DICTADURA O DEMOCRACIA: ESPAÑA EN LA ENCRUCIJADA

Nos queda claro a muchos que, los propósitos del actual Gobierno español, no son los de continuar con la democracia surgida de la Constitución de 1978.

La sola división tan básica que vienen haciendo de los españoles, habla por sí sola de este hecho: los que les votan, y, consecuentemente, son beneficiados con pagas y ayudas de dudosa legitimidad; y los que denominan fachas, o señoritos, o “Vox”, a los cuales insultan solo por no tener claro que Pedro Sánchez Pérez-Castejón, deba estar al frente del Gobierno de España.

De todas formas, es fácil constatar también, la inmadurez de la democracia en España, a nivel, no solo de partidos políticos, sino del pueblo, en general.

La generalidad de los ciudadanos tiene el concepto de régimen al estilo totalitario, cada vez que llega al poder cualquier partido o coalición de partidos, sin tener en cuenta que son 4 años lo que dura una legislatura, y que, tras este breve periodo, es posible recapacitar, para largar el poder a otro partido, o hacer que permanezca en el mismo, de ser apreciable la buena labor llevada a cabo.

Aquello es en democracia, muy distinto de lo que ocurre en la dictadura, o régimen totalitario, cuando los gobiernos se perpetúan como las pilas Duracel, y duran, y duran, y duran… hasta que la voluntad caprichosa del líder o dictador, decide que debe cambiar el Gobierno, o bien entero, o con solo algunas modificaciones.

Mientras en una democracia, el dueño del país somos todos los ciudadanos, es decir, que la soberanía es popular, en la dictadura totalitaria el dueño es el mandamás, junto a una acotada clase de tiranos que le rodea, y apuntala su poder.

Menuda diferencia existe, entre una dictadura y una democracia. Como de la noche a la mañana, pero en España continuamos con la manía de pensar que, quien llega al poder es un régimen, y no la realidad de que son partidos políticos con proyectos de 4 años, ampliables en el caso de que la ciudadanía consienta. Porque los ciudadanos, el pueblo, somos los que decidimos, como dueños que somos del Estado, operado en democracia.

La democracia hace posible la contemplación de los derechos humanos, mientras que la dictadura impone los criterios de una ideología muy concreta, o la voluntad caprichosa de la figura que ocupe el poder.

Por último, hacer hincapié en que nadie detenta la obligación de pensar como le digan o le impongan, y que, en España, ahora mismo, nadie podría tomar represalias contra otra u otras personas, por mantener ideas distintas a las de otra mayoría de personas. Sin embargo, cada vez más, se impone una radicalidad que te coacciona a la uniformidad de pensamiento, con posibles represalias si manifiestas tu discrepancia, o decides comportarte legítimamente como mejor te parezca.

FRAN AUDIJE
Madrid, España, 22 de septiembre del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentaria#unidadparlamentaria #upr#FRAN AUDIJE


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