El episodio de la invasión de Ceuta y Melilla, no es, como parece intentan colarnos, un mero lance de la relación convulsa hispano-marroquí. Se trata de un eslabón de la cadena de errores, forzados o propios, que lleva cometiendo el Gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, desde hace demasiado tiempo, probablemente, como punto de inflexión, desde que el servicio marroquí de espionaje, sacara datos muy sensibles del teléfono móvil del presidente español.
Este hecho, que es un buen trabajo de los espías marroquíes, porque ya sabían de la corrupción en la que andaba liado Pedro Sánchez, y buscaban pruebas para ponerle a los piés de Mohamed VI, nos ha colocado en una difícil situación a todos los españoles, porque el Poder Ejecutivo español se ha visto obligado a acatar ciertas directrices de un monarca tirano como él solo.
Es muy probable que, Mohamed VI, haya estado dictando al Gobierno español, entre otras cosas, la política migratoria, porque bien sabe el monarca alahuí, que podría ser un factor de desequilibrio para la sociedad española, relativamente fácil de controlar por él desde su territorio, como llave para que África desembarque en España.
Lo de Ceuta y Melilla es una expresión de tal intencionalidad, pero muy puntual, y en grado superlativo. Cabe, incluso, sospechar del concurso de alguna otra potencia con ganas de darle un buen gancho en los morros a Pedro Sánchez, a través de la conmoción a un país entero, que ve cerradas la fronteras europeas, mientras el coladero ceutí y melillense, inunda al resto de España de una masa de fornidos muchachos, muchos de los cuales vienen marcados por una criminalidad inquietante.
Hasta tal punto está condicionado el presidente español por Mohamed VI, que nuestros espías han confesado que transmitieron a Moncloa la que se avecinaba, sin que el Gobierno español tomara ni una sola medida de prevención. Este hecho, según algunos analistas, podría cargar a Pedro Sánchez de responsabilidad ante la invasión marroquí.
¿Cual sería la información tan sumamente delicada, que robaron los espías marroquíes del teléfono personal del presidente español, Pedro Sánchez Pérez-Castejón?
Pues en una persona con tantas ambiciones de poder, a toda costa, sin importar el coste, es fácil imaginar que debe ser algo mucho más grave que todo por lo que está siendo acusado él, y su pavoroso Gobierno, de los que me vienen a la memoria aquellos memorables dibujos animados, de la factoría, Hannna Barbera, en los que, un tal Pierre Nodoyuna, trataba siempre de triunfar, pero mediante trampas y juego sucio, sin lograrlo, realmente, en la compañía de su perro «Risitas», un auténtico contrapunto a la tragedia, pero sin pizca de gracia.
FRAN AUDIJE
Fotografía Facebook
Madrid, España, 4 de agosto del 2026
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores. @UnidadParlamentariaEuropa

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