CARTA ABIERTA: RECHAZAMOS LA AUTOPISTA ARCO NORTE, SAN JUAN DEL RÍO, QUERÉTARO




Estimada Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México:

¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos, dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán, ustedes comprarlos? Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante mata de pino…. cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los nativos… nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de nuestra comunidad. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros….
Carta dirigida al presidente de Estados Unidos en 1854 al presidente Franklin Pierce, por el jefe de las tribus de Seattle.

He querido comenzar con el mensaje que el jefe de una tribu envió al presidente de los Estados Unidos en el siglo XIX, porque refleja claramente el sentir de nuestros pueblos al oponernos terminantemente a que el proyecto carretero 57D Arco Norte-San Juan del Río que está en marcha atraviese nuestras comunidades. Guardado las distancias, parece que estamos ante un problema similar: la imposición de obras modernas a costa acabar con un modo de vida que es la comunidad rural que ha construido sus propios caminos, ha conservado sus tradiciones de trabajo comunitario, así como su amor a la tierra, desde Nopala de Villagrán y pueblos vecinos.
Apenas se dio a conocer el proyecto carretero que pretende aliviar el flujo vehicular de la autopista México-Querétaro, atravesando una moderna supercarretera de cuatro carriles y 23 metros de ancho a lo largo de hasta 96 kilómetros. Sin embargo, el proyecto sólo hace cuentas de las ganancias para empresas transportista y constructoras, sin considerar el absoluto el impacto social y ambiental que, además, pretende trastocar una forma de vida ancestral partiendo a los pueblos en don; separando las milpas y parcelas de los centros de vivienda; escuelas de los estudiantes; pobladores de los mercados y de las congregaciones religiosas.
Dicho proyecto carretero privatizador y neoliberal, favorece a una empresa privada que tendrá concesión, para empezar a 25 años. Ni la empresa ni el gobierno han publicado el número de casetas ni su ubicación), pero ya tenemos la experiencia de la vía Arco Norte, en donde tenemos que pagar $450.00 por derecho de paso. Hay que recordar que el pueblo votó por el presidente López Obrador porque prometió no favorecer más a los proyectos neoliberales y privatizadores, y son los más contratos siguen obteniendo. Ahora se obligará a los transportistas a ocupar la autopista Arco Norte, que por cara no se utiliza, para pasar a la 57D.
Privado o público, el proyecto carretero, va a quitar la tranquilidad en los pueblos y comunidades del estado de Hidalgo. “Van a destruir los caminos que nos comunican y que hicimos con nuestras propias manos, van a partir en dos nuestro pueblo, nos van a imponer una obra que en nada nos beneficia como la comunidad trabajadora que somos y sí nos acarreará muchos problemas, sólo nos engañarán con la promesa de los empleos temporales”. Con esta inquietud se levantó en enérgica protesta el pueblo de El Jagüey del municipio de Nopala de Villagrán, Hidalgo el pasado 15 de agosto con una pacífica marcha a caballo, con tractores, bicicletas y vehículos, acto que se convirtió coraje e indignación y terminó con la quema de una patrulla municipal, pues la presidenta, Diana Moreno Rea, dejó esperando a los ciudadanos quienes la esperaban para recibir su apoyo, argumentando “nosotros la elegimos para que estuviera al servicio de los pueblos”.
Ahora la indignación ha crecido y más pueblos se están uniendo a las protestas. Ya tomaron decisión en asambleas los ejidatarios del Jagüey, la cabecera municipal de Nopala de Villagrán y rápidamente van sumando más comunidades. No es un problema de rechazar el progreso, como reclaman algunas autoridades. Nadie quiere una obra que causará contaminación acústica, visual y atmosférica, además de acarrear consecuencias adicionales, como basura, inseguridad, accidentes y lentitud y el tráfico local, relacionado con los trabajos en las tierras de cultivo, que implica también movilidad de ganado y animales de trabajo.
Doctora Sheinbaum, la obra que usted ya anunció, nunca contó con la opinión de los pueblos que ahora se están oponiendo. Es un asunto de elemental desconocimiento de las raíces, costumbres y tradiciones de pueblos que han desarrollado un fuerte arraigo a la tierra y a sus comunidades a partir del trabajo colectivo que, desde tiempos ancestrales, han unido a los campesinos a construir caminos empedrados, a levantar sus iglesias y a sembrar sus milpas, con o sin apoyo de los tres niveles de gobierno.
El anuncio de la construcción de una autopista de alta velocidad y cuatro carriles que partirá en dos las comunidades de este municipio, ha causado gran inconformidad. No puede erigirse sobre la base de destruir vínculos sociales, tierras productivas y ecosistemas. En nombre del progreso se siguen destruyendo bosques y selvas, se construyen carreteras y unidades habitacionales sobre tierras fértiles; refinerías y complejos hoteleros sobre humedales y manglares; agroindustrias sobre selvas y ecosistemas complejos. Estos progresos –usted como ambientalista lo sabe– benefician al capital transnacional, constituyen un retroceso para la humanidad, y ya es tiempo de poner en primer término los intereses nacionales y de nuestros pueblos.


Ciudad de México, septiembre de 2026,
Juan Antonio García Delgado, periodista y profesor universitario.

Fotografía Facebook.

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