidrológico en una amenaza constante.
Se debe estudiar la problemática de la zona de estudio, las características de su urbanización y las consecuencias que ello ha tenido.
Se toma en cuenta el análisis de las bases de datos climatológicos e hidrométricos que se utilizan en el país, así como de la información disponible de lluvias y escurrimientos de la zona de estudio.
También se efectúa el cálculo de las avenidas de diseño para las cuencas de aportación de las presas.

Los pozo de absorción (modelo de «Ciudad Esponja”) y vasos reguladores son un apoyo a los grandes sistemas de desagüe de la Ciudad de México y más cercanos a los ciclos hídricos. Antes de que ocasione cualquier tipo de desastre, la lluvia debe ser captada a través de una red o batería de atarjeas, hasta llegar al pozo de absorción que funge como cisterna. Después arribará a un desarenador, en el que perderá los residuos sólidos antes de ser trasladada a una segunda trampa: una columna de 35 metros de profundidad compuesta por capas de arena y grava donde se detienen todos los metales, continuando la infiltración con arcillas compresibles para llegar pura al subsuelo, con el fin de recargar el manto acuífero de manera sana.

Por este motivo, “la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, puso en marcha el programa “100 Puntos de Acupuntura Hídrica” en la Ciudad de México, que consiste en la perforación de pozos de absorción para la infiltración de millones de litros de agua de lluvia al subsuelo, esto tiene como finalidad la recarga y recuperación del acuífero de la capital del país, como parte de la nueva política de gestión integral del agua.
Por igual, resaltó que son cuatro ejes los que aplicará su gobierno para la infiltración y el buen manejo de agua de lluvia, tales como:
1.- Retención e infiltración de agua en las zonas altas de la ciudad.
2.- Construcción de lagunas, canales y cuerpos de agua para la regulación y el mantenimiento.
3.- Captación y reúso de agua de lluvia en nuevas construcciones de la ciudad, que incluye instalación de captadores en oficinas de gobierno.
4.- Toda obra nueva que realice el gobierno deberá contener pozos de infiltración de agua de lluvia, que incluye las 100 nuevas Utopías.
Finalmente, enfatizó que este proyecto de acupuntura hídrica estará enfocado en lugares donde constantemente ocurren encharcamientos y está propenso a inundarse, además de rehabilitar 93 pozos de adsorción y sumideros en las alcaldías Iztapalapa, Tlalpan, Álvaro Obregón, y la construcción de 6 pozos de absorción en Tlalpan, Xochimilco, Iztapalapa, así como una represa de infiltración en la alcaldía Cuajimalpa” (https://gobierno.cdmx.gob.mx/noticias/inauguramos-el-programa-de-100-puntos-de-acupuntura-hidrica/?shem=rimspwouoe,).

La Ciudad de México enfrenta uno de los mayores retos hidráulicos del mundo, por lo que a lo anterior se suman 318 acciones y obras en rehabilitación de plantas de bombeo, construcción y rehabilitación de colectores, y desazolve de presas y red de drenaje.

Se realiza la construcción de más de 20 kilómetros de nuevos colectores pluviales de gran diámetro enfocados en agilizar la salida del agua pluvial en los puntos más críticos de Xochimilco y Tlalpan.

Se planea el uso de tecnología satelital y georradares terrestres para detectar socavones, robots para inspeccionar el drenaje y construcción de colectores.
Con el empleo de esta tecnología y con una inversión de 7 mil millones de pesos para 2026, el gobierno de la Ciudad de México planea rehabilitar los sistemas de agua, drenaje y saneamiento de la capital.
El objetivo de las mejoras es prevenir hasta de un 50 a un 80 por ciento las inundaciones durante la temporada de lluvias; así como mejorar el suministro en zonas con escasez crónica como Iztapalapa y Tlalpan.

La meta anual de desazolve se cuadruplicará en 2026, pasando de 300 kilómetros a mil 200 kilómetros de limpieza en la red de drenaje.
En el caso de Tlalpan, se han intervenido derivaciones del sistema Cutzamala con válvulas de control para equilibrar la distribución.

El desazolve profundo de la Presa San Lucas en Xochimilco y el rescate del Río San Buenaventura en Tlalpan deben ayudar a contener millones de metros cúbicos de agua provenientes de las zonas altas. Lo mismo se aplica a la limpieza constante de estanques reguladores que retienen el agua de los cerros para que baje de forma controlada y no inunde las zonas bajas.

Otras medidas consisten en el despliegue de cuadrillas operativas, equipos hidroneumáticos, camiones tipo Vactor y vehículos «Hércules» en los puntos con mayor historial de anegaciones en Tlalpan y Xochimilco.

