El Libertador en México; Bolívar ciudadano mexicano 5

Por: Raúl Jiménez Lescas

La idea Bolivariana de la Revolución de Independencia

Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo,

menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria

Salvador Pruneda, Simón Bolívar, tinta sobre papel, 1968, Archivo Gráfico de El Nacional, Fondo Gráficos, INEHRM.

                Muchos años después de dejar México, El Libertador escribió desde Kingston, el 6 septiembre de 1815, sus ideas sobre nuestra Revolución y Guerra de Independencia. Conocía el momento de la insurrección (septiembre de 1810); la erección de la Suprema Junta Americana en Zitácuaro (y sus funciones); conocía del “ilustre general Morelos”, del general Ignacio Rayón y la Constitución de Apatzingán; el plan de paz de Zultepec. Para 1815 y en la lejana Jamaica, se refleja con claridad la capacidad de los “independientes” mexicanos de comunicarse con otros revolucionarios de Nuestra América, así como la atención que prestaba Bolívar o San Martín de los “sucesos” mexicanos.

                Cabe destacar el sueño bolivariano: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”. Y, sobre todo, la idea bolivariana que la más grande nación, tendría su centro en la Nueva España (México). en palabras del Libertador: “La metrópoli, por ejemplo, sería Méjico, que es la única que puede serlo por su poder intrínseco, sin el cual no hay metrópoli.” Y sería una gran República no una monarquía.

                Leamos la carta de Bolívar fechada en Kinston:

“Los sucesos de Méjico han sido demasiado, complicados, rápidos y desgraciados, para que se pueda seguir en el curso de su revolución. Carecemos, además, de documentos bastante instructivos, que nos hagan capaces de juzgarlos. Los independientes de Méjico, por lo que sabemos, dieron principio a su insurrección en septiembre de 1810, y un año después ya tenían centralizado su gobierno en Zitácuaro instalada allí una junta nacional, bajo los auspicios de Fernando VII en cuyo nombre se ejercían las funciones gobernativas. Por los acontecimientos de la guerra, esta junta se trasladó a diferentes lugares, y es verosímil que se haya conservado hasta estos últimos momentos, con las modificaciones que los sucesos hayan exigido. Se dice que ha creado un generalísimo o dictador que lo es el ilustre general Morelos; otros hablan del célebre General Rayón; lo cierto es que, uno de estos grandes hombres, o ambos separadamente, ejercen la autoridad suprema en aquel país; y recientemente, ha aparecido una constitución para el régimen de estado”.

“En marzo de 1812 el gobierno residente en Zultepec, presentó un plan de paz y guerra al virrey de Méjico, concebido con la más profunda sabiduría. En él se reclamó el derecho de gentes, estableciendo principios de una exactitud incontestable. Propuso la junta que la guerra se hiciese como entre hermanos y conciudadanos; pues que no debía ser más cruel que entre naciones extranjeras; que los derechos de gentes y de guerra, inviolables para los mismos infieles y bárbaros, debían serlo más para cristianos, sujetos a un soberano y a unas mismas leyes; que los prisioneros no fuesen tratados como reos de lesa majestad ni se degollasen los que rendían las armas, sino que se mantuviesen en rehenes para canjearlos; que no se entrase a sangre y fuego en las poblaciones pacíficas, no las diezmasen ni quitasen para sacrificarlas; y concluye que, en caso de no admitirse este plan, se observarían rigurosamente las represalias”.

“Esta negociación se trató con el más alto desprecio; no se dio respuesta a la junta nacional; las comunicaciones originales se quemaron públicamente en la plaza de Méjico, por mano del verdugo, y la guerra de exterminio continuó por parte de los españoles con su furor acostumbrado, mientras que los mejicanos y las otras naciones americanas no la hacían ni aun a muerte con los prisioneros de guerra que fuesen españoles. Aquí se observa que, por causas de consecuencia, se conservó la apariencia de sumisión al rey y aun a la constitución de la monarquía. Parece que en la junta nacional es absoluta en el ejercicio de las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, y el número de sus miembros muy limitado”.

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran república; como es imposible, no me atrevo a desearlo, y menos deseo una monarquía universal de América, porque este proyecto, sin ser útil, es también imposible. Los abusos que actualmente existen no se reformarían y nuestra regeneración sería infructuosa. Los estados americanos han menester de los cuidados de gobierno paternales que curen las llagas y las heridas del despotismo y la guerra. La metrópoli, por ejemplo, sería Méjico, que es la única que puede serlo por su poder intrínseco, sin el cual no hay metrópoli. Supongamos que fuese el istmo de Panamá, punto céntrico para todos los extremos de este vasco continente, ¿no continuarían éstos en la languidez y aun en el desorden actual? Para que un solo gobierno dé vida, anime, ponga en acción todos los resortes de la prosperidad pública, corrija, ilustre y perfeccione al Nuevo Mundo, sería necesario que tuviese las facultades de un Dios, y cuando menos las luces y virtudes de todos los hombres.”.

Es cuanto, la elocuencia de El Libertador es suficiente ilustración.

Fuentes:

Vicente Lecuna, Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947, t. I, pp. 167-169, 173-174.

Simón Bolívar. Obras completas, La Habana, Cuba, Editorial Lex, Ministerio de Educación

Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, 1947.

DISCURSO EN EL CONGRESO CONSTITUYENTE DE MÉXICO PIDIENDO QUE SE CONFIERA A BOLÍVAR EL NOMBRAMIENTO DE CIUDADANO HONORARIO DE LA REPÚBLICA MEXICANA. El Sol, 18 de marzo de 1824. Disponible en

http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bf7d1e63c9fea1a446?intPagina=2&tipo=publicacion&anio=1824&mes=03&dia=18 (Consultado 10/06/2021).

Augusto Mijares, prólogo; Manuel Pérez Vila, compilación notas y cronología; Gladys García Riera, bibliografía, Doctrina del Libertador, Venezuela, Fundación Biblioteca Ayacucho, 3a. edición 2009.

Simón Bolívar. Ciudadano de la República Mexicana, Homenaje al Libertador en el Bicentenario de su nacimiento, México, Cámara de Diputados LII Legislatura, 1983, pp. 25-27.

Por la libertad: Bolívar y México. Antología Documental. Áurea Dominga Ávila Rojas / Diana Guadalupe Pérez Moncada (Compilación documental, introducción, semblanza y cronología). México. INEHRM. 2020 (Series Antologías INEHRM).

Rafael Pérez Gay. Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar. CDMX. Centro Histórico. Recuperado el 17/08/2021, en:

Esquina donde vivió el libertador Simón Bolívar

Manuel Romero de Terreros. Una casa habitación del siglo XVIII en la ciudad. México. Anales del IIE/UNAM, Volumen I, número 4, 1939.

Rafael Heliodoro Valle, compilación, prólogo y notas, Bolívar en México, 2a. reimp., México, Acervo Histórico Diplomático, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1993, pp. ix-x.

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