53 años sin el Che. T1. E8

¿Su vocación de médico-social lo llevó al camino revolucionario o la lectura de Karl Marx?

¿Cuándo se tituló el Che? El Che médico y catedrático en México: de estudiante de medicina a médico-social cubano

Por: Raúl Jiménez Lescas

La imagen del Che ganándose la vida como fotógrafo en México es real, pero sólo fue una de sus facetas en nuestro país, también fue senderista, corresponsal de la Agencia Latina de Noticias (argentina), médico, investigador alergista, ayudante de un hospital y catedrático de la UNAM, poeta sin publicar y loco de remate: invadir con Fidel Castro y el M26 la isla cubana para hacer una revolución.

Por cierto, es curioso cómo se hizo fotógrafo. Cuenta Taibo (1996) que gracias a la solidaridad entre refugiados políticos en nuestro país: “Solidaridad de refugiado político a refugiado político. La mejor, la del que sabe”. Un español que tenía un negocio de fotografía (como las de antes) en la calle de San Juan de Letrán (hoy Eje Central Lázaro Cárdenas) de la ciudad de México le dio una cámara fotográfica (retina 35 mm) “sin ningún compromiso”; ay… me la pagas… cuando puedas, le debió haber dicho. Así el Che se hizo fotógrafo con su amigo el Patojo (escuincle) y, de eso vivieron un tiempo, luego se las robaron (el Che dijo que, de seguro fueron los de Tepito).

Lo contó más tarde: Juntos nos dedicamos a la tarea clandestina de sacar fotos en los parques, en sociedad con un mexicano que tenía un pequeño laboratorio donde revelábamos. Hoy en día ese oficio casi ha desaparecido, todos sacan fotos, buenas, malas, movidas o como sea, con los celulares. A su madre le escribió a fines del 54 que: “La fotografía sigue dando para vivir y no hay esperanzas demasiados sólidas de que deje eso en poco tiempo…” Y a su amiga Tita Infante le confesó: Me gano los garbanzos retratando mocosos en la plaza y haciendo reportajes a los ches que caen por estos lares (…) del engendro peronista… Los garbanzos era la “guita” o el dinero; los mocosos, pues los chamacos mexicanos; los ches, los argentinos y, el engendro, la Agencia de noticias (Taibo. 1996).

Pero otra circunstancia lo hizo volver a la medicina. El Che con bata blanca otra vez. Al parecer, un médico chilango respetable, don Mario Salazar Mallén, le ofreció una ayudantía en el pabellón 21 de Servicio de Alergia del Hospital General capitalino (fundado en 1938). Sabemos que el Che tenía la especialidad de alergólogo y, además, era asmático crónico. También que lo recomendó su amigo Salvador Pisani, del que ya hemos hablado y, que lo avalaba, una credencial emitida por el Ministerio de Salud Pública de la Nación de Argentina.

El interés de Guevara no solo fue ser atendido como paciente asmático, sino, además, ingresar al Hospital General de México como médico en el Servicio de Alergia, en el cual colaboró durante un año y medio. Guevara realizó una investigación de las alteraciones cutáneas derivadas de los procesos alérgicos, que se tradujo en un artículo publicado en mayo de 1955 en la revista Alergia, con el título ‘Investigaciones cutáneas con antígenos alimentarios semidigeridos’, citado en el libro Alergia, coordinado por el doctor Salazar Mallén y publicado en 1958, nos comentó Guillermo Velázquez-Sámano, Alejandro Hernández y Raúl Cicero-Sabido.

Una circunstancia más hizo que dejara la bata blanca por la pluma: se convirtió en corresponsal de los Juegos Panamericanos, como ya sabemos para el engendro peronista; no obstante, alternó esa faceta de periodista con sus experimentos de gatos de la calle y la redacción de un libro de medicina que le dictaba a su esposa Hilda.