La reforestación juega un papel crucial en la restauración del equilibrio natural de los ecosistemas, mejorando la capacidad de la tierra para absorber agua y gestionar el exceso de escorrentía. Al plantar árboles en áreas propensas a inundaciones, la tierra puede retener más agua, reduciendo la probabilidad de inundaciones. Además, los árboles previenen la erosión del suelo, estabilizan el terreno y regulan el flujo de agua, particularmente en áreas donde la deforestación ha empeorado los riesgos de inundación. Estos esfuerzos ayudan a mitigar los daños por inundaciones y apoyan la salud ambiental a largo plazo.

En 2018 un grupo de estudiantes de la carrera de ingeniería civil, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, crearon un concreto que purifica el aire (fotocalítico) y uno (permeable) que ayuda a la purificación del agua de lluvia. El concreto fotocatalítico, mediante una reacción llamada fotocatálisis que usa los rayos ultravioleta (UV), degrada los óxidos nitrosos para transformarlos en nitratos; estas placas de concreto tienen la capacidad de purificar el aire hasta un 30 por ciento de las partículas dañinas que flotan en la atmósfera y pueden funcionar para acabados de edificios y fachadas. Otra propiedad del concreto es que deja pasar el agua para que se reintegre a las reservas del subsuelo y con esto evitar que se contamine al terminar en las alcantarillas.
Tiene amplios beneficios ecológicos para el ambiente, ya que el concreto es uno de los materiales que más se utilizan en el mundo, pero para producir una tonelada se genera otra de dióxido de carbono, razón por la cual, la empresa usa desechos en su producto: basura como fibras orgánicas, caucho de llantas y cascajo. Asimismo, luego de su vida útil, puede reutilizarse para hacer un nuevo lote del mismo material.

Ante las recientes emergencias por las anegaciones, el Gobierno de la Ciudad de México activó el operativo Tlaloque 2.0, con la participación de personal de Segiagua, Protección Civil, Obras y Servicios, Seguridad Ciudadana y el Heroico Cuerpo de Bomberos. Más de 120 trabajadores especializados y 43 equipos de maquinaria fueron desplegados para atender los encharcamientos y reducir riesgos a la población.

Las medidas de precaución que expertos recomiendan tomar para proteger la seguridad personal, familiar y comunitaria son:
-Mantener limpias coladeras, azoteas y desagües para evitar taponamientos.
-Monitorear constantemente los reportes del Servicio Meteorológico Nacional.
-Evitar cruzar corrientes de agua o zonas encharcadas durante la lluvia.
-Resguardarse en lugares seguros durante tormentas eléctricas.
-Desconectar aparatos eléctricos si hay riesgo de inundación.
-No construir casas o edificios en zonas que se inundan constantemente.
-Atender los usos de suelo permitidos.
-No destruir bosques o vegetación.
-Fomentar la cultura de la protección civil entre los miembros de la familia y la comunidad.

Sobre el abastecimiento de agua potable y la crisis hídrica.

La falta de agua potable es uno de los mayores retos de la Ciudad de México, lo que ha obligado a importar agua de cuencas vecinas, agua que, a su vez, debe ser desalojada a otras cuencas. El agua que no proviene de los alrededores, se extrae de los mantos acuíferos, lo que ha provocado hundimientos de hasta 40 cm por año en algunas zonas del centro y el oriente de la ciudad.
En la Zona Metropolitana del Valle de México habita el 20 % de la población total del país, es decir, aproximadamente 20 millones de personas, de quienes más del 50 % vive en los municipios aledaños a la Ciudad de México.

En 1906 se cava en Nativitas, Xochimilco el primer pozo profundo de la ciudad, que alcanza los nueve metros de profundidad, y para 1930 se extraía agua de 350 pozos profundos en la ciudad.
Se inaugura el Sistema Lerma en 1951; y en 1976 empiezan los trabajos del Sistema Cutzamala.

Si deseas saber más sobre el abastecimiento de agua potable y la crisis hídrica, te invito a leer una columna que he escrito abriendo el siguiente enlace que te permitió leer “Crisis hídrica en México. El pueblo necesita la victoria en la lucha por el derecho al agua. Por Rodolfo Ondarza”.

“Crisis hídrica en México. El pueblo necesita la victoria en la lucha por el derecho al agua.” – REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Rodolfo Ondarza-Rovira*. Ciudad de México. Neurocirujano. Activista en Defensa de Derechos Humanos. Periodista. Miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE) y de la Academia de Geopolítica y Estrategia de la SMGE. Miembro de la Legión de Honor Nacional de México. Diputado y Presidente de la Comisión de Salud de la ALDF durante la VI Legislatura por Tlalpan, México. @DrOndarza
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores
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