El aula de filosofía se encontraba a rebosar de gente joven, estudiantes que acudían a clase con un vetusto profesor.
Cuando el reloj que reinaba en la cúspide del pasillo repartidor de las aulas, marcó las 11 horas de la mañana, escapó una melodía familiar para todos, que indicaba el comienzo de la hora de impartición de las enseñanzas, mientras, con puntualidad de exactitud astral, el profesor de filosofía hacía su entrada en el aula, apoyándose en un bastón de madera, con unas gafas de profundos cristales, perilla abundante y negra, en contraste con el pelo bien cortado de su cabeza, completamente ceniciento, del que diríase no faltaba ni un solo pelo del club de aquella cabeza de ideas candentes.
El viejo profesor quedó en el centro del aula, parado, con la mirada al frente, pidiendo silencio y atención mediante aquella postura. Los jóvenes fueron callando, y centrando su mirada en la figura a la que rodeaban, sentados en asientos corridos, culminados por una tabla donde apoyaban los cuadernos de notas.
-Buenos días, mi nombre es Ernesto de la Serna… hoy no hablaré yo para que ustedes tomen apuntes… quiero escuchar sus opiniones y conceptos… tan solo haré preguntas… para animar el debate o reconducirlo… les pregunto, entonces, ¿qué pudo llevar a un hombre como el Ché Guevara, personaje por todos conocido, a morir en la guerrilla de Bolivia, cuando en Cuba, país que, como saben, contribuyó a tomar por la Revolución Castrista, le ofrecía en adelante una vida tranquila, de ordeno y mando, desde algún Ministerio de aquel Gobierno revolucionario…?. Hablen en orden por favor, les escucho
-Yo creía que esto era un aula de filosofía, y no de política -sostuvo una voz que surgió del silencio general
-Por favor, explique la diferencia entre filosofía y política, a su entender
-La política es el arte de gestionar la cosa pública, y la filosofía es tratar de responder a las cuestiones más profundas del ser humano…
-Es decir -contestó el profesor, que la política es algo que trata cosas superficiales, mientras que la filosofía bucea mucho más, ¿de acuerdo?
-Sí, podríamos decirlo así…
-Pero yo encuentro similitudes… -prorrumpió otra joven voz en el aula, porque yo creo que la política se alimenta de la filosofía… creo que la política bucea para, desde el fondo creado por los filósofos, llevarse ideas a la superficie, que hagan posible hacer las cosas de una u otra manera
-¿Y qué le ocurrió entonces al Ché, se ahogó buceando? -inquirió el profesor con una leve sonrisa
-No exactamente -contesto el joven, pero pudo elegir alguna idea del fondo, que le hizo naufragar
-Llegados a este punto, quería hacer la siguiente pregunta, -mantuvo el profesor, levantando el mentón de su peluda perilla, ¿han conocido ustedes el amor, tienen novia?
La sonrisa fue general, acompañada de un murmullo, mientras el viejo profesor dirigía su mirada en derredor.
-Contesten, sean valientes: ¿Han conocido el amor?
-El amor… bueno, no sé si se le puede llamar amor a los rollos que mantengo con mis compañeros, creo que no he tocado fondo todavía… -contestó una chica entre risas
-Don Ernesto, el amor yo sí lo he conocido, porque me ha dolido el sentimiento que guardaba por una mujer… creo que el amor duele cuando surge, esa es la señal
-¿Creen entonces que el Ché Guevara conoció el amor?
Un silencio sepulcral se apoderó del aula, pero el profesor aguardó pacientemente.
-Puede que lo conociera… lo de ir a Bolivia a pegar tiros, dejando atrás una vida resuelta y llena de placeres, es de querer mucho la causa…
-¿Consideran que el amor es filosofía?, -continuó preguntando el profesor
-Bueno, en el caso de los rollos, podría llamarse política, pero cuando entregas la vida por otros, o por otra persona, estaríamos en el terreno de la filosofía
-Si convenimos, pues, que el Ché amó a todos aquellos por los que entregó su vida… ¿cómo calificarían la actitud del Ché?
-¡Estaba loco! -gritó una voz, levantando otro murmullo general, al tiempo que el reloj del pasillo distribuidor resonaba con su inconfundible melodía.
-Estaba loco… -repitió el profesor, apoyándose en su bastón de madera, en actitud reflexiva… de acuerdo, nuestro tema de debate en la próxima ocasión, será este: La locura…
FRAN AUDIJE

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