MANOLETE: 79 AÑOS DE LA TRAGEDIA DE LINARES

Víctor Ramírez “Vitico”

La feria de Linares de 1947 tenía como principal atractivo la tarde del jueves 28 de agosto en la que se corrían toros de Miura para Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”, Manuel Rodríguez “Manolete” y Luis Miguel Dominguín. Al día siguiente con toros de Samuel Hermanos actuaban Domingo Ortega, Luis Miguel Dominguín, Manuel Álvarez «Andaluz» y Paquito Muñoz, corrida que no se celebró por duelo.

MANOLETE LLEGA A LINARES

Sobre las tres de madrugada llegó Manolete a Linares, el torero se hospedó en la habitación 42 del hotel Cervantes. No descansó bien por tener malestar estomacal. Por la mañana habló con Luis Miguel Dominguín y el fotógrafo Francisco Cano “Canito” entre otros.

EL SORTEO

José Flores “Camará” se dirigió al coso de “Las Margaritas” para el sorteo de los miuras. Se enlotó la corrida y “Camará” le cambió un toro a la gente de Gitanillo de Triana, por uno más fuerte por las exigencias del público éste sería el toro que abrió el lote. “Islero” sí le correspondió a Manolete directamente y salió en quinto lugar.

EL ENTORILAMIENTO

En los toriles ese 28 de agosto trabajaban diez hombres, uno de ellos era Juan Antonio Robles Pérez que comentó que la corrida se enchiqueró bien. Curiosamente el que más lata dio fue “Islero” que tardó en meterse al chiquero por ser un toro al decir de Robles Pérez “muy nervioso”.

 

ISLERO

“Islero” nació en la finca “Valdelinares” curiosamente un nombre que lleva la palabra linares y se crió en la famosa “Zahariche”, se tentó siendo becerro en acoso y derribo dando un juego normal. Su madre la vaca “Islera” estaba marcada con el número 226 y fue apuntillada tras el herrado de un hijo ya que al morir Manolete estaba parida. Su cabeza se conserva disecada no así la de su hijo “Islero”. Teodoro Matilla estuvo a punto de cortarla en el desolladero, tenía incluso sus pies encima de los pitones del toro, pero le llamó urgentemente Balañá para asuntos de último minuto y al regresar ya habían destrozado la cabeza al descuartizar al toro.

EL ENCIERRO NO IBA EN UN PRINCIPIO A LINARES

El encierro de Miura no iba en un principio a Linares, estaba apalabrada para Murcia, pero a primeros de agosto Balañá llamó a Eduardo Miura para decirle que quedaba libre del compromiso de Murcia, se llegó a un acuerdo con esa empresa y terminó la corrida lidiándose en Linares.

ALMUERZO FRUGAL

La última comida de Manolete fue muy sencilla, solamente pidió un huevo cocido, una raja de melón y una cerveza.

ROSA PALO Y ORO

Manolete vistió de rosa palo y oro, sacando un capote de paseo bordado en oro y rosas. Como tenía por costumbre Camará le amarró los machos. Del hotel Cervantes hizo su trayecto a la plaza caminando ya que estaban muy cerca.

LA CORRIDA

Los tres espadas saludaron una ovación tras el paseíllo con un lleno total en la plaza. Los miuras salieron con las lógicas complicaciones. Gitanillo cumplió con su lote, Manolete no tuvo suerte con su primer toro y Luis Miguel Dominguín cortó la oreja del tercero, aunque la cuadrilla cortó las dos y el rabo debiendo arrojar Dominguín los trofeos no otorgados por la presidencia. Gitanillo de Triana, saludos tras petición de oreja y palmas. Manolete en su primero saludos tras petición de oreja, Luis Miguel Dominguín oreja y vuelta al ruedo tras petición. El banderillero El Boni padre sufrió una voltereta sin mayores consecuencias en el primer toro y Gitanillo resbaló también en la lidia de ese burel.

LA ÚLTIMA FAENA

“Islero”, número 21, negro entrepelado bragado corrido meano axiblanco, pesando a la canal 295 kilos. Fue complicado, metiéndose mucho por dentro por el pitón derecho, se dice que le quedó dentro el casquillo de la puya lo que afectó mucho al toro. Por los adentros apretaba mucho, por las afueras embestía mejor. Manolete le toreó con mucho valor aguantando una barbaridad. Tras ceñidas manoletinas y desplante tocando precisamente el pitón derecho. Dos orejas y rabo, los últmos trofeos de su vida.

LA CORNADA

Manolete entró a matar muy despacio en la suerte contraria cobrando una superior estocada. Al tiempo de entrar la espada el toro se encogió y alargó la cabeza hundiendo el pitón en el muslo derecho del torero que giró sobre el cuerno. Islero le pasó por encima y se fue a chiqueros donde dobló. El parte facultativo del doctor Garrido especificó “Herida por asta de toro situada en el ángulo inferior del triángulo de Scarpa, con un trayecto de 20 cms de longitud de abajo hacia arriba y de dentro a afuera y ligeramente de delante atrás con destrozo de fibras musculares del sartorio, fascia cribiforme, recto externo, con rotura de la vena safena y contorneando el paquete vascular nervioso y la arteria femoral en una extensión de 5 cms y otro trayecto hacia abajo y hacia afuera de unos 15 cms de longitud con extensa hemorragia y fuerte shock traumático”.Muslo derecho. Pronóstico muy grave.

NO VEO

Manolete fue operado en la enfermería por el doctor Fernando Garrido Arboleda y su equipo. Dos horas después de la intervención recuperó la conciencia quejándose de un dolor muy fuerte en el muslo herido siendo trasladado al hospital en una camilla llevada por varios hombres, en silencio cruzaron el ruedo y a pie fueron al hospital en una triste procesión. Se le hicieron varias transfusiones de sangre entre otras del cabo de la Policía Armada Juan Sánchez Calle, el matador de toros Pablo González “Parrao” y alguna más. Al principio las toleró bien. En la madrugada llegó el doctor Jiménez Guinea que se puso al mando. Manolete tenía mucha sed y le parecía mal el sabor del agua. Sor Julia Elorz, hermana de la caridad, poco antes de morir el torero le dio zumo de limón algo que le agradeció Manolete. A eso de las cinco de la madrugada se le hizo una última transfusión que no toleró, empezó a quejarse de mucho dolor en los riñones, incluso se arrancó la goma, pronunció la famosa frase “No veo” dobló la cabeza y expiró a las 5.07 de la madrugada del 29 de agosto.

DAN GANAS DE MORIRSE AQUÍ

En 1944 el automóvil de Manolete atropelló en Linares a la niña Anita, diligente el matador y su gente la trasladaron al hospital de Los Marqueses que curiosamente empezó a funcionar en el año que nació Manuel Rodríguez. El torero visitó el hospital por lo del accidente de Anita y les comentó a las hermanas que no había toreado tranquilo esa tarde pensando en la niña y dijo unas palabras proféticas que se cumplieron justo tres años después: “Dan ganas de morirse aquí por lo bien que se está”. Sin saberlo vaticinó su destino para convertirse en leyenda.

Fotos: Francisco Cano. 

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa. #unidadparlamentaria #upr#Víctor Ramírez «Vitico»


Descubre más desde REVISTA UNIDAD PARLAMENTARIA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario