El actual Gobierno español, posee una característica que lo hace bastante odioso para las personas de buena voluntad: es un Gobierno que, además de poseer la vocación de crear víctimas, parece que se enorgullece de ello, y que se ceba en un maltrato a la mismas.
Lo que acabo de reconocer, es bien triste, pero es lo que vengo observando desde los principios del mandato presidencial de Pedro Sánchez Pérez-Castejón.
Cuando perjudicas a otra persona deliberadamente, o fruto de una actuación torticera que provoca efectos colaterales adversos, lógicamente esas personas se manifiestan de manera crítica hacia su verdugo, o fuente de sus males. El actual Gobierno, en lugar de hacer un acto de conciencia y reaccionar tratando de enmendar el daño realizado, actúa de manera vengativa hacia las víctimas, porque no admite la crítica ni la llamada de atención.
Tan solo en el caso de que se detecte que se va a producir un daño electoral irreparable o muy sustractor de apoyo en las urnas, es capaz el Gobierno del señor Pedro Sánchez de tomar decisiones adecuadas a una democracia, como sería entonar el “mea culpa”, procediendo a la reparación pertinente.
En el sentido que estamos comentando, me parece asombroso que este Gobierno pueda ser socialista y pro obrero, porque le falta la sensibilidad necesaria para ser solidario con sus compatriotas, y a los obreros nos está haciendo un daño tremendo, porque la parte más débil de la sociedad es aquella que primero y de manera más importante padece las crisis de una mala gestión, y la inconsideración de sus gobernantes, cuando estos viven para sí mismos, y lo demás no les importa demasiado.
Estamos hablando de una generalización del victimismo en España, porque ya no son solo víctimas los que padecen la dejadez gubernamental en los casos de la erupción del volcán Tajogaite, la Dana de Valencia, los accidentes ferroviarios de Ademuz y Burda, la pandemia del COVID, 19, o de Ceuta, sino todos y cada uno de los españoles que padecemos la subida alarmante en los precios, el aumento de la inseguridad ciudadana, la radicalización del clima político…
Yo mismo, quien suscribe este artículo, soy víctima de persecución política, y se están violando mis derechos más fundamentales de manera muy grave, en un caso bastante preocupante, porque el sistema al completo colapsa en su incapacidad de protegerme, ante la crueldad de un Gobierno que se toma la justicia por su mano, bajo una serie de excusas que suenan a trasnochada venganza guerra civilista, cuando las verdaderas razones son de xenofobia y depravación.
Recuerdo unas declaraciones del dramaturgo italiano, Darío Fo, al término de uno de los mandatos presidenciales del señor Berlusconi: “Esto no ha sido un Gobierno, ha sido un Régimen”. Pues en España estamos ante un caso similar, en cuanto a la palpable tiranía, y la insolidaridad de estos señores que se mantienen en la cúspide del poder, a costa del sufrimiento de millones de españoles, algunos de los cuales, y es lamentable, podríamos decir que son esclavos contentos.
FRAN AUDIJE
Fotografía Facebook
Madrid, España, 5 de noviembre del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa
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