Cuenta Jessica Alejandra González, que el pensamiento médico-social del Che “es el legado más importante que dejó en Cuba. Su relación con la medicina lo llevó a ser un destacado estudiante, y luego, como médico alcanzó varios logros en la investigación científica, especialmente en el campo de la alergología.”.

¿De dónde nació la inspiración por la medicina del Che?

Como sabemos el rosarino estudiaba para ingeniero en la Universidad de Córdoba (1946), pero dejó sus estudios para asistir a su abuelita moribunda en Buenos Aires. Jessica reflexiona que pudieron ser dos las fuentes de inspiración: “Una de ellas está ligada a la enfermedad que padeció desde sus dos años de edad, asma crónica. Y la segunda, relacionada al evento cerebrovascular hemorrágico que sufrió su abuela [Ana Lynch], a quién él cuidó en sus últimos días de vida.”. Sea como sea o “haiga sido como haiga sido” (Felipillo, el pillo), el chavo de 19 años se hizo UBA, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, durante su cuarto año, se jaló el semestre, tomó una moto y se fue de pinta con su cuate bioquímico argentino el médico Alberto Granados, recorriendo alegremente Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Venezuela, Perú y Brasil.

El Che médico sería entonces, la consecuencia directa de la necesidad de curar y curarse, afirman Rafael Retif y Reyna Villarreal. Entre los conocidos de la “pinta” estudiantil del Che, estuvo el médico Hugo Pesce, destacado por sus investigaciones.

Yo creo, pero puedo estar equivocado, que más que como líder estudiantil (eso dice Nahuel Moreno, el socialista argentino), o lector de Marx (eso dicen los marxistas), estar con los mineros bolivianos de la COB (Central Obrera de Bolivia) y sus malas condiciones de vida y trabajo, su participación en la lucha contra el golpe de estado promovido por la CIA en Guatemala (donde hay muchos explotados tantos como en Chiapas, México) y, quizá también, el sufrimiento y marginación de los leprosos en el Brasil y Perú, lo hicieron revolucionario, cuyo pensamiento maduró en México: por la lectura de obras de Marx y Engels, especialmente el primer tomo de El Capital (que luego harán del Che un importante economista en Cuba) y, las ideas de Fidel Castro que lo cautivó en ese depa del Centro Histórico de la ciudad de México; esas fueron las semillas que germinaron por la Revolución Cubana, luego Africana y Latinoamericana, es decir, el Che quería algo así como lo que dijo Marx un día: Su grito de guerra tiene que ser: Revolución Permanente (no recuerdo donde lo dijo, pero estoy seguro que lo dijo y si, no, pues yo digo que lo dijo). En palabras del Che: Revolución Socialista o caricatura de revolución.

Ese “algo que suprima la injusticia” para el Che fue la Revolución Cubana.

Jessica me chismeó que, el Che en Guatemala, participó de la fundación de la “Alergia. Revista Iberoamericana de Alergología” (1953), con el médico Carlos Canseco Gonzáles. Actualmente, es la Revista Alergia México.

Y, es muy interesante esta faceta semidesconocida del Che: investigador y redactor científico de obras como “Transmisión pasiva de sensibilización para antígenos de Taenia saginata” (1953) y, la ya citada “Pruebas cutáneas con antígenos alimentarios semidigeridos” (1955). Jessica afirma que existen otros trabajos del Che en la Hemeroteca de la Sociedad Médica del Hospital General de México, no pude ir porque está cerrado por las medidas sanitarias ante la pandemia en México.

Cuenta Jessica que, desde los primeros momentos de la investigación de las enfermedades alérgicas, se ha tratado de encontrar un método que testifique adecuadamente la acción antígena de los diversos alérgenos en contacto con determinado organismo humano. La variedad de pruebas ensayadas, tanto en la vía empleada como en su técnica, es muy grande, y la investigación de las sensibilizaciones alimentarias ha tenido y tiene épocas de entusiasmo e indiferencia, según los países y escuelas que las ensaye.

