El fuego amigo de Morena

Mario Ensástiga Santiago

Conforme los tiempos electorales se van acercando para la trascendental y estratégica contienda del 2021, que definirá el futuro de la 4T y del país de los próximos años de la pospandemia del COVID-19, los ánimos y clima político se van caldeando entre los aspirantes a un cargo de elección popular; los partidos políticos en busca de alianzas y coaliciones electorales de sobrevivencia política ante la indiferencia y apatía ciudadana en términos generales con todo lo que tiene que ver con la clase política, partidos, candidaturas, elecciones, diputados y gobiernos.

Por ahora, las principales dinámicas de confrontación y disputa del poder público se ubican principalmente al interior de los partidos; este artículo se centra en algunas reflexiones y comentarios sobre el proceso general que está viviendo Morena en Michoacán.

Como se sabe, las precampañas de manera formal, es decir, el periodo para que cada partido político defina sus propuestas para la elección de los 1,188 cargos a elegir el 6 de junio de 2021, es del 23 de diciembre de 2020 al 31 de enero de 2021, para la Gubernatura y para las Diputaciones Federales, y del 2 al 31 de enero de 2021, para las Diputaciones locales y Ayuntamientos. 

Es muy socorrido el argumento de que la contienda más dura para Morena es la interna, porque la constitucional todo indica que está anticipadamente ganada; sin embargo, conforme van pasando las semanas y meses, los problemas internos no cesan, los más conocidos a nivel nacional han sido y son el proceso para definir la Presidencia y Secretaria General, el reciente revés electoral en las elecciones locales de Coahuila e Hidalgo, y los constantes obstáculos y conflictos con las diversas fuerzas sociales, económicas y políticas opositoras a la 4T, van desgastando las expectativas electorales de Morena rumbo al 2021. 

Ciertamente, la pandemia del COVID-19 complica por igual a todos los partidos los escenarios electorales, que pondrán en juego las capacidades políticas de sus estructuras territoriales, estrategias de comunicación y alianzas con la ciudadanía y las diversas fuerzas políticas, económicas, y las mejores propuestas programáticas legislativas y de gobierno.

El proceso electoral en Michoacán inició hace rato, formalmente el pasado 7 de septiembre; particularmente en Morena las hostilidades han empezado a aparecer a través de lo que se conoce como campañas negras o negativas, como es al interior de sus huestes, se trata del “fuego amigo” morenista; las campañas negras son aquellas acciones que se realizan en las campañas electorales con el objetivo de vencer a los otros contendientes políticos; son prácticas comunes y frecuentes de los partidos y sus candidatos que van en busca de un espacio de elección popular a pesar de las restricciones que la ley establece al respecto. 

Las estrategias de las campañas negras se centran en el ataque, la denostación, resaltan supuestos errores, deficiencias o incluso defectos a través de insultos y comentarios negativos con el objetivo de disminuir su presencia ante las masas populares, y por lo general van dirigidas a las candidaturas que tienen mayores posibilidades de ganar; pienso que por las complicadas situaciones que actualmente pasa Morena y la 4T, quienes caminan centralmente por atizar el fuego amigo, en mi opinión, debieran tener una actitud más inteligente, propositiva y unitaria, y construir candidaturas verdaderamente alternativas, democráticas y progresistas.

No debiera predominar solo el objetivo de ganar las elecciones, sino además y sobre todo, construir poder ciudadano; es decir, contar con la participación y el respaldo de la ciudadanía crítica formada políticamente y comprometida no solo con votar, sino también con un proyecto político de gobierno, legislativo o partidario, y para ello es necesario incorporar lo que en pocas ocasiones sucede: objetivos educativos éticos y pedagógicos; pero en fin, la ausencia de estos asuntos es parte de nuestra subcultura política. 

En razón de lo anterior, las campañas electorales, en este caso precampañas de Morena en Michoacán, son más que nada campañas publicitarias, declaraciones y afirmaciones para impactar la percepción ciudadana a favor de unos y disminución de otros; no hay nada más importante que las encuestas y las redes sociales sobre todo en estos tiempos; a la par se pactan alianzas las más de las veces pragmáticas, es decir, al margen de los principios  y valores éticos, ideológicos y políticos de la 4T y de “no mentir, no robar y no traicionar”, de igual forma sacrificando sin darse cuenta la unidad política en tiempos de la pandemia neoliberal contra la 4T y las voluntades de millones de ciudadanos y ciudadanas que sin ser de Morena siguen apoyando a AMLO y la 4T y están hartos de tanta bronca interna de Morena.

La unidad de acción política de Morena en la diversidad es fundamental para enfrentar exitosamente el próximo proceso electoral de 2021; no sobra decir que  la 4T está en riesgo y si desde Michoacán no se trabaja en asumir una posición de altura de miras para crear los mejores escenarios y atmosferas políticas de la disputa y contienda ideológica y política por un cargo de elección popular, eso sí que sería una acción y actitud de alta traición a los más de 660 muertos del PRD en años pasados, de los cientos y miles de mexicanos y mexicanas que han perdido lamentable la vida política ante la pandémica del COVID-19.

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