…todavía hay esperanza en Perijá para los Yukpa

Ángel Villalobos

Maracaibo 19 Julio 2021

De Perijá leemos muchas noticias trágicas.

Los Yukpa lo pierden todo o mueren en inundaciones.

Enferman de paludismo, lehismaniasis, tuberculosis, mordeduras de serpientes, o mueren por estas causas.

Protestan otra vez a la Gobernación del Zulia. A la séptima vez los atienden.

Las promesas quedan grabadas en voz del gobernador Omar Prieto, pero los Yukpa se van a Miraflores porque las palabras dichas en El Palacio terminaron en el pico de los Cóndores.

Sin embargo, en 1994 hubo una esperanza: hacer del café Yukpa el vehículo para salir de la miseria.

Estuve entre quienes recorrimos los cafetales de Río Negro, Apón y Tokuko buscando cafetos, seleccionando semillas y comunidades para los viveros.

El proyecto fue iniciativa de varios de nosotros y financiado por la gobernación del Zulia, consistía en sembrar 500 nuevas hectáreas de café y recuperar el resto. Era un proyecto sin retorno, de inversión socioproductiva.

Había razones para justificar el proyecto, solo menciono tres:

1) Los Yukpa producen café desde 1930. El origen de este café fue Mérida, Táchira o Trujillo. Un café proveniente del siglo XIX conocido por su extraordinario sabor y aroma: café criollo venezolano. Esta característica le confiere al café Yukpa un valor de origen inigualable.

2) Hubo registros de 2400 quintales por año según el Ministerio de Agricultura de Machiques.

3) FONCAFÉ construyó en Machiques una torrefactora para llevar el grano a empaque tostado y/o molido.

El café comprado a los Yukpa en Machiques o en los Centros Piloto mejoraba el precio pagado por los villeros. Luego del beneficio se comercializaba como café azul o en pergamino a nivel nacional.

En 1995 Lolita Aniyar entregó la gobernación a Arias Cárdenas mientras el proyecto de café estaba en curso, y el nuevo gobernador debió darle continuidad. Los Yukpa no aceptaban lo contrario.

Se involucra el IDFA, la gerente general se encargó del proyecto y le imprimió un avance al incluir el cultivo de caraotas negras.

Entretanto el proyecto café toma un giro interesante. Se decide exportarlo.

Las razones estaban en la calidad del grano.

Para ello la Gobernación acondiciona la torrefactora y encarga a dos ingenieros la recepción y beneficio del grano para exportar. En 1998 salieron de Machiques dos gandolas cargadas con 1400 quintales de café rumbo al puerto de Maracaibo con destino final a EUA. Todo un éxito, modesto, pero cualitativamente muy significativo.

Sin embargo, el proyecto de exportación de café se detuvo, no se concluyó la siembra de nuevas hectáreas ni la construcción de patios de secado en las comunidades Yukpa.

Se delegó la comercialización del café Yukpa a un intermediario privado. En el 2000 la empresa decidió no continuar con la compra-venta y reaparecieron los villeros a pagar el café al precio que se les antojaba.

Los Yukpa suelen decir que, si el café no está a buen precio en Machiques, no lo bajan. No lo cosechan. No vale la pena el esfuerzo de cosecha y transporte por tan poco beneficio.

De la caraota negra obtuvimos casi 10 mil kilos. Se distribuyó en empaques de 500 gramos. Casi toda en MERCAL de Barrio Bolívar. Todo se vendió en enero y febrero del 2000.

La cooperación de las monjas y de la comunidad fue decisiva para que cada camión 350 que llevamos se vendiera en una semana o menos. El acuerdo con los Yukpa consistió en pagar la caraota al doble del precio que pagaban los villeros. Al final no dábamos a vasto para distribuir más caraota. Los villeros se aprovecharon de lo que no podíamos distribuir a través de MERCAL. Teníamos un único camión 350 prestado.

Contar con la caraota puesta en un Centro Piloto es complicado. Después del cultivo y la cosecha, el Yukpa baja de las montañas la caraota, le da unas pocas horas de secado al sol y la vende enseguida para evitar que se tiña de blanco (contaminación por hongos). No puede esperar tanto. Es muy riesgoso exponer el grano a la humedad.

La preparación para el cultivo de caraota y demás labores se hizo entre agosto y diciembre de 1999, la distribución en enero y febrero del 2000. El proyecto de café se interrumpió casi al mismo tiempo, el de caraota inmediatamente de concluir. Mientras los Yukpa siguen sacado su café y su caraota.

De acuerdo con datos suministrados por INSAI en 2016, los Yukpa estaban cosechando unos 600 quintales de café por año, una cuarta parte de lo que cosechaban en 2000. No sabemos cuánta caraota negra y roja, plátanos, cambures, ocumo, aguacates y yuca se produce y logran llevarla por lo menos Machiques. Ya no hay personal de instituciones que hagan los registros, tampoco existe interés por el mantenimiento de las carreteras.

El café y la caraota están arriba entre valles de las montañas de Perijá, por tanto, una cosa es descender de Kunana hasta Toromo, de Tirakivo hasta el Tokuko, de Samamo a Shirapta, de Shoreshi a Aroy llevando la cosecha con un arreo de mulas por camino de recuas, y otra es transportar la cosecha hasta La Morena en Machiques. Para esto se necesitan vías en buenas condiciones y unos camiones.

El primer trayecto lo hacen los Yukpa, el segundo a veces no ocurre y termina la cosecha perdida en el Cetro Piloto. No se conoce cuánta cosecha se pierde porque no hay modo de sacarla de Perijá.

Ocasionalmente hemos traído un cajón de camioneta lleno de aguacates, yuca, plátanos. Es la solidaridad con los Yukpa. Pero no es suficiente.

Hace falta mucho por hacer para evitar que las noticias que nos lleguen de Perijá continúen siendo combustible del racismo y odio al Yukpa.

Seguro estamos que otro estilo de gobernar, la solidaridad con las comunidades Yukpa, otra política pública indígena en Perijá y confiar en las autoridades tradicionales para atender estos asuntos, confiar en el cacique de comunidad, no en la burocracia indígena, será el vehículo para salir de la condición de vulnerabilidad en que se encuentran, cambiar las condiciones de vida y proporcionar a la población alimentos.

Casi todo lo que el Yukpa cuenta sobre sí mismo, sus sueños y esperanzas; acerca de lo cotidiano, sobre su pueblo o su territorio lo hace cantando y danzando.

Pero esto no le basta.

El Yukpa endulza el sonido de la voz con notas de flautas.

Esto poco se conoce.

Ojalá la tragedia no sea de nuevo noticia.

Reseña

Ángel Villalobos

Militante PCV

Experiencia en luchas agrarias e indígenas por la tierra y el territorio

Un comentario en “…todavía hay esperanza en Perijá para los Yukpa

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