¡Que los recursos de la deuda pública no signifiquen barra libre!

Arq. Ricardo Hernández Guzmán / Valuador Inmobiliario, Morelia Michoacán

hernandezavaluos@gmail.com

¿Qué es la deuda pública? Son los préstamos totales internos y externos contraídos por el sector público con el fin de satisfacer sus necesidades de gasto; constituyen una forma de obtener recursos financieros por el estado o cualquier poder público, materializados normalmente mediante emisiones de títulos de valores, bonos o trasferencias de efectivo.

¿Es positiva? Sí, si estrictamente se utiliza para financiar proyectos, obras, programas que no pueden ser realizados con sus recursos propios, ni sumando los federalizados, tampoco por la iniciativa privada, que generan beneficios y puede detonar la inversión, desarrollo económico y bienestar para los gobernados.


¿Es Negativa? Por supuesto que sí, cuando es mal empleada, cuando es abusada, cuando hay opacidad en su ejecución, cuando compromete la sostenibilidad de las finanzas públicas, cuando la misma impide la operación del gobierno y la provisión de los servicios públicos básicos de la población, cuando los recursos de la deuda no llegan al pueblo, cuando no se paga ni se abona, cuando los ingresos anuales tienen un déficit que provoca el aumento del volumen original, cuando las finanzas del estado se observan colapsadas, cuando el recurso de la deuda no se refleja en el gasto público ni en el desarrollo del estado.


¿Llegaremos a caminar sin deuda? Actualmente solo este gobierno federal no registra nuevas deudas contraídas ni externas ni internas, los estados si registran nuevas deudas contraídas y la reestructura de sus antiguas deudas que no es otra que el financiamiento que ya se ha negociado en diversos periodos, con el objetivo de reducir el saldo de la deuda o diferir el pago de ella, pero la deuda sigue estando in crescendo.

Veamos…


1978.- Entra en vigor la Ley de Coordinación Fiscal, que unía a federación y estados en un convenio en el cual los últimos ceden potestades tributarias a cambio de percibir participaciones del gobierno federal obtenidas de una recaudación federal participable constituida por el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).


1990.-Formalmente estos conceptos anteriores pasan de ser administrados por las entidades federativas a ser controlados por el gobierno federal; desde aquí se empieza a mermar y limitar la capacidad recaudadora de los estados, acusan dependencia de la federación y entra en vigor el llamado federalismo fiscal, entendido como una coordinación descentralizada entre los tres órdenes de gobierno.


Recordemos que antes de esto, estados y municipios financiaban gran parte de sus gastos con ingresos propios, se manejaban con autonomía fiscal, tenían gran acercamiento con la sociedad, ésta, a su vez, ejercía una mayor participación en la asignación de recursos, satisfacía mejor aquellas necesidades que por la distancia el gobierno central no conocía; aunque con desorden y desconocimiento fiscal, entidades y municipios respiraban democracia fiscal.


2002.- Se hace visible la desigualdad en el desarrollo de los estados, es palpable que las políticas de distribución de los recursos de la federación no son homologadas; la transferencia de recursos federales no toma en cuenta la brecha entre estados ricos y pobres, no los pone a un mismo nivel económico, a esto hay que agregar la falta de ingresos propios de estados y municipios, también desiguales y que el 60 % de la economía nacional, se encuentra en la informalidad.


Antes del registro de la deuda de estados y municipios, el gobierno federal y las paraestatales PEMEX Y CFE, ya registraba deuda externa e interna, incluso la Ley Federal de Deuda Pública nace el 31 de diciembre de 1976, este fue el ejemplo para que los estados presumiendo de autónomos aprendieran y generaran su propia deuda, la mayoría, a partir del 2002.


Al principio de la deuda, los estados no tenían malicia alguna, simplemente se vieron con importante déficit para generar la suficiente obra pública que satisficiera las necesidades de sus gobernados y adquieren el endeudamiento.


Ya con la inercia de deuda de la federación y los estados, pues los municipios hacen lo propio, a tal grado que ya es visto como normal que los tres órdenes de gobierno hagan deuda, lo malo y raro es que adquieren la deuda al cierre de sus ejercicios, a punto de ya no ser funcionarios al servicio del estado.

2012.- Entre deuda, restructuración y aumento de la misma, siguió la vida económica de México, tanto que una de las grandes noticias de este año, fue el alto grado de endeudamiento por parte de las entidades federativas; ya era genérico en el país, los que ocuparon los primerísimos lugares fueron Coahuila con una deuda que paso de 1,561 millones de pesos en 2009 a 36,800 millones en el 20012, este crecimiento abismal y abrupto de endeudamiento también fue compartido por Michoacán, Chiapas, Estado de México y D.F.