Acá les va una probadita del chocolate científico del Che, cortesía de Jessica:

«(…) Hace algunos años, el investigador argentino Salvador Pisani, trabajó con alimentos semidigeridos perfeccionando una técnica propia que le permitió obtener grandes éxitos terapéuticos y fundamentar todo un cuerpo de doctrina basada en la importancia de las sensibilizaciones alimentarias en el proceso del estado alérgico.

Debido a que la técnica expuesta en este trabajo se basa en todo lo conocido sobre la investigación del doctor Pisani, con quien colaboré durante varios años en la Argentina, esquematizaré sus conceptos fundamentales. El origen del estado alérgico sería una disposición anormal de la mucosa del tubo digestivo, cuya hipermeabilidad permite (…)».

¿Un médico sensible o insensible como muchos que yo conozco?

Como siempre, Hilda Guedea, un poco celosa, nos despeja la X:

“Ernesto estaba muy preocupado por una enferma del hospital a la que llamaba vieja María. Muy conmovido me contó que su estado era muy grave con un asma aguda; era tanto su interés por esta enferma que llegué a sentir celos de ella porque la tenía presente todo el tiempo: en la mañana se apuraba para ir a verla […] Un día muy apenado me dijo que la vieja María posiblemente no pasaba de esa noche; así que fue al hospital para estar cerca de su lecho, vigilándola para hacer todo lo posible para salvarla. Esa noche murió ahogada en asma.” (Taibo. 1996).

¿Le recordaría a la viejita chilena asmática de 1952, cuando andaba de pinta en motocicleta?

Sabemos que, en su Diario de Motocicletas, anotó “La sonrisa de Gioconda”, donde redactó sobre esa viejecita y, escribió el 7 de marzo de 1952: “… en estos casos es cuando el médico, consciente de su total inferioridad frente al medio, desea un cambio de cosas, algo que suprima la injusticia que supone el que la pobre vieja hubiera estado sirviendo”.

Sobre la vieja María, el Che nos legó un poemita:

Vieja María vas a morir

quiero hablarte en serio.

Tu vida fue un rosario repleto de agonías

no hubo hombre amado ni salud ni dinero

apenas el hambre para ser compartida.

La suave vergüenza de las manos de médico

en voz baja y viril de las esperanzas

la más roja y viril de las venganzas

que tus nietos vivirán la aurora.

LO JURO.

Sin duda, el Che fue un estudiante de medicina sensible y, luego como profesionista, un médico sensible, que afirman los cubanos Blanca Rosa Garcés, Lian Roque y Ana María Molina es la base de la formación médica de los estudiantes y médicos cubanos, como lo demostraron con su asistencia a los infectados de COVID 19 en Italia y otros lugares europeos en los momentos más críticos de la pandemia de este año.

Pero, volviendo desde Valparaíso a ciudad de México, ya sabemos que, al regreso de su Luna de Miel, el Che fue notificado por la UNAM en 1955, como catedrático de Fisiología, que finalmente no aceptó por estar enrolado con el M26 para la expedición cubana. Es decir, la medicina, tanto en su práctica, investigación y docencia, estaban en la sangre del Che, que cambió por su pasión revolucionaria, como dice la guajira de Carlos Puebla.

Médico de la expedición a Cuba

Como ya sabemos, Fidel Castro reclutó, en México, al Che para el M26 y la expedición para invadir Cuba y hacer la revolución, por lo tanto, el Che era pieza clave para tal expedición. Podía no ir su hermano Raúl, pero el Che tenía que ir porque tenía que ir. ¿Cómo una guerrilla sin médico? No señor, eso no cabía en la mente previsoria de Fidel Castro.

Así que el joven Guevara, en 1946 dejó sus estudios de ingeniería para volverse pibe de la UBA, luego se graduó el 11 de abril de 1953 como médico; pasó por dos leprosarios, uno en Perú y el otro en Brasil, para estar de asistente en el Hospital mexicano que ya comentamos líneas más arriba, para convertirse, en 1956 en el médico del M26 con el grado de “teniente médico” y, luego, médico cubano, pero esa es harina de otro costal, decía mi abuela: “En el pensamiento médico social de Che están contenidos los principios rectores y las bases conceptuales y prácticas del paradigma socio-médico cubano, que están vigentes en la concepción de la medicina familiar y en la formación del médico de familia cubano”, dicen en la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos, Cuba.

