Jornada laboral de 40 horas y aumento del límite legal de horas extras: dos cambios históricos en la reforma laboral de 2026

Por: Gonzalo E. PANIAGUA D.

Ciudad de México 2 de junio del 2026

La reforma laboral publicada el 1 de mayo de 2026 marca un antes y un después en la legislación mexicana. La atención pública se ha centrado principalmente en la reducción gradual de la jornada semanal de 48 a 40 horas; sin embargo, existe otro cambio de gran relevancia que ha pasado prácticamente desapercibido: el incremento del límite legal de horas extraordinarias que pueden laborarse dentro de una semana.

Mientras la reducción de la jornada representa un avance en materia de bienestar y conciliación entre la vida laboral y personal, la modificación a las reglas del trabajo extraordinario brinda a las empresas un mayor margen de flexibilidad para enfrentar necesidades operativas sin salir del marco legal.

Una transición gradual hacia la semana de 40 horas

El Decreto establece que la reducción de la jornada ordinaria no será inmediata, sino progresiva, permitiendo que las organizaciones adapten sus procesos productivos de manera ordenada.

El calendario de implementación quedó definido de la siguiente forma:
Año Jornada máxima semanal
2026 – 48 horas
2027 – 46 horas
2028 – 44 horas
2029 – 42 horas
2030 – 40 horas

Además, el periodo comprendido entre el 1 de mayo y el 31 de diciembre de 2026 funcionará como una etapa de adaptación para que las empresas rediseñen horarios, turnos y esquemas de operación antes de iniciar la reducción efectiva de la jornada.

Uno de los aspectos más importantes del Decreto es que la disminución de horas laboradas no podrá traducirse en reducciones salariales ni en la pérdida de prestaciones, garantizando así la protección de los derechos de las personas trabajadoras durante toda la transición.

El cambio que pocos han explicado: las horas extras

Aunque el debate público se ha concentrado en la jornada de 40 horas, la reforma también modificó el artículo 66 de la Ley Federal del Trabajo.

Hasta antes de la reforma, el límite del trabajo extraordinario pagado al doble era de 9 horas por semana. A partir de la implementación gradual del Decreto, ese límite aumentará hasta llegar a 12 horas semanales en 2030.

No obstante, para comprender el verdadero alcance de la reforma es indispensable analizar conjuntamente los artículos 66 y 68 de la Ley Federal del Trabajo.

El artículo 66 regula las primeras horas extraordinarias, las cuales deben pagarse con un cien por ciento adicional al salario ordinario. Con la reforma, el límite será de 12 horas semanales, distribuidas en hasta cuatro horas diarias durante un máximo de cuatro días.

Por su parte, el artículo 68 mantiene una disposición poco conocida pero de enorme importancia: cuando, por circunstancias excepcionales, se exceda el límite previsto en el artículo 66, todavía podrán laborarse hasta cuatro horas adicionales por semana, las cuales deberán pagarse con un doscientos por ciento adicional sobre el salario correspondiente a la jornada ordinaria.

En términos prácticos, esto significa que el marco jurídico permite un máximo de 16 horas extraordinarias por semana, distribuidas de la siguiente manera:
• 12 horas extraordinarias pagadas al doble, conforme al artículo 66.
• 4 horas extraordinarias adicionales pagadas al triple, conforme al artículo 68.
Este incremento representa una evolución importante respecto del régimen anterior, en el cual no existía un límite, solo de las 9 horas al doble, pero de la 10ª en adelante no marcaba ningún límite, solo que se pagaban con un 200% más, es decir el triple.

Flexibilidad para las empresas y protección para las personas trabajadoras

Lejos de incentivar jornadas excesivas, la reforma busca ofrecer herramientas que permitan a las empresas adaptarse gradualmente a la reducción de la jornada ordinaria.
Durante los próximos años será necesario reorganizar turnos, redistribuir cargas de trabajo, incorporar tecnología y mejorar la productividad. Contar con un mayor margen legal para atender necesidades extraordinarias puede facilitar esa transición sin afectar la continuidad de las operaciones.
Al mismo tiempo, la legislación conserva límites claros para evitar abusos.
Las personas trabajadoras no están obligadas a laborar por encima de los máximos permitidos por la Ley Federal del Trabajo, y la suma de la jornada ordinaria y extraordinaria nunca podrá exceder de doce horas diarias, preservando así condiciones mínimas de seguridad, salud y descanso.

Un nuevo equilibrio en el derecho laboral mexicano

La reforma laboral de 2026 no solamente reduce la jornada semanal. También rediseña el esquema del trabajo extraordinario para hacerlo compatible con una nueva realidad productiva.

La combinación de una jornada de 40 horas, la prohibición de disminuir salarios, la implementación gradual y el aumento del límite legal de horas extraordinarias hasta 16 horas semanales constituye un cambio profundo en el modelo laboral mexicano.

El verdadero reto para las organizaciones no será trabajar más horas, sino aprender a producir mejor en menos tiempo. La productividad, la innovación y la planeación estratégica serán las herramientas que permitirán convertir esta reforma en una oportunidad para fortalecer tanto la competitividad de las empresas como la calidad de vida de millones de personas trabajadoras.


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