Paulatinamente México fue despertando a esta realidad; al conocimiento de la deuda, El Senado de la República fue el primero en abrir una propuesta para solventar el endeudamiento de los estados, el entonces senador Raúl Morón Orozco del PRD, en ese 2012 propuso la creación de un FOBAPROA para rescatar económicamente a los estados endeudados ¡a todos! La propuesta no prosperó porque se consideró que no se resolvía el problema de raíz, que era la corrupción, ya era visible la urgencia por reformar la estructura fiscal del país.

Actualmente, el gasto que el gobierno federal transfiere a estados y municipios puede dividirse en tres rubros: RAMO 28 (Participaciones), Gasto público federalizado autónomo, RAMO 33 (Aportaciones) o Gasto publico federalizado inducido y Convenios por descentralización o gasto etiquetado, gasto ya pulverizado por la deuda pública e intereses sobre intereses, que cada administración se luce por hacerla mayor, es hasta indiferente ver a los gobiernos estatales con parálisis en sus funciones prioritarias gubernamentales, con insuficiencia en el pago de salarios.


¿Técnicamente cómo evitar, como pagar, como no tener deuda pública? Esto es uno más de los problemas que tienen el mismo motivo de origen en México, la corrupción, pero ¿Qué hacer?


Tenemos una constitución muy robusta, lista para ser aplicada, auxiliada con diversas Leyes como en este caso, la Ley Federal de Deuda Pública (LFDP) que contempla todos los mecanismos para el trato de los deudores, desgraciadamente no se aplican como la Ley lo exige.

A nivel nacional, hasta el 2019 y 2020, es que la SHCP, a través de la UIF, implementa actuaciones de cargos judiciales e investigaciones a funcionarios y ex funcionarios públicos de todos los niveles y de los tres poderes, por enriquecimiento ilícito, corrupción, malversación de fondos públicos y delincuencia organizada entre otros, esto está bien, la gran mayoría de la población lo concibe como un acto legítimo y necesario del estado y se debe seguir con ese trabajo, pero a la par:


• La Federación está obligada de crear nuevas alternativas de homologación en cuanto a la dispersión de recursos, hay que sacar del atraso de infraestructura y servicios a los estados con este déficit.
• Los poderes de La Unión y del Senado, también están obligados a legislar en relación al cobro de deudas o de que pague quien pida, actualmente los estados y municipios son omisos en desglosar los rubros de gasto de su propia deuda, el pago de deuda es preferible a los duros ajustes y recortes del gasto público.
• Art. VI de la LFDP, la SHCP vigilará que la capacidad de pago de las entidades que contraten financiamiento sea suficiente para cubrir los compromisos que la contraigan, para tal efecto, deberá supervisar en forma permanente el desarrollo de los programas de financiamiento aprobados, así como la estructura financiera de las entidades acreditadas.
• Art. XIV Las entidades deberán indicar claramente los recursos que se utilizarán para el pago de los financiamientos que promuevan.
México ya exige a los tres poderes de gobierno que intervengan, que trabajen coordinadamente en diseñar medidas y estrategias o en hacer cumplir las diferentes leyes o la misma constitución para lograr abatir las malas acciones del sector público que provocan la deuda pública, por ejemplo:
• Castigo y recuperación del recurso abusado de la deuda pública
• Castigo y recuperación en la malversación de fondos federalizados
• Suprimir todas las ventajas fiscales de las grandes empresas
• Suprimir el fraude y evasión fiscal
• Rigor presupuestario que no signifique recortes, sino gasto justo y oportuno
• Que los recursos federales y de deuda pública no signifiquen barra libre, ante la ineficacia y la inexistencia de los cuerpos de fiscalización locales, que la SHCP, controle la comprobación física y documental de estos recursos.
• Reducir los gastos faraónicos no esenciales en el desarrollo de los estados, sin tocar políticas sociales fundamentales, ejemplo: subvenciones al cine, sindicatos, casas del estudiante etc.
• Extinción de las pensiones vitalicias de políticos y magistrados.
• Financiar todas las opciones que tengan como finalidad la creación de empleos, para el crecimiento económico.
• Reducir forzosamente el cociente de deuda publica en forma anual.
México ya no es neófito, requiere de políticas de desarrollo oportunas a las actuales circunstancias, requiere justicia en los recursos que son suyos por que los genera, necesita políticos con ganas de trabajar productivamente para la colectividad.

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