Traduzco: Grazie Cuba, dicen los italianos al despedir a los médicos cubanos que lucharon contra el COVID 19.

El Che médico, más exactamente, un médico-social, de los que necesita el mundo.

LO JURO.

Fuentes:

Carlos Puebla. Hasta siempre, comandante (guajira). Cuba. 1965 (hay al menos 200 versiones de la guajira).

Ernesto Guevara de la Serna. Investigaciones cutáneas con antígenos alimentarios semidigeridos. Alergia. 1955;2(4):157-167.

___, Mensaje a la Tricontinental. Crear dos, tres… muchos Viet-Nam, es la consigna. Cuadernos de Ruedo ibérico. París, abril-mayo 1967, número 12

páginas 94-101.

___, Notas de viaje. Tomado de su archivo personal. La Habana: Sodepaz, D.L. 1992. Citado por: Blanca Rosa Garcés, Lian Roque y Ana María Molina Gómez. Universidad de Ciencias Médicas, Cienfuegos, Cuba.

Hilda, Gadea. Mi vida con el Che. Txalaparta. 2017.

Jesús Pérez Martín. Revista Alergia México. Vol. 57, núm. 3, mayo-junio 2010.

José Natividad Rosales. ¿Qué hizo el Che en México? Famosos documentos desconocidos a 5 años de su muerte. México. Editorial Posada. 1973.

Kar Marx. “Circular de la Liga Comunista”. Marzo de 1850. Obras Escogidas de Marx y Engels.

Paco Ignacio Taibo II. Ernesto Guevara, también conocido como el Che. México. Planeta. 1996. Capítulo 7. Estaciones de paso.

Pierre Kalfon. Che: una leyenda del Siglo XX. Buenos Aires. Edhasa. 2010.

Electrónicas:

Jorge Guillén Toledo. Semblanza del Dr. Mario Salazar Mallén: fundador de la alergia en México. Revista Alergia México. Vol. 44, núm. 5. septiembre-octubre 1997. En: https://www.imbiomed.com.mx/articulo.php?id=16393

Jessica Alejandra González. ¿Fue un buen médico el Che Guevara? Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública. En:

https://medicinaysaludpublica.com/fue-un-buen-medico-el-che-guevara

Piñeiro Retif, Rafael illarreal Reyna, Mónica. Ernesto Guevara, el médico. Medicina universitaria. En:

https://biblat.unam.mx/es/revista/medicina-universitaria/articulo/ernesto-guevara-el-medico

Blanca Rosa Garcés Garcés, Lian Roque Roque y Ana María Molina Gómez. El pensamiento médico social de Ernesto Guevara: su presencia en el paradigma socio-médico cubano. Medisur, vol. 14, no. 6. Universidad de Ciencias Médicas, Cienfuegos, Cuba, en:

http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-897X2016000600011

Alfonso Mario Cepeda-Sarabia. Alergia México: una revista iberoamericana. En:

https://revistaalergia.mx/ojs/index.php/ram/article/view/24

Guillermo Velázquez-Sámano, Alejandro Hernández Solís y, Raúl Cicero-Sabido. El doctor Ernesto Guevara antes de ser el “Che Guevara”. Su trabajo en el Hospital General de México. En:

https://revistaalergia.mx/ojs/index.php/ram/search/search?query=Ernesto+Guevara&authors=&title=&abstract=&galleyFullText=&suppFiles=&dateFromMonth=&dateFromDay=&dateFromYear=&dateToMonth=&dateToDay=&dateToYear=&dateToHour=23&dateToMinute=59&dateToSecond=59&discipline=&subject=&type=&coverage=&indexTerms=

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