Sabido es que existe una multitud indefinida de personas, que reciben, lo que han venido en llamar, «ayudas o pagas del Estado», a las que se acogen por una variada casuística.
Este tipo de subvenciones, bajo el inocente calificativo de «ayuda o paga», en efecto, es un apoyo puntual, podríamos decir que justificado, ante situaciones extremas de vulnerabilidad o infortunio.
Sin embargo, nos tememos que las referidas subvenciones, por lo general, vienen perpetuándose en el tiempo, exista la situación complicada o deje de existir, con lo cual nos estaríamos posicionando en una subvención de fidelización política, más que en otra cosa.
Fidelizar políticamente, es, sencillamente, una compra de votos, además de un fraude muy sin vergüenza, canalla, desleal con la democracia… un verdadero indicio de corrupción y subdesarrollo, que debería ser intolerable dentro de la Unión Europea, sin que deje de ser curioso el fomento que está haciendo la propia Unión Europea de este tipo de fraude, al inyectar continuas subvenciones en España, sin control, y bajo una gestión opaca de estas subvenciones por parte del Gobierno español.
Cuando algo no está claro, o se hace a escondidas, disfrazándolo de nada creíbles justificaciones, debería atraer al hocico de los investigadores, porque tiene una pinta muy mala, que hace sospechar de la comisión de maldades, que los buenos deberíamos combatir, sin quedarnos de brazos cruzados, puesto que nos jugamos la libertad.
Y no solo la libertad, sino la desaparición de un Estado de Derecho en democracia, donde se respeten los derechos humanos, y donde nadie sea esclavizado por su manera de ser o de pensar, ni tan siquiera por otro concepto cualquiera.
Que nadie sea tan ingenuo de creer que va a vivir toda la vida, de una subvención fraudulenta, viviendo de aquella manera, porque estas pretendidas «ayudas», lejos de fomentar la prosperidad, sirven para ir tirando, pero nada más.
El día llegará en que se corte el grifo, porque deje de haber voluntad política en quien la tuvo, o porque el manantial se seque, razón que se impondrá en un momento de crisis económica, que llegará cuando menos lo esperemos, porque estamos hablando del pan para hoy, y del hambre para mañana.
Lo que se busca es un vuelco hacia un Estado totalitario, mediante este apoyo fiel de la mano puesta. Un Estado, dejemos de engañarnos, donde se va a instaurar una pobreza esclavista, en la que, a cambio de nuestros derechos fundamentales, nos van a atiborrar de sexo y vicio, con una perspectiva de transformación sodomita muy preocupante.
FRAN AUDIJE
Madrid, España, 10 de agosto del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